Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 5 de febrero de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 60, pp. 140-143) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Querido Marx:
Te mando adjunta la libra que faltaba del atlas; siento no haber podido mandártela antes.
Dile a Harney,1 si lo ves, que a finales de esta semana recibirá de mí por lo menos la primera mitad de una serie de artículos sobre Continental Democracy, repartidos de modo que ninguno ocupe más de dos columnas o dos columnas y media en su Friend of the People. Con ese pretexto pienso poner por los suelos a toda la democracia oficial y hacerla sospechosa ante el proletariado inglés poniéndola, Mazzini, Ledru-Rollin,2 etc. incluidos, al mismo nivel que los financial reformers.3 El Comité Europeo will catch it nicely.4 Los señores serán repasados uno por uno: los escritos de Mazzini, las famosas hazañas de Ledru-Rollin de febrero a junio de 1848, sin olvidar, por supuesto, al señor Ruge.5 A los italianos, a los polacos y a los húngaros les diré con bastante claridad que en todas las cuestiones modernas tienen que cerrar el pico. Lo del humbug6 que se trae Harney con las cartas pedigüeñas de Mazzini y compañía pasa ya de castaño oscuro, y como de otro modo no tiene enmienda, me veré obligado a sacar a la luz en su propio periódico la necedad y la vileza de esos tipos y a revelar a los cartistas ingleses los misterios de la democracia continental. Con Harney, un artículo polémico detallado sirve siempre más que todas las discusiones. Por desgracia, aquí tengo condenadamente poco material.
Ahora tengo aquí el libro de Sarrans el joven, Lafayette et la révolution de Juillet.7 Si pudiera hacerme con un par de fuentes más, podría escribir para nuestra Revue8 un artículo sobre la revolución de Julio y su continuación hasta la revolución de Febrero, y someter de paso la Histoire de dix ans9 a una crítica amistosa. Esos Dix ans siguen sin que los ataquen los más avanzados y constituyen, tanto en Alemania como en Francia, un elemento de formación muy importante en todo el partido revolucionario. Creo que no estaría nada mal reducir la influencia de ese libro a sus justos límites; hasta ahora es una autoridad que nadie ha atacado.
El señor Russell,10 ese perro cobarde, ha vuelto a hacer un ridículo espléndido. Primero echa sapos y culebras contra la papal aggression,11 luego ve que los Manchester men12 no quieren mezclarse en absoluto en esa porquería, y ahora pare su heroica medida de querer prohibir a los obispos católicos que usen títulos ingleses. Y luego, la bonita insinuación que hace llegar por medio del señor Peto:13 que habría sido muy deseable ampliar el derecho de voto ya en esta legislatura, pero que, como esta vez toca la law-reform,14 hay que aplazar el derecho de voto hasta el año que viene. Auténtica lógica whig de manual. Por lo demás, los members15 están muy quisquillosos e inseguros, las elecciones se acercan, tienen que hacer flourishes16 liberales o proteccionistas, y si la exhibition17 no cayera precisamente en el momento más animado de la grande politique de la legislatura, al hombrecillo podría irle mal. Y aun así, qui sait!18
El pan político de cada día está cada vez más seco. La hermosa posición en que se complace ahora la belle France también es edificante. Por lo demás, no se puede negar que los señores burgraves19 dejan cada vez más de ser los representantes de las fracciones burguesas o, mejor dicho, que los burgueses se separan cada vez más de sus viejos jefes legitimistas y orleanistas. En primer lugar, la importante minoría a favor de Baroche20 en la sesión en que la coalición lo derribó, minoría formada también por muchísimos no bonapartistas, antiguos orleanistas, etc.; luego, el evidente estado de ánimo de la burguesía conservadora en masse, mucho más favorable a Napoleón que antes. La masa de esos tipos no quiere ahora de ninguna manera intrigas de restauración, ni orleanistas ni legitimistas; les solutions les embêtent,21 y lo que quieren es la rutina del presente presidencial. Esos tipos no son ni monárquicos, ni republicanos, ni imperialistas, sino presidenciales; pero lo más bonito es que esa dulce indeterminación solo es posible en la masa misma, y que cualquiera que quisiera hacerse valer como representante oficial de esa tendencia se vería empujado en menos de seis meses fuera de la neutralidad y hacia una fracción monárquica o imperialista determinada. Por lo demás, de los periódicos franceses aquí solo tengo los Débats y el Charivari,22 que por desgracia vuelve a parecerle a uno ingenioso, grâce à l’esprit exquis du peuple dans ces parages.23
Por un estúpido refugiado húngaro que se me cruzó en el camino estos días me he enterado de que esa noble especie vuelve a desvariar sobre conspiraciones de asesinato y motines con ocasión de la great Exhibition. Casi me pareció oír en ese estruendo la voz heroica de los asaltantes de Londres, Willich y Barthélemy.24 Por lo demás, no hay manera de librarse de esa chusma: el otro día un tipo me habla por la calle y, ¡mira por dónde!, era un refugiado de Great Windmill Street25 que tiene un empleo en Liverpool. «Aunque tomara las alas de la aurora y volara hasta el extremo del mar»,26 no me libraría de esa banda.
Los freetraders27 de aquí aprovechan la prosperidad o semiprosperidad para comprar al proletariado, y John Watts28 es el corredor del negocio. Ya conoces el nuevo plan de Cobden:29 una National Free School Association para sacar adelante una bill30 que autorice a los townships31 a imponerse impuestos locales para construir escuelas. La cosa se está impulsando de maravilla. En Salford, además, ya se ha abierto una Free Library y museo: biblioteca de préstamo y sala de lectura gratis. En Manchester, la Hall of Science32 (y aquí Watts fue de verdad el corredor, como reconoció muy benévolamente el señor alcalde de Manchester) la ha comprado un comité con lo recaudado en colectas públicas (se han reunido unas 7000 libras), y también se va a convertir en Free Library. A finales de julio se inaugurará la cosa, con 14 000 volúmenes to begin with.33 Todos los meetings y asambleas con estos fines resuenan con elogios a los obreros, y en particular al bueno, modesto y útil de Watts, que ahora se lleva de maravilla con el obispo de Manchester. Ya me estoy alegrando por el estallido de indignación por la ingratitud de los obreros, que reventará por todas partes al primer shock.
Mi señor padre34 me ha escrito estos días una carta agradable en la que expresa el deseo de que me quede aquí por tiempo indefinido, es decir, mientras duren los tejemanejes con los Ermen35 (y eso puede ser hasta 1854). A mí, naturalmente, muy agradable, s’il me paie bien mon ennui.36 Naturalmente, no dejo que se me note: ofrezco este «sacrificio» al «negocio» y me declaro dispuesto a «esperar de momento aquí la evolución de las circunstancias». El verano que viene vendrá, y entonces intentaré hacerme tan imprescindible que tenga que aceptarlo todo.
Saludos cordiales a tu mujer y a los niños.
Manchester, 5 de febrero de 1851.
Tuyo, F. E.
Particulars37 del giro postal, como antes.
George Julian Harney (1817-1897), dirigente del ala izquierda del cartismo; publicaba entonces el semanario The Friend of the People. ↩
Giuseppe Mazzini (1805-1872), dirigente republicano italiano, y Alexandre Ledru-Rollin (1807-1874), jefe de la democracia pequeñoburguesa francesa en 1848, ambos emigrados en Londres. ↩
«Reformadores financieros»: los radicales burgueses partidarios de la reforma financiera y parlamentaria. ↩
«Se va a llevar lo suyo». El Comité Central Democrático Europeo, fundado en Londres en 1850 por Mazzini, Ledru-Rollin, Albert Darasz y Arnold Ruge. ↩
Arnold Ruge (1802-1880), publicista joven hegeliano, antiguo colaborador de Marx en los Deutsch-Französische Jahrbücher, emigrado en Inglaterra. ↩
«Patraña». ↩
Bernard Sarrans, llamado «el joven», Lafayette et la révolution de 1830 (París, 1832). ↩
La Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue, que Marx y Engels habían publicado en 1850. ↩
Louis Blanc, Histoire de dix ans, 1830-1840 (París, 1841-1844). ↩
Lord John Russell (1792-1878), jefe del gobierno whig de 1846 a 1852. ↩
«Agresión papal»: así llamó la prensa protestante al restablecimiento por Pío IX, en 1850, de la jerarquía católica en Inglaterra, con obispos de título territorial. La respuesta de Russell fue la ley de títulos eclesiásticos de 1851. ↩
Los «hombres de Manchester»: los librecambistas de la escuela de Manchester (Cobden, Bright). ↩
Samuel Morton Peto (1809-1889), contratista de obras públicas y diputado liberal. ↩
«Reforma judicial». ↩
«Diputados». ↩
«Floreos». ↩
La Gran Exposición de Londres, inaugurada en mayo de 1851. ↩
«¡Quién sabe!». ↩
Los jefes legitimistas y orleanistas del partido del orden en la Asamblea Legislativa francesa (Thiers, Molé, Broglie, Berryer…), apodados «los burgraves» por el drama de Victor Hugo. ↩
Pierre-Jules Baroche (1802-1870), ministro del Interior de Luis Bonaparte; el gabinete cayó por un voto de censura de la Asamblea en enero de 1851. ↩
«Las soluciones les fastidian». ↩
El Journal des Débats, diario orleanista, y Le Charivari, periódico satírico ilustrado. ↩
«Gracias al exquisito ingenio de la gente de estos parajes». ↩
August Willich (1810-1878), antiguo oficial prusiano, jefe con Karl Schapper de la fracción escindida de la Liga de los Comunistas; Emmanuel Barthélemy (h. 1820-1855), revolucionario blanquista francés emigrado en Londres, aliado de Willich. ↩
La Sociedad de Cultura Obrera de Great Windmill Street, en Londres, en manos de la fracción Willich-Schapper. ↩
Salmo 139, 9. ↩
«Librecambistas». ↩
John Watts (1818-1887), antiguo conferenciante owenista de Manchester, pasado a los liberales. ↩
Richard Cobden (1804-1865), fabricante de Manchester y jefe de los librecambistas. ↩
«Proyecto de ley». ↩
«Municipios». ↩
Local de los owenistas en Manchester. ↩
«Para empezar». ↩
Friedrich Engels padre (1796-1860), fabricante textil de Barmen, socio de la firma Ermen & Engels. ↩
Los hermanos Ermen, socios de Ermen & Engels en Manchester. ↩
«Si me paga bien mi aburrimiento». ↩
«Los datos». ↩