Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita [en Londres] el 25 de octubre de 1851. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 128, pp. 281-282) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

25 de octubre de 1851.

Querido Engels:

¿Has recibido mi carta del lunes pasado?1 Con lo puntual que eres escribiendo, tu silencio me inquieta.

De Pieper no he sabido nada hasta este momento. Si no le ha pasado nada, es de una ligereza imperdonable. Dronke no ha llegado todavía. De Colonia, nada.

Te adjunto una carta de Fischer, que escribe como un auténtico filisteo demócrata. Por ahora, il faut le laisser faire,2 ya que no hay nada que cambiar. Con tal de que no haga tonterías con Kinkel. Su carta parece apuntar a eso.

Pues bien, según sabemos ahora, Kinkel lo había preparado así. Con las 160 libras esterlinas mandó a Schurz3 en misión secreta a Bélgica, Francia y Suiza. Allí ha hecho que todos los grandes hombres, salvo los de la Asamblea del Imperio4 (sin exceptuar al late5 Raveaux), den plenos poderes a Kinkel y garanticen al mismo tiempo la deuda que se ha de contraer a cuenta de la futura república alemana. Así que la gran masa está ahora unida, y E. Meyen6 ha podido promulgar en la Staatszeitung de Nueva York el gran secreto de que por fin se ha descubierto el sentido del futuro movimiento en Alemania, a saber: el principio de la nacionalidad. Tan estúpido como escribe ahora este hombre no escribía ni en sus tiempos más floridos. Estos tipos están en completa bancarrota intelectual. Addio!

Tu K. M.

Lo de Göhringer lo he dejado de momento en suspenso. Por desgracia, el burro se marcha el 1 de noviembre a España, porque ha vendido aquí su taberna. De todos modos, ya no tengo que temer de él ningún paso hostil.

  1. Seguramente la carta del 19 de octubre de 1851, que cayó en domingo. Engels contestó hacia el 27 de octubre. ↩

  2. «Hay que dejarle hacer». ↩

  3. Carl Schurz (1829-1906), estudiante de Bonn, discípulo de Kinkel, a quien sacó de la cárcel de Spandau en noviembre de 1850; más tarde político en los Estados Unidos. ↩

  4. Los diputados de la Asamblea Nacional de Fráncfort de 1848-1849, cuyo resto se trasladó a Stuttgart en 1849. ↩

  5. «Difunto». Franz Raveaux (1810-1851), diputado de Colonia en Fráncfort y en 1849 uno de los cinco regentes del Imperio nombrados en Stuttgart, había muerto en Bélgica en septiembre de 1851. ↩

  6. Eduard Meyen (1812-1870), periodista, antiguo joven hegeliano del círculo berlinés de los «Libres», emigrado en Londres y partidario de Kinkel. ↩