Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 3 de febrero de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 59, pp. 136-140) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

3 de febrero de 1851.

Querido Engels:

¿Estudias fisiología con Mary1 o en otra parte? En el primer caso comprendo que eso n’est pas de l’hébreux,2 ni siquiera ruso.

Por ahora, mi nueva teoría de la renta3 no me ha reportado más que esa buena conciencia a la que aspira por fuerza todo hombre de bien. En todo caso, me alegra que a ti te parezca bien. La relación inversa entre la fecundidad de la tierra y la fecundidad humana tenía que afectar hondamente a un padre de familia de riñones fuertes como yo, tanto más cuanto que mon mariage est plus productif que mon industrie.4

Ahora solo te presento una ilustración de la teoría de la currency,5 cuyo estudio los hegelianos podrían muy bien calificar en mi caso de estudio del «ser otro», de «lo ajeno», en una palabra, de «lo sagrado».6

La teoría del señor Loyd7 y de tutti frutti8 desde Ricardo consiste en lo siguiente:

Supongamos que tuviéramos una currency puramente metálica. Si aquí estuviera demasiado llena, subirían los precios y, por tanto, disminuiría la exportación de mercancías. Su importación desde el extranjero hacia aquí aumentaría. Los imports subirían así por encima de los exports. Por tanto, balanza comercial desfavorable. Tipo de cambio desfavorable. Se exportaría moneda metálica, la currency se contraería, los precios de las mercancías bajarían, los imports disminuirían, los exports aumentarían, el dinero volvería a entrar; en una palabra, la situation volvería al antiguo equilibrio.

En el caso inverso, lo mismo, mutatis mutandis.

Moraleja: como el papel moneda tiene que imitar el movimiento de la metallic currency, como aquí una regulación artificial tiene que ocupar el lugar de lo que en el otro caso es ley natural, el Banco de Inglaterra tiene que aumentar sus emisiones de papel cuando entra el bullion9 (por ejemplo, comprando government securities, Exchequer bills,10 etc.), y reducirlas cuando el bullion disminuye, reduciendo sus descuentos o vendiendo títulos del Estado. Pues bien, yo sostengo que el banco tiene que actuar al revés: aumentar sus descuentos cuando el bullion disminuye y dejarlos seguir su marcha habitual cuando aumenta. So pena de agravar sin necesidad la crisis comercial que se avecina. Pero de esto, une autre fois.11

Lo que quiero exponer aquí va a los fundamentos elementales del asunto. Sostengo, en efecto, que aun con una currency puramente metálica, su cantidad, su expansión y su contracción no tienen nada que ver con la salida y la entrada de los metales preciosos, con la balanza comercial favorable o desfavorable, con el tipo de cambio favorable o desfavorable, salvo en casos extremos que en la práctica no se dan nunca, pero que se pueden determinar teóricamente. Tooke12 sostiene lo mismo; pero no he encontrado la prueba en su histoire of prices13 para 1843-1847.

Ya ves que la cosa es importante. En primer lugar, se niega en su fundamento toda la teoría de la circulación. En segundo lugar, se muestra cómo el curso de las crisis, por mucho que el sistema de crédito sea una condición de ellas, solo tiene que ver con la currency en la medida en que intervenciones disparatadas del poder del Estado en su regulación pueden agravar la crisis existente, como en 1847.14

En la ilustración que sigue hay que advertir que aquí se supone lo siguiente: la afluencia de bullion va unida a negocios boyantes, a precios todavía no altos pero en alza, a abundancia de capital, a un excedente de los exports sobre los imports. La salida de oro, vice versa, mutatis mutandis. Pues bien, este supuesto lo admiten las gentes contra las que se dirige la polémica. No pueden objetar nada. En la realidad pueden darse mil y un casos en los que el oro sale aunque en el país que lo exporta los precios de las demás mercancías estén mucho más bajos que en los países a los que lleva el oro. Por ejemplo, este fue el caso de Inglaterra de 1809 a 1811 y en 1812, etc., etc. Pero el supuesto general, en primer lugar, es correcto in abstracto y, en segundo lugar, lo aceptan los tipos de la currency. Así que, por ahora, no hay que discutirlo aquí.

Supongamos, pues, que en Inglaterra rige una currency puramente metálica. Con ello no se supone, sin embargo, que el sistema de crédito haya dejado de existir. El Banco de Inglaterra se convertiría más bien en un banco de depósito y de préstamo a la vez. Solo que sus préstamos consistirían únicamente en dinero contante. Si no se quisiera este supuesto, lo que aquí aparece como deposit del Banco de Inglaterra aparecería como hoards de los particulares,15 y lo que aparece como préstamo del banco, como préstamo de los particulares. Por tanto, lo que aquí se dice de los deposits del Banco de Inglaterra no es más que una abreviatura, para exponer el proceso no disperso, sino concentrado en un solo focus.

Caso I. Influx de bullion.16 Aquí la cosa es muy sencilla. Mucho capital ocioso; por tanto, aumento de los depósitos. Para colocarlos, el banco bajaría su tipo de interés. Por tanto, expansión de los negocios en el país. La circulación solo aumentaría si los negocios crecieran tanto que hiciera falta más currency para llevarlos. De lo contrario, la currency emitida de más volvería a refluir al banco con el vencimiento de las letras, etc., como deposit, etc. Aquí, por tanto, la currency no actúa como causa. Su aumento es, en último término, consecuencia del mayor capital puesto en acción, y no al revés. (En el caso indicado, la consecuencia inmediata sería, pues, un aumento de los deposits, es decir, del capital ocioso, y no de la circulación.)

Caso II. Aquí empieza propiamente la cosa. Se supone una exportación de bullion. Comienzo de un período de pressure.17 Tipo de cambio desfavorable. Supongamos además que una mala cosecha, etc. (o también el encarecimiento de las materias primas de la industria) hace necesaria una importación de mercancías cada vez mayor. Supongamos que la cuenta del Banco de Inglaterra, al comienzo de un período así, es la siguiente:18

a) Capital14 500 000 £Government securities10 000 000 £
Rest3 500 000 £Bills of Exchange12 000 000 £
Deposits12 000 000 £Bullion or coin8 000 000 £
30 000 000 £30 000 000 £

El banco, como según el supuesto no existen billetes, solo debe 12 millones de deposits. Según su principio (común a los bancos de depósito y a los de emisión: tener que tener en cash19 solo la tercera parte de sus liabilities20), su bullion de 8 millones es demasiado grande en la mitad. Para sacar más ganancia, baja el tipo de interés y aumenta sus discounts,21 por ejemplo en 4 millones, que se exportan para pagar el trigo, etc. La cuenta del banco queda entonces así:

b) Capital14 500 000 £Government securities10 000 000 £
Rest3 500 000 £Bills of Exchange16 000 000 £
Deposits12 000 000 £Bullion or coin4 000 000 £
30 000 000 £30 000 000 £

De esta figure22 se sigue:

Los comerciantes actúan primero sobre la bullion reserve del banco, en cuanto tienen que exportar oro. Ese oro exportado reduce su reserve (la del banco) sin influir lo más mínimo en la currency. Que los 4 millones estén en sus sótanos o en un barco rumbo a Hamburgo es lo mismo para la currency. Se ve, por último, que puede producirse un importante drain de bullion,23 aquí de 4 millones de libras esterlinas, que no afecta en lo más mínimo ni a la currency ni a los negocios del país en general. A saber, durante todo el período en que la bullion reserve, que era demasiado grande en relación con las liabilities, no hace más que reducirse a su due proportion24 con ellas.

c. Pero supongamos que persisten las circunstancias que hicieron necesario el drain de los 4 millones: escasez de trigo, subida del precio del algodón en rama, etc. El banco se inquieta por su seguridad. Sube el tipo de interés y limita sus discounts. De ahí la pressure en el mundo del comercio. ¿Cómo actúa esa pressure? Se retiran fondos de los deposits del banco, y su bullion baja en proporción. Si los deposits bajan a 9 millones, es decir, si disminuyen en 3 millones, tendrían que salir entonces 3 de la bullion reserve del banco. Esta caería, pues (4 millones menos 3 millones), a 1 millón frente a unos deposits de 9 millones, proporción que sería peligrosa para el banco. Así que, si quiere mantener su bullion reserve en la tercera parte de los deposits, reducirá sus discounts en 2 millones.

La cuenta quedará entonces así:

Capital14 500 000 £Government securities10 000 000 £
Rest3 500 000 £Bills under discount14 000 000 £
Deposits9 000 000 £Bullion or coin3 000 000 £
27 000 000 £27 000 000 £

De aquí se sigue: en cuanto el drain es tan grande que la bullion reserve ha alcanzado su due proportion con los deposits, el banco sube el tipo de interés y reduce el descuento. Pero entonces comienza el efecto sobre los deposits, y a consecuencia de su disminución disminuye la reserve de bullion, pero en mayor proporción el descuento de bills.25 La currency no se ve afectada en lo más mínimo. Una parte del bullion y de los deposits retirados llena el vacío que la contracción de las facilidades del banco produce en la circulación interior; otra se va al extranjero.

d. Supongamos que continúa la importación de trigo, etc., y que los deposits bajan a 4 500 000; el banco, para mantener la reserve necesaria frente a sus liabilities, tendría que reducir sus discounts en otros 3 millones, y la cuenta quedaría como sigue:

Capital14 500 000 £Government securities10 000 000 £
Rest3 500 000 £Bills under discount11 000 000 £
Deposits4 500 000 £Bullion or coin1 500 000 £
22 500 000 £22 500 000 £

Con este supuesto, el banco habría reducido sus discounts de 16 a 11 millones, es decir, en 5 millones. Las necesidades de la circulación quedan cubiertas por los deposits retirados. Pero al mismo tiempo, falta de capital, precios altos de las materias primas, disminución de la demanda y, por tanto, de los negocios y, por tanto, en último término, de la circulación, de la currency necesaria. La parte sobrante de esta se enviaría como bullion al extranjero para pagar las importaciones. La currency es lo último que se ve afectado, y solo se reduciría por debajo de su cantidad necesaria cuando la bullion reserve hubiera bajado por debajo de la proporción más imprescindible con los deposits.

A lo anterior hay que añadir:

  1. En lugar de reducir sus discounts, el banco podría malvender sus public securities,26 lo que con este supuesto no le sería rentable. Pero el resultado es el mismo. En lugar de su propia reserve y de sus discounts, reduciría los de los particulares que meten su dinero en las public securities.

  2. Aquí he supuesto un drain sobre el banco de 6 500 000. En 1839 hubo uno de 9 a 10 millones.

  3. El proceso supuesto, con una metallic currency pura, puede llegar, como con el papel, hasta el cierre de la caja, como ocurrió dos veces en Hamburgo en el siglo XVIII.

Escribe pronto.

Tuyo, K. M.

  1. Mary Burns (m. 1863), obrera irlandesa de Manchester, compañera de Engels. Marx responde a la carta de Engels del 29 de enero, que hablaba de sus estudios de fisiología: 1851-01-29 Engels a Marx. ↩

  2. «No es hebreo», es decir, no es nada difícil (en francés, c’est de l’hébreu se dice de lo incomprensible). ↩

  3. La que había expuesto a Engels en su carta del 7 de enero: 1851-01-07 Marx a Engels. ↩

  4. «Mi matrimonio es más productivo que mi industria». ↩

  5. La currency theory o currency principle: doctrina según la cual la cantidad de dinero en circulación determina los precios y una circulación de papel debe imitar a una puramente metálica, aumentando o disminuyendo con las reservas de oro del banco; inspiró la ley bancaria de Peel de 1844. Currency: la circulación, el medio circulante. ↩

  6. Pulla contra la jerga de los jóvenes hegelianos: el «ser otro» (Anderssein) es categoría de Hegel; «lo sagrado» (das Heilige), el blanco de Max Stirner en El único y su propiedad. ↩

  7. Samuel Jones Loyd (1796-1883), más tarde lord Overstone, banquero, principal teórico de la currency theory. ↩

  8. «Todos los demás» (literalmente, en italiano, «todas las frutas»). ↩

  9. Oro y plata en barras, metal precioso. ↩

  10. «Títulos del Estado, letras del Tesoro». ↩

  11. «Otra vez». ↩

  12. Thomas Tooke (1774-1858), economista inglés, crítico de la currency theory. ↩

  13. A History of Prices, and of the State of the Circulation, de Tooke, cuyos últimos tomos llegan a 1847. ↩

  14. En la crisis de octubre de 1847 el gobierno tuvo que suspender la ley bancaria de 1844, que limitaba la emisión de billetes del Banco de Inglaterra a sus reservas de metal. ↩

  15. Deposit: depósito; hoards: atesoramientos, tesoros. ↩

  16. «Afluencia de metal precioso». ↩

  17. «Presión», estrechez del dinero. ↩

  18. En las cuentas: Capital, capital; Rest, fondo de reserva; Deposits, depósitos; Government securities, títulos del Estado; Bills of Exchange, letras de cambio; Bills under discount, letras descontadas; Bullion or coin, metal en barras o moneda. ↩

  19. «En efectivo». ↩

  20. «Obligaciones», pasivo. ↩

  21. «Descuentos» (de letras de cambio). ↩

  22. «Cifra», cuadro. ↩

  23. «Sangría de metal precioso». ↩

  24. «Proporción debida». ↩

  25. «Letras». ↩

  26. «Títulos públicos». ↩