Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el miércoles 19 de marzo de 1851 (el lugar lo establece la edición). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 78, pp. 172-173) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Querido Marx:
La historia del brindis de Blanqui1 se está poniendo de verdad bonita a más no poder. La declaración de Vidil2 frente a Louis Blanc3 es impagable: el tipo ha quedado ante Francia e Inglaterra como un vulgar mentiroso. Barthélemy4 se ha metido él solo en un lío magnífico. Hay un pasaje de tu carta5 que no entiendo: Vidil declara: «El comité estaba formado por trece personas, no por seis... Él estaba entre los seis». ¿Quiénes son los seis? ¿Los firmantes de la primera declaración, o acaso la fracción que votó por presentar el brindis de Blanqui?
Los chismes entre los alemanes también son agradables. Vi la reseña del banquete en el Daily News:6 como la cosa era respetable, esta vez tampoco el señor Mazzini7 se ha cortado en ir. «¡El general Haug8 in the chair!»9 Este tipo promete convertirse en una caricatura del général Dubourg de 1830.10 A juzgar por el anuncio del Times, la Golden Star Tavern de Göhringer11 es ahora muy respectable. Como al fin y al cabo tengo que tener todos los chismes juntos, no estaría mal mandar alguna vez una patrulla a hacer un reconocimiento por allí: il s’en trouvera bien un qui voudra mettre son nez dans cette merde-là, même au risque d’être mis à la porte.12
Last — but not least,13 los Willichiana14 han contribuido mucho a alegrarme el desayuno de hoy. ¡Qué cabeza de chorlito! Cómo ha podido tomar la carta de Schramm por una respuesta a la primera suya es algo que de verdad apenas me cabe en la cabeza. Pero la ocasión de una dictadura militar en la provincia del Rin, sin prensa que pudiese incordiarlo, sapristi,15 eso tenía que trastornarle la cabeza, naturalmente, a ese buey obtuso. ¡Puro capitaine d’armes16 y sargento! La revolución social mediante la asistencia a los pobres para las familias de la Landwehr;17 la estadística reducida a un registro de «provisiones, ganado, medios de transporte y hombres». Este plan revolucionario deja completamente atrás el anterior, el de conquistar Alemania con 5000 hombres. Si eso no le entra en la cabeza a la Landwehr, habría que desesperar de la humanidad. «Traería algunos hombres conmigo y llamaría a otros»: ¿sabes lo que el tipo se proponía? «El ciudadano Karl Marx queda llamado a presentarse en Colonia en el plazo de 48 horas y a hacerse cargo de la dirección de las finanzas y de las reformas sociales bajo la vigilancia y el control del ciudadano Gebert.18 La desobediencia a esta orden y toda resistencia o réplica, así como los chistes inconvenientes, se castigarán con la muerte. El ciudadano Marx recibirá para su custodia un suboficial y seis hombres». ¡Y cómo habla el tipo de Schapper!19 «Nous ne voulons plus de jouisseurs!».20 Así que hasta el espartano pot half and half21 y el Trückelschen sin resistencia22 del cerdo gordo le parecen ya sibaritismo a este sargento que se emborracha gratis y se basta a sí mismo. Claro que, quién sabe si el cerdo gordo, en un eventual asedio de Colonia, no habría hecho como el noble Palafox23 en Zaragoza, que durante todo el segundo sitio de Zaragoza (el verdadero) no apareció, porque andaba con tres o cuatro tipos libertinos y un montón de putas en una bodega de convento a prueba de bombas, entre los toneles de vino, y no se dejó ver hasta que tuvo que firmar la capitulación.
Pero ¿a qué responde Willich en la tercera carta, la jubilosa, la segura de la victoria, en la que solo falla el dinero? ¿Le mandó Schramm una segunda o había contestado Becker24 a la segunda carta de Willich? Explique moi cela,25 y dime si tienes que recuperar ya los papeles; me gustaría quedármelos aquí por ahora, para tomar cuando pueda las notas necesarias.
La especulación ferroviaria vuelve a ir de maravilla: desde el 1 de enero las acciones han subido casi todas un 40 %, y las peores, las que más. Ça promet!26
Tuyo, F. Engels.
Miércoles, 19 de marzo de 1851.
Auguste Blanqui (1805-1881), preso en Belle-Île, había mandado al comité del banquete del 24 de febrero de 1851 en Londres un brindis contra los dirigentes de 1848, Louis Blanc entre ellos, y el comité no lo leyó; luego negó haberlo recibido. Véanse las cartas de Marx del 8 de marzo y del 17 de marzo de 1851. ↩
Jules Vidil, antiguo oficial francés, blanquista, emigrado en Londres, miembro del comité del banquete. ↩
Louis Blanc (1811-1882), socialista francés, miembro del Gobierno provisional de 1848, emigrado en Londres. ↩
Emmanuel Barthélemy (h. 1820-1855), blanquista francés emigrado en Londres, aliado de la fracción Willich-Schapper. ↩
La carta de Marx del 17 de marzo de 1851. ↩
Diario liberal de Londres. Se trata del banquete de la emigración democrática alemana del que hablaba Marx en su carta del 17 de marzo. ↩
Giuseppe Mazzini (1805-1872), dirigente de la democracia italiana, emigrado en Londres, cabeza del Comité Central Democrático Europeo. ↩
Ernst Haug, oficial austriaco que había tomado parte en la revolución de Viena de 1848, emigrado en Londres. ↩
«En la presidencia». ↩
Frédéric Dubourg, que en la revolución de julio de 1830 se presentó como general y tomó por unas horas el mando de los insurrectos en el Ayuntamiento de París. ↩
Göhringer, emigrado alemán, tabernero en Londres. ↩
«Ya habrá alguno que quiera meter las narices en esa mierda, aun a riesgo de que lo pongan en la puerta». ↩
«Por último, pero no lo menos importante». ↩
Las cartas de August Willich (1810-1878) a Hermann Becker, de Colonia, en respuesta a la carta falsa que Conrad Schramm le había escrito en nombre de Becker; Marx se las había mandado con su carta del 17 de marzo de 1851. ↩
«¡Diantre!». ↩
Sargento de armas, el suboficial encargado del armamento en una compañía francesa. ↩
La reserva del ejército prusiano. ↩
August Gebert, partidario de Willich. ↩
Karl Schapper (1812-1870), jefe con Willich de la fracción que se escindió de la Liga de los Comunistas en septiembre de 1850. ↩
«¡No queremos más vividores!». ↩
«Jarra de half and half», mezcla de cerveza ale y cerveza negra. ↩
Lectura y sentido inseguros. La edición de Bebel y Bernstein (1913) da en su lugar «la falta de resistencia ante las mujeres». ↩
José de Palafox (1775-1847), capitán general de Aragón, que mandó la defensa de Zaragoza en los dos sitios de los franceses (1808 y 1808-1809). ↩
Hermann Becker (1820-1885), demócrata de Colonia y miembro de la Liga de los Comunistas. ↩
«Explícame eso». ↩
«¡Esto promete!». ↩