Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que se encontraba en París, escrita en Bruselas el sábado 18 de marzo de 1848 (lugar y fecha los establece la edición). Se conserva completa; algunas palabras perdidas por el deterioro del papel se completan entre corchetes. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 29, pp. 97-99) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Querido Marx:

Me ocuparé de tus cosas.

Escribe unas líneas a M. Victor Faider, avocat,1 directamente o en un pliego adjunto a Bloß, para darle las gracias por los pasos que ha dado en interés tuyo y de tu mujer y autorizarle a dar otros. Faider, que de pronto se ha destapado como un republicano fervoroso, se ha constituido en tu defensor y como tal contestará al Moniteur belge2 y llevará el asunto. Espera que no lo desautorices, y para que pueda actuar con decisión conviene que reciba de ti esa nota. Es mejor que lleve el asunto un belga que Maynz, y como se ha ofrecido él, sin duda lo hará como es debido.

Envíame sin falta la feuille de route. La cosa es muy de desear; Maynz me la pide todos los días.

Tedesco está libre y se ha marchado en seguida a Lieja, sin ver a nadie. Esselens estuvo aquí unos días, pero no lo había visto.

Aquí reina una crisis financiera, bursátil, industrial y comercial sin igual. El commerce3 se lamenta, sin ocupación, en el Café Suisse; los señores Kauwerz, Lauffs y consortes andan por ahí como perros meados; los obreros han hecho rassemblements4 y han presentado peticiones; gran escasez de pan en general. No hay dinero contante en ninguna parte, ¡y encima un emprunt forcé5 de 60 millones! Aquí la Bolsa les va a imponer la república.

Lüning6 se encuentra al volver aquí con la noticia de que en Prusia lo buscan; hará venir a su mujer y se irá a París.

Dronke7 había sido admitido en la Liga antes de su fuga por Willich8 y consortes. Aquí lo he sometido a un nuevo examen, le he expuesto nuestras ideas y, como se declaró de acuerdo, lo he confirmado. No se habría podido hacer otra cosa, aunque hubiera habido más o menos reparos. Por lo demás, el tipo es muy modesto, muy joven y parece muy accesible, de modo que creo que, con algo de vigilancia y algo de estudio, saldrá bueno. Ante mí se retractó de todos sus escritos anteriores. Por desgracia vive en casa de Moses, que entretanto lo trabajará, pero eso, como es sabido, no tiene importancia. Con Lüning, al que se había pegado terriblemente, bastaron dos palabras para descabalgarlo.

Por lo demás, Moses está más amistoso que nunca. ¡Que alguien entienda al tipo!

Con Cassel no puedo hacer nada yo, porque la orden la tiene Maynz, no yo. Breyer alega la crisis financiera, la imposibilidad de hacer prorrogar ahora sus viejas deudas de letras, la negativa a pagar de toda su clientela. Declara incluso que quiere vender su único caballo. Ya veré, de todos modos, lo que se puede sacar, porque con el dinero de Maynz apenas me llega, y el de Hess, que fue el primero en pagar, ya ha seguido el camino de toda carne. Gigot también está en apuros. Hoy mismo iré otra vez a ver a Breyer.

Mañana sale en el Débat social una refutación detallada, mot pour mot,9 del Moniteur.

Añade para Faider que, si necesita un poder especial, se lo mandarás.

Escribe también unas líneas a M. Bricourt, membre de la Chambre des Représentants,10 que ha hablado muy bien en tu favor en la Cámara, ha interpelado duramente al ministro a petición de Maynz y ha conseguido la enquête11 sobre el asunto. Es diputado por Charleroi y, después de Castiau, el mejor. Castiau estaba justamente en París.

Échale un vistazo al papelucho adjunto y mándalo a la Réforme. A los tipos de aquí hay que irritarlos continuamente.

Si c'est possible,12 me marcho el lunes. Pero el asunto del dinero siempre se me cruza.

De Inglaterra no sé absolutamente nada, ni por cartas ni por los Stars.13

En Alemania la cosa va de verdad muy bien: motines por todas partes, y los prusianos no ceden. Tant mieux. Espero que no tengamos que quedarnos mucho tiempo en París.

Que echéis a Bornstedt está muy bien. El tipo ha demostrado ser tan poco de fiar que realmente hay que apartarlo de la Liga. Él y Weerth están ahora all[…]14 y Weerth anda por aquí de republic[ano] furibundo.

Lamartine se vuelve cada d[ía] más [desastr]ado. Este hombre, en todos sus discursos, se dirige solo a los burgueses y procura tranquilizarlos. También la proclama electoral del Gobierno provisional está dirigida enteramente a los burgueses, para rassurer.15 No es de extrañar que los tipos se vuelvan insolentes.

Adios, au revoir. F. E.

Todas las cartas, aquí, a la dirección indicada; Bl[oß] se las dará en mon absence16 a Gi[got].

Sábado.

  1. «Abogado». Victor Faider, abogado de Bruselas. ↩

  2. El diario oficial del gobierno belga, que había publicado una versión oficial de la detención de Marx. ↩

  3. «El comercio», es decir, los comerciantes. ↩

  4. «Concentraciones». ↩

  5. «Empréstito forzoso». ↩

  6. Otto Lüning (1818-1868), médico y publicista del «socialismo verdadero», director del Westphälisches Dampfboot. ↩

  7. Ernst Dronke (1822-1891), escritor, condenado en Prusia por su libro Berlín (1846); a comienzos de 1848 se fugó de la fortaleza donde cumplía condena. Fue luego redactor de la Neue Rheinische Zeitung. ↩

  8. August Willich (1810-1878), antiguo oficial prusiano, miembro de la Liga; en 1849 mandó un cuerpo de voluntarios en la campaña de Baden y el Palatinado. ↩

  9. «Palabra por palabra». ↩

  10. «Miembro de la Cámara de Representantes». ↩

  11. «Investigación». ↩

  12. «Si es posible». ↩

  13. Los números del Northern Star. ↩

  14. Palabra ilegible en el original, del que solo se leen las letras iniciales «all». ↩

  15. «Tranquilizarlos». ↩

  16. «En mi ausencia». ↩