Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Bruselas, escrita en Ostende el 27 de julio de 1846. Se conserva completa; el último párrafo se refiere a dos dibujos de Engels (una bañista y un bañista en el mar) que no reproducimos. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 6, pp. 22-24) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Querido Marx:
He andado varios días de un lado para otro buscándote alojamiento, pero he encontrado poco. O demasiado grande o demasiado pequeño. Rara vez dos habitaciones habitables juntas, y los dormitorios casi siempre de una estrechez lamentable. Enfin,1 ayer di con dos alojamientos au choix:2 1. dos habitaciones grandes, en el primero y en el segundo piso respectivamente, con una cama en cada una, por 95 francos al mes; por la tercera cama, 30 francos más; desayuno, medio franco diario por cabeza o por estómago. 2. una casita del mismo propriétaire:3 una sala abajo, arriba dos dormitorios que se comunican, uno de ellos razonablemente grande, y un gabinete, a 150 francos al mes, desayuno même prix.4 Quien toma la casa recibe una criada para el servicio. Las dos habitaciones de antes están en un restaurant, Au Duc de Brabant, rue du Lait Battu, donde, por tanto, en caso de necesidad también se puede comer. Pero en eso seríais completamente independientes. En todo caso harías bien, si te interesa alguno de estos alojamientos, en apearte en el Duc de Brabant: es más barato que el hotel, y si no te gustan las habitaciones, puedes pedir a la dueña que te enseñe la casa, que está en la rue des Sœurs Blanches n.º 5; y si tampoco te conviene, ya encontrarás otra. Por lo demás, los alojamientos se han encarecido horrorosamente respecto al año pasado, como todo, o mejor dicho, «y así en todo». La comida del mediodía te costará unos 5 francos para toda la familia: beefsteaks, 1 franco; côtelettes, ídem; vino, 2-3 francos. La cerveza, mala; los puros, malos y caros: harás bien en traerte un par de cientos de Bruselas. Si lo haces, puedes dar por bueno el siguiente presupuesto:
| Al mes | ||
|---|---|---|
| Alojamiento | 125 – 150 fr. | |
| Desayuno | 45 – 45 fr. | |
| Comida | 150 – 175 fr. | (si comes alguna vez junto al mar) |
| Cena, 2-3 bistecs | 60 – 90 fr. | (aquí se traga mucho) |
| Café por la tarde en la playa, muy necesario, 2 tazas | 18 – 18 fr. | |
| La ropa lavada es muy cara, por lo menos | 20 – 30 fr. | Además, los baños, a 1,30-1,50 fr.: unos 40 fr. |
| 418 – 508 fr. |
Además, serían de desear otros 100 francos para incidental expences,5 porque sin ellos uno aquí se aburre mucho. No necesitas quedarte aquí más de un mes. Solo se queda más quien está derrengado y molido por dentro y por fuera en todos sus miembros. Pero tienes que alquilar de modo que lo que te quedes después del mes lo pagues à tant par jour;6 si no, te cobran la quincena entera aunque te quedes dos días más.
Por lo demás, aquí la vida es muy sosa. Un aburrido filisteo de Barmen, la bête des bêtes,7 fue los primeros días, aparte de la familia, mi única compañía, impuesta por ella. Ayer llegó Blank, de Londres (ya lo conoces),8 y por medio de él conocí por fin a un francés qui a beaucoup d'esprit9 y que, en general, es un buen tipo, aunque ha vivido quince años en Elberfeld y par conséquent10 habla alemán.
«Para terminar, menciono todavía» el asunto de la señora Hess.11 Es una lata, pero no se le pueden hacer pagar de ningún modo las tonterías del susodicho Hess. Intentaré, pues, pasarla de contrabando por la frontera, es decir, si consigo de mi viejo el dinero necesario para el viaje a París, cosa que todavía no es segura. La notita adjunta mándasela al estimado varón de Dios a Colonia, para que se consuele. Así que la señora ya está en Bruselas.
De grandes hombres no hay nada aquí. No llegan hasta agosto. Todavía no se sabe nada de los nombres de los grandes alemanes que vendrán. Entretanto, pues, tengo que conformarme con el proyecto de banco prusiano.12 Es divino que estos señores se figuren que van a sacar mucho dinero con él. A un par de grandes banqueros que quieran ser «los de mayor participación» y que cierren sus contratos secretos con los burócratas, por ejemplo, que sus acciones no sean reembolsables, que los cuelen en el comité central, etc., etc., quizá se les pueda convencer. Pero a nadie más. Precioso eso de que «no se den a conocer ni los suscriptores ni las aportaciones suscritas». Así que esperan condenadamente poco dinero y quieren ponerse un poco a salvo del ridículo; burocrático de pura cepa.
Escríbeme pronto si vienes y cuándo.
Tuyo, E.
Ostende, 11, rue Saint-Thomas, 27 de julio de 1846.
Estas estampas podían contemplarse ayer en el mar, para público masculino y femenino.
«En fin». ↩
«A elegir». ↩
«Propietario». ↩
«Al mismo precio». ↩
«Gastos imprevistos» (en inglés en el original, con la grafía de Engels). ↩
«A tanto por día». ↩
«La bestia de las bestias». ↩
Emil Blank, comerciante de Barmen establecido en Londres, cuñado de Engels. ↩
«Que tiene mucho ingenio». ↩
«Por consiguiente». ↩
Sibylle Hess, compañera de Moses Hess. El «estimado varón de Dios» de Colonia es probablemente el propio Hess. ↩
El plan del gobierno prusiano, de 1846, de convertir el Banco Real en un Banco de Prusia con participación de capital privado. Engels lo comentó en un artículo para The Northern Star: «Sobre el Banco de Prusia». ↩