Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el sábado 25 de enero de 1851; la carta solo dice «Sábado» y la fecha completa la establecieron los editores de la MEGA¹. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 55, pp. 130-132) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Querido Marx:
Je te trouve joli en me disant que je suis taciturne comme la mort;1 pero me abstengo de devolverte la pelota.
La pérfida torpeza del pomerano Ruge2 pasa ya de castaño oscuro. Lo más sencillo sería que redactaras una declaración que firmáramos juntos. Las observaciones personales, si hicieran falta, podrían añadirse en forma de notas firmadas por separado por cada uno de nosotros. No sé si hace falta que yo añada algo por mi cuenta, salvo que en mi posición comercial he conservado mi plena independencia y estoy en situación de no dejar que mis «principales» me ordenen firmar conmovedores llamamientos al bon Dieu,3 como hace con el señor Ruge su superior Mazzini,4 pese a todas sus fanfarronadas ateas de antes; y que he tomado esta line5 para no verme en la necesidad en la que se encuentran tan a gusto otros hombres de bien que el señor Ruge destaca frente a nosotros, a saber, la de vivir de la mendicidad democrática, o algo así. Dime si crees que hace falta.
Por lo demás, el artículo, con su indignación moral y sus mentiras colosales, da un material estupendo para la burla. Al mismo tiempo pone sobre la pista de las intrigas de Ruge. Que el señor Ruge y el Comité Europeo de Mazzini6 se le tenían que subir mucho a la cabeza al buen reverendo Dulon,7 y que entre estos demócratas llorones norgermánicos de la Baja Sajonia, con su salsa bremense, acuosa y beletrista, se encontraba el único terreno adecuado en Alemania para los sublimes manifiestos de Mazzini, es muy natural. La amistad por la luz8 de estos señores tenía que encontrar aliados deseables en Ronge-Mazzini9 y en Ruge, vuelto a Dios, y el honor de estar en correspondencia oficial, como «comité alemán», con los más grandes hombres de la honrada democracia europea tenía que hacer naturalmente al blandengue cura Dulon receptivo a tolerar las mayores infamias contra la gente «frívola» e impía de la Neue Rheinische Zeitung. Además, Ruge no se ha envalentonado hasta que se ha figurado que la Revue ha muerto. Pero creo que se equivoca y que dentro de poco le va a caer una buena tormenta sobre su cráneo de risa.
¿No estaría bien —ya que es imposible que armemos un gran escándalo por este artículo y que contestemos en otro sitio que no sea la Tageschronik— hacer que trabaje bajo mano al susodicho Dulon su amigo, el Becker rojo?10 Si no, después de estas infamias, ni siquiera estamos seguros de que acepten nuestra respuesta.
Pero que la forma de actuar estúpida de Schramm11 y sus fanfarronadas irreflexivas, que a juzgar por este artículo ha soltado delante de su hermano,12 son lo que ha dado valor a estos burros para arremeter contra nosotros, «los solitarios, abandonados de todos», de forma tan vulgar, está más claro que el agua. El hombre verá ahora por sí mismo de qué infamia se ha convertido en instrumento, y también tendrá que ver que con su estupidez se perjudica más a sí mismo que a los demás. El gran Ruge ni siquiera le hace la corte, cosa que, a medias, sí hace con Tellering.13 «¡K. Schramm, no confundir!». ¿Qué hace ahora el tipo? Cette affaire est de peu d'importance.14 Chismes inventados y malentendidos, insinuaciones pesadas e incomprensibles y engreimiento moral: nous avons soutenu, Dieu merci, de bien autres charges!15 Lo único desagradable es que la cosa va a alterar mucho a tu mujer, y eso, en las circunstancias actuales,16 no es deseable.
Al Comité Europeo le daré lo suyo la semana que viene en el Friend of the People;17 ya se lo he anunciado a Harney. Ahora tengo que terminar: cierran la oficina y enseguida es la hora del correo. Pronto, más.
Tuyo, F. E.
Sábado.
«Me haces gracia diciéndome que estoy taciturno como la muerte». Responde a la carta de Marx del 22 de enero de 1851. ↩
Arnold Ruge (1802-1880), publicista de la izquierda hegeliana, nacido en la isla de Rügen, en la Pomerania; emigrado en Londres, estaba detrás del artículo contra Marx y Engels aparecido en la Tageschronik de Bremen. ↩
«Buen Dios». ↩
Giuseppe Mazzini (1805-1872), dirigente de la democracia republicana italiana, emigrado en Londres. ↩
«Línea», camino. ↩
El Comité Central Democrático Europeo, fundado en Londres en 1850 por Mazzini, Ledru-Rollin, Albert Darasz y Ruge; sus manifiestos invocaban a Dios y al pueblo. ↩
Rudolph Dulon (1807-1870), pastor protestante de Bremen, cercano a los «Amigos de la Luz», demócrata, director de la Tageschronik. En el manuscrito, «Dülon». ↩
Juego con el nombre de los «Amigos de la Luz» (Lichtfreunde), movimiento religioso protestante de tendencia racionalista surgido en Alemania en los años cuarenta. ↩
Johannes Ronge (1813-1887), sacerdote católico fundador del «catolicismo alemán», otro movimiento religioso disidente de los años cuarenta, emigrado en Londres. Engels pone a Mazzini a su altura. ↩
Hermann Becker (1820-1885), «el Becker rojo», abogado de Colonia, miembro de la Liga de los Comunistas. ↩
Konrad Schramm (1822-1858), miembro de la Liga de los Comunistas y gerente de la Revue de la Neue Rheinische Zeitung. ↩
Rudolf Schramm (1813-1882), demócrata, diputado de la Asamblea Nacional prusiana en 1848, emigrado en Londres. ↩
Eduard von Müller-Tellering, antiguo corresponsal en Viena de la Neue Rheinische Zeitung, que en 1850 había publicado un libelo contra Marx y Engels. ↩
«Este asunto tiene poca importancia». ↩
«¡Hemos aguantado, gracias a Dios, ataques muy distintos!». ↩
Jenny Marx estaba embarazada; su hija Franziska nació el 28 de marzo de 1851. ↩
The Friend of the People, semanario de Harney, que sucedió en diciembre de 1850 al Red Republican. ↩