Escrito por Friedrich Engels en inglés a finales de junio de 1846 y publicado sin firma en The Northern Star, núm. 451, del 4 de julio de 1846. No hemos podido consultar el texto inglés: traducido de la versión alemana de Karl Marx/Friedrich Engels, Werke, tomo 4 (Berlín, 1972, p. 23), por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto de la MEW en alemán.
Probablemente ya se habrán enterado ustedes de que el plan del rey de Prusia de hacer dinero con papel ha resultado irrealizable.1 Dos de los administradores de la deuda del Estado se negaron a firmar los nuevos billetes de banco, porque los consideraban un nuevo empréstito público que, por tanto, dependía de la aprobación de los Estados Generales.2 Federico Guillermo IV, para demostrar que puede hacer tanto dinero como quiera, ha dado con un plan muchísimo mejor. En lugar de diez millones, hace treinta: veinte millones en papel moneda y diez millones en buena y sólida moneda de oro y plata. Propone que diez millones del capital se reúnan mediante acciones, «acciones que evidentemente no darán dividendos, sino solo un 3½ por ciento de interés, y que no serán transferibles hasta la muerte del propietario, para que no queden expuestas a la especulación»!!! ¿Llamarían ustedes a eso acciones? ¿Y por qué no? Su Majestad de Prusia ha decretado que son acciones, y alimenta la ingenua esperanza de encontrar un montón de capitalistas lo bastante tontos para meter diez millones de táleros en este capital bancario intransferible, pesado y al 3½ por ciento. ¡Y esto justo en un momento en que, especulando con acciones de ferrocarril, pueden alcanzar un porcentaje muy distinto! Cuando el rey haya encontrado el montón de necios que necesita y se haya hecho prestar así diez millones en dinero acuñado, emitirá veinte millones en billetes, con lo que la deuda del Estado aumentará en «una suma total de treinta millones». ¡Desde luego, es una bonita manera de procurarse dinero! Uno se procura treinta millones porque no puede conseguir diez.
Véase el artículo anterior de Engels, «La violación de la Constitución prusiana», sobre la emisión de diez millones de táleros en billetes del Banco de Prusia. ↩
Es decir, la representación de todo el reino que exigía la ley de deuda pública de 1820 para cualquier nuevo empréstito y que aún no existía. La reforma del banco se aprobó por la ordenanza bancaria del 5 de octubre de 1846, que abrió el Banco de Prusia a capitalistas privados. ↩