Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 17 de marzo de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 77, pp. 170-172) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Londres, 17 de marzo de 1851.

Querido Engels:

Llevo una semana sin escribir. Por una parte, yo mismo he tenido la gripe por afinidad electiva,1 y además, criblé de petites misères,2 que han estallado todas en esta semana funesta.

Adjuntas recibes las divertidas cartas del caballero Willich.3

En el periodicucho de Heinzen4 viene una supuesta correspondencia de París, fabricada aquí en Londres, en la que, como es natural, se nos ataca en primer lugar a nosotros dos, luego a Rudolf Schramm, el diputado, «porque se gasta sin el menor decoro el dinero de su mujer», y a los «medio hombres Tausenau, Julius y Bucher»;5 por último, y con mucha amargura, al gran Kinkel.6 Heinzen no le perdonará nunca jamás la competencia en la mendicidad. Solo se elogia al gran Ruge y a Struve.7 Ruge hace escribir en esa carta de París que ha hecho una excursión de un día de Brighton a Londres. Este artículo de chismes ha salido de que Heinzen ha juntado y publicado los chismes de una carta privada de Ruge y de una carta privada de Bamberger, es decir, acusaciones completamente opuestas.

Al gran banquete8 en el que Ruge se presentó como el «Infinito Tonto» (Wolff y Liebknecht9 lo oyeron con sus propios oídos) no acudió ningún diputado de Berlín ni de Fráncfort.10 No quieren la hegemonía Ruge-Struve. La camarilla de R. Schramm, el conde Reichenbach (el de Fráncfort, no la barba del partido, y Oppenheim, Bucher) y, por último, Julius por su cuenta, intrigan todos otra vez contra los dioses de la estupidez. Por motivos elevados, naturalmente. Je vous dis, de la merde, la merde tout pure, toute cette canaille-là.11

Kinkel, que hace imprimir las infamias contra nosotros, pronunció en el banquete, a su manera de tafilete rojo,12 una palabra de melancólica reconciliación «desde el simple luchador constitucional hasta el republicano rojo».

Todos estos asnos, mientras gemían por la república, y Kinkel incluso de vez en cuando por la república roja, se metían servilísimos en el culo de la Constitución inglesa, contradicción sobre la que hasta el inocente Morning Chronicle13 se dignó llamarles la atención como falta de lógica.

De Landolphe,14 nada más. Lleva tranquilamente consigo, como homme d’honneur,15 la conciencia de ser un grec16 desenmascarado.

La comedia de Blanqui no había terminado aún.17 El ancien capitaine18 Vidil19 mandó a la Patrie una declaración en la que cuenta que su sentimiento del honor y su instinto de la verdad le arrancan la declaración de que L. Blanc, todos los demás y él mismo mintieron en la declaración original. El comité estaba formado por trece personas, no por seis. A todos ellos se les presentó el brindis de Blanqui, todos ellos lo discutieron. Él estaba entre los seis. El noble Barthélemy,20 que no había leído esa carta, manda unos días después otra declaración a la Patrie: que él recibió el brindis y no lo comunicó a los demás, con lo que queda como triple mentiroso. La Patrie, al publicar esta carta y declarar al final que no aceptará nada más de estos asnos, pone la siguiente observación previa:

«Nous nous sommes demandés souvent — et la question est difficile à résoudre — qui l’emportait chez les démagogues, de la vantardise ou de la stupidité? Une quatrième lettre de Londres augmente encore notre perplexité à cet égard. Ils sont là nous ne savons combien de pauvres diables, tourmentés à tel point de la rage d’écrire et de voir leurs noms cités dans les journaux réactionnaires, qu’ils ne reculent pas même devant la perspective d’une confusion et d’une dépréciation sans borne. Peu leur importe la risée et l’indignation publiques: le Journal des Débats, l’Assemblée nationale et la Patrie inséreront leur prose; pour obtenir ce bonheur, rien ne coûte à la Démocratie cosmopolite etc. Nous accueillons donc au nom de la commisération littéraire, la lettre suivante du citoyen Barthélemy . . . C’est une nouvelle, et nous l’espérons bien, une dernière preuve à l’appui du trop célèbre toast Blanqui, qu’ils ont tous nié d’abord, et pour l’affirmation duquel ils se prennent maintenant aux cheveux.»21

¿No es soberbio?

He recibido tu Post Office Ordre.22 Si pagas semejantes intereses en tu commerce, o tus ganancias o tus pérdidas tienen que ser enormes.

No te olvides de escribir a Dronke.23 Galeer ha muerto.24 Así que, en un sobre dirigido a Th. Schuster, en Fráncfort.

Tuyo, K. Marx.

  1. Alusión a la novela de Goethe Las afinidades electivas (Die Wahlverwandtschaften, 1809). También Engels había pasado la gripe; véase su carta del 17 de marzo de 1851. ↩

  2. «Acribillado de pequeñas miserias». ↩

  3. August Willich (1810-1878), antiguo oficial prusiano, jefe con Karl Schapper de la fracción que se escindió de la Liga de los Comunistas en septiembre de 1850. Las cartas que había escrito a Hermann Becker, de Colonia, creyendo responder a una carta que en realidad le había escrito Conrad Schramm; véase la carta de Marx del 8 de marzo de 1851. ↩

  4. Karl Heinzen (1809-1880), demócrata radical alemán emigrado a los Estados Unidos. Según los editores de la MEGA¹, el periódico es la Deutsche Schnellpost de Nueva York. ↩

  5. Rudolf Schramm (1813-1882) y Lothar Bucher (1817-1892), demócratas prusianos, diputados de la Asamblea Nacional prusiana de 1848, emigrados en Londres; Karl Tausenau (1808-1873), demócrata de Viena en 1848, emigrado en Londres; Gustav Julius (1810-1851), periodista demócrata de Berlín, emigrado en Londres. ↩

  6. Gottfried Kinkel (1815-1882), poeta, condenado por su participación en la campaña del Palatinado y Baden de 1849, huyó de la fortaleza de Spandau en noviembre de 1850 y llegó a Londres. ↩

  7. Arnold Ruge (1802-1880), antiguo joven hegeliano, que había editado con Marx los Deutsch-Französische Jahrbücher en 1844, emigrado en Brighton; Gustav Struve (1805-1870), demócrata de Baden, uno de los jefes de las insurrecciones de 1848-1849. ↩

  8. Un banquete de la emigración democrática alemana en Londres, presidido por Ernst Haug; véase la carta de Engels del 19 de marzo de 1851. ↩

  9. Ferdinand Wolff (1812-1895), el «rojo Wolff», antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, y Wilhelm Liebknecht (1826-1900), entonces emigrado en Londres. ↩

  10. Diputados de la Asamblea Nacional prusiana de Berlín y de la Asamblea Nacional de Fráncfort de 1848-1849. ↩

  11. «Os lo digo: mierda, pura mierda, toda esa canalla». ↩

  12. El tafilete (Saffian), cuero fino de cabra, era el de las encuadernaciones de lujo de los libros de regalo. ↩

  13. Diario de Londres. ↩

  14. Pierre-François Landolphe, emigrado francés en Londres, miembro del comité del banquete del 24 de febrero de 1851, que se había arrugado ante los enviados de Ferdinand Wolff; véase la carta de Marx del 8 de marzo de 1851. ↩

  15. «Hombre de honor». ↩

  16. «Fullero». ↩

  17. Auguste Blanqui (1805-1881), preso en Belle-Île, había mandado al comité del banquete del 24 de febrero de 1851 en Londres un brindis contra los dirigentes de 1848, Louis Blanc entre ellos, y el comité no lo leyó. Luego el comité declaró en la Patrie, diario conservador de París, que nadie lo había recibido, y el cuñado de Blanqui lo desmintió; véase la carta de Marx del 8 de marzo de 1851. ↩

  18. «Antiguo capitán». ↩

  19. Jules Vidil, antiguo oficial francés, blanquista, emigrado en Londres. ↩

  20. Emmanuel Barthélemy (h. 1820-1855), blanquista francés emigrado en Londres, aliado de la fracción Willich-Schapper. ↩

  21. «Nos hemos preguntado a menudo —y la cuestión es difícil de resolver— qué predominaba en los demagogos, la fanfarronería o la estupidez. Una cuarta carta de Londres aumenta todavía nuestra perplejidad a este respecto. Hay allí no sabemos cuántos pobres diablos, atormentados hasta tal punto por la rabia de escribir y de ver sus nombres citados en los periódicos reaccionarios que no retroceden ni siquiera ante la perspectiva de un bochorno y un descrédito sin límites. Poco les importan la burla y la indignación públicas: el Journal des Débats, la Assemblée nationale y la Patrie insertarán su prosa; para obtener esa dicha, nada le cuesta a la Democracia cosmopolita, etc. Acogemos, pues, en nombre de la conmiseración literaria, la siguiente carta del ciudadano Barthélemy... Es una nueva prueba, y así lo esperamos, la última, en apoyo del demasiado célebre brindis de Blanqui, que todos negaron al principio y por cuya afirmación se tiran ahora de los pelos». El Journal des Débats y la Assemblée nationale eran, como la Patrie, diarios conservadores de París. ↩

  22. Giro postal. Véase la carta de Engels del 17 de marzo de 1851. ↩

  23. Ernst Dronke (1822-1891), antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung y miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado. ↩

  24. Albert Galeer (1816-1851), a cuyo nombre se mandaban, por lo que se ve, las cartas para Dronke. ↩