Carta de Friedrich Engels al Comité de Correspondencia Comunista de Bruselas, enviada a nombre de Karl Marx, escrita en París el 19 de agosto de 1846. Es la primera de las cartas de Engels al Comité («Komiteebrief Nr. 1»). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 9, pp. 29-32) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Comité.
Carissimi:1 Nuestro asunto irá aquí muy bien. Ewerbeck2 está entusiasmado y solo desea que no se precipite la organización oficial de un comité, porque se avecina una escisión. El resto de los weitlingianos, una pequeña camarilla de sastres, está en efecto a punto de que la echen de aquí, y Ewerbeck cree que es mejor que eso se resuelva primero. Ewerbeck no cree, sin embargo, que pueda incorporarse a la correspondencia a más de cuatro o cinco de los de aquí, lo cual es completamente suficiente. En mi próxima espero poder anunciar la constitución.
Estos sastres son unos tipos realmente divinos. Hace poco discutieron muy en serio si no sería mejor encadenar los cuchillos y los tenedores. Pero no son muchos. Weitling3 mismo no ha contestado a la última carta, muy grosera, de los de París, que le hicimos llegar nosotros. Había pedido 300 francos para hacer experimentos prácticos con su invento, pero al mismo tiempo les había escrito que el dinero probablemente se iba a tirar a la basura. Ya os podéis imaginar lo que le contestaron.
En cambio, los ebanistas y los curtidores son, según dicen, unos tipos estupendos. Todavía no los he visto; Ewerbeck lo lleva todo con su conocida parsimonia.
Ahora quiero comunicaros algunas cosas de los periódicos franceses, se entiende que de los que no llegan a Bruselas.
La revista mensual de P. Leroux4 la llena casi entera el propio P. Leroux con artículos sobre Saint-Simon y Fourier. Pone en ella a Saint-Simon por las nubes e intenta dejar a Fourier lo peor posible y presentarlo como un imitador de Saint-Simon que lo falsea y lo empeora. Así, se desvive por demostrar que los Quatre Mouvements no son más que un plagio materializado de las… Lettres d'un habitant de Genève.5 El tipo está loco de remate. Como allí se dice una vez que un sistema que resumiera enciclopédicamente toda la ciencia podría llevarse a cabo mejor reduciendo todos los fenómenos, etc., a la pesanteur universelle,6 Fourier tiene que haber sacado de ahí toda su doctrina de la atracción. Naturalmente, todas las pruebas, citas, etc., no bastan ni para demostrar que Fourier hubiera leído siquiera las Lettres cuando escribió los Quatre Mouvements. En cambio, toda la tendencia de Enfantin7 se califica de fourierismo introducido de contrabando en la escuela. La revista se llama Revue sociale ou solution pacifique du problème du prolétariat.8
L'Atelier9 cuenta a posteriori, sobre el congreso de periódicos reformistas,10 que no estuvo allí y que por eso se quedó muy sorprendido al encontrarse en la lista de periódicos representados. Se excluyó a le peuple de la presse11 hasta que estuvieron fijadas las bases de la reforma, y cuando luego se abrieron las puertas a los periódicos obreros para que dijeran amén, consideró indigno de él acudir. L'Atelier cuenta además que 150 ouvriers, probablemente buchecistas12 —partido que, según aseguran los franceses, debe de contar con unos 1000 hombres—, celebraron el 29 de julio las jornadas de Julio13 con un banquete sin permiso de la policía. La policía intervino, y como no quisieron comprometerse a no pronunciar discursos políticos ni cantar canciones de Béranger,14 los disolvieron.
Los Epígonos15 del señor Wigand están aquí. El señor Wigand se golpea aquí con un estrépito tremendo el pecho hinchado. «A A. Ruge.» Le echa en cara las desgracias que ambos han sufrido desde hace cuatro años. Ruge no podía —en París— «ir de la mano con el comunismo fanático». El comunismo es un estado «urdido en el propio cerebro presuntuoso, una barbarie limitada y presuntuosa» que se pretende imponer por la fuerza a la humanidad. Al final presume de todo lo que piensa hacer «mientras haya en el mundo plomo para los tipos de imprenta». Ya veis: el candidat de la potence no ha perdido todavía la esperanza de llegar a candidat de la lanterne.16
Os llamo la atención sobre el artículo del National de hoy (mercredi 19)17 acerca de la disminución de los electores de París, de más de 20 000 a 17 000 desde 1844.
11, rue de l'Arbre Sec, 19 de agosto de 1846.
Vuestro, E.
París ha caído muy bajo: Danton vende leña en el bulevar Bourdon, Barbaroux tiene una tienda de percales en la rue Saint-Honoré,18 La Réforme19 ya no tiene fuerzas para reclamar el Rin, la oposición busca las capacidades y no las encuentra, los señores burgueses se acuestan tan temprano que a las doce todo tiene que estar cerrado, y la jeune France20 lo soporta tan tranquila. La policía no lo habría conseguido, desde luego, pero sí las tempranas horas de oficina de los señores patronos, que viven según el refrán: a quien madruga, etc.… El folleto del señor Grün impreso a costa de los obreros21 es el mismo que vi una vez en casa de Seiler:22 Los decretos de la Dieta prusiana, una palabra oportuna (anónimo); contiene sobre todo plagios de los artículos de Marx (Anales franco-alemanes)23 y disparates colosales. Las cuestiones «de economía política» y las «socialistas» son para él idénticas. Sigue este desarrollo de la monarquía absoluta: «El príncipe se hizo un dominio abstracto, y este dominio espiritual se llamó el Estado. El Estado fue el dominio de los dominios; como ideal del dominio, suprime24 el dominio particular tanto como lo deja en pie; lo suprime siempre que quiere hacerse absolutamente independiente, etc.». Este dominio «espiritual» llamado «Prusia» se convierte acto seguido en un dominio «en el que se reza, un dominio eclesiástico»!! Resultado del conjunto: el liberalismo está ya teóricamente superado en Prusia, y por eso los estados generales del reino25 no se ocuparán ya en absoluto de cuestiones burguesas, sino directement26 de la cuestión social. «El impuesto sobre la matanza y la molienda27 es el verdadero delator de la esencia del impuesto: delata, en efecto, que todo impuesto es un impuesto por cabeza. Pero quien cobra un impuesto por cabeza, ese dice: vuestras cabezas y vuestros cuerpos son míos, sois siervos de cabeza y de cuerpo… El impuesto sobre la matanza y la molienda corresponde tanto al absolutismo, etc.» El asno ha pagado durante dos años el octroi28 y todavía no lo sabe: cree que algo así solo existe en Prusia. Al final, el folletito, descontando algunos plagios y frases, es liberal de pies a cabeza, y liberal alemán, por cierto.
Según creen aquí en general los obreros, Weitling no hizo él solo las Garantías.29 Además de S. Schmidt, Becker, etc.,30 algunos franceses le habrían proporcionado material, y sobre todo tenía manuscritos de un tal Ahrens, de Riga, obrero en París, ahora en América, que también hizo lo principal de La humanidad tal como es y como debería ser.31 Los de aquí se lo escribieron una vez a Londres, a lo que él se enfureció mucho y se limitó a contestar que eran calumnias.
[Dirección:] Monsieur Charles Marx. 19, plaine Ste. Gudule. Bruxelles.
«Queridísimos» (en italiano). ↩
August Hermann Ewerbeck (1816-1860), médico y escritor, dirigente de las comunidades parisinas de la Liga de los Justos. ↩
Wilhelm Weitling (1808-1871), sastre, el primer teórico del comunismo obrero alemán; había roto con Marx en Bruselas en la primavera de 1846. ↩
Pierre Leroux (1797-1871), filósofo socialista francés, antiguo sansimoniano. ↩
Charles Fourier, Théorie des quatre mouvements et des destinées générales (1808); Henri de Saint-Simon, Lettres d'un habitant de Genève à ses contemporains (1802-1803). ↩
«La gravitación universal». ↩
Barthélemy-Prosper Enfantin (1796-1864), jefe de la escuela sansimoniana tras la muerte de Saint-Simon. ↩
«Revista social o solución pacífica del problema del proletariado», publicada por Leroux en Boussac desde 1845. ↩
L'Atelier, revista mensual de París redactada por obreros, seguidores de Buchez. ↩
Los periódicos de la oposición reformista, agrupados en torno a La Réforme. ↩
«El pueblo de la prensa», es decir, los periódicos menores. ↩
Partidarios de Philippe Buchez (1796-1865), antiguo sansimoniano, defensor de un socialismo cristiano de asociaciones obreras. ↩
El aniversario de la revolución de julio de 1830. ↩
Pierre-Jean de Béranger (1780-1857), autor de canciones populares de tono republicano y bonapartista. ↩
Die Epigonen, la revista de Otto Wigand (Leipzig, 1846-1848). Wigand publicaba en ella una carta abierta a Arnold Ruge. ↩
«Candidato a la horca»; «candidato al farol» (es decir, a que lo cuelguen de un farol, como en la Revolución francesa). ↩
«Miércoles 19». Le National, diario republicano moderado de París. ↩
Georges Danton y Charles Barbaroux, protagonistas de la Revolución francesa; la broma alude, al parecer, a comerciantes parisinos con esos apellidos. ↩
La Réforme, diario de los demócratas y republicanos de izquierda de París (1843-1850), dirigido por Ferdinand Flocon. ↩
«La joven Francia». ↩
Véase la carta de Engels a Marx del mismo día, 1846-08-19 Engels a Marx. ↩
Sebastian Seiler, periodista, miembro del Comité de Correspondencia de Bruselas. ↩
«Sobre la cuestión judía» y «Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel. Introducción», publicados en los Anales franco-alemanes (1844). ↩
En el original, hebt auf, de aufheben, con su doble sentido hegeliano de suprimir y conservar. ↩
Los Reichsstände, la asamblea de los estamentos de toda la monarquía prusiana prometida desde 1815, que no se reunió hasta 1847. ↩
«Directamente». ↩
La Schlacht- und Mahlsteuer, impuesto indirecto sobre la carne y la harina que se cobraba en las ciudades prusianas y pesaba sobre todo en los pobres. ↩
El impuesto municipal de consumos que se cobraba a la entrada de París, donde Grün vivía. ↩
Wilhelm Weitling, Garantien der Harmonie und Freiheit (Vevey, 1842). ↩
Simon Schmidt y August Becker, artesanos y propagandistas comunistas alemanes en Suiza. ↩
Wilhelm Weitling, Die Menschheit, wie sie ist und wie sie sein sollte (1838), primer programa de la Liga de los Justos. ↩