Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 12 de marzo de 1853 (el lugar y la fecha los establece la edición). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 243, pp. 458-459) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Querido Marx:

Tendrás los artículos dentro de un par de días; veo que he tomado al Urquhart in consideration1 en el momento oportuno. Por desgracia es demasiado tarde para el steamer de mañana, porque antes de las ocho difícilmente acabaré en la oficina y todavía necesito alguna preparación. Que el padre Dana pague ahora 2 libras y atienda puntualmente las letras es estupendo; avec ça por fin saldremos a flote. Por cierto, nunca habría creído que en tan poco tiempo hubieras mandado ya siete artículos en inglés; cuando vengas, cosa que me alegra mucho, aprenderás en ocho días más inglés que con Mr. Pieper en seis semanas.

En cuanto a monsieur Jacques,2 es muy posible que el pequeño quiera imitar la jugada del señor Jenny (al que se parece mucho) con el gobierno de Baden, es decir, vender una parte de la tirada al gobierno alemán y hacer luego un negocio tanto mejor con la otra. No lo creo tan malo como para haber vendido el conjunto directamente. El miedo, en un librero establecido en Basilea, puede ser real; el gobierno de Basilea no entiende de bromas y mantiene buena vecindad con Baden. Ante todo, insiste en que te mande en seguida por lo menos unos cuantos ejemplares en un paquete por mensajería, es decir, por ferrocarril, dirigido directamente a Londres o, si quieres, a mí, care of Ermen and Engels, Manchester. A nadie se le ocurre abrir un paquete así, y aunque lo hicieran, al fin y al cabo la cosa ya ha salido. Es sospechoso que hasta ahora no haya querido soltar ni un ejemplar. ¿Es que no conoce a ningún fabricante de Basilea que mande cintas, etc., a Londres y con el que pudiera meterlos en el paquete?

En la historia del Morning Post sobre Lancashire no hay nada, salvo lo que te escribí ayer. Los dos primeros hiladores de hilo fino de Inglaterra, Houldsworth3 y Murray, nos contestaron ayer, a una consulta sobre precios, que era inútil darnos precios porque estaban comprometidos para mucho tiempo y no podían aceptar ni un solo pedido nuevo. Entre los dos tienen en marcha unos 150 000 a 200 000 husos mule. En cambio, en el watertwist basto, n.º 6/16, la cosa está muy floja, precisamente por lo de los domestics, que se estancan no solo aquí, sino también en América y en Alemania.4

Al yanqui competidor tenemos que aniquilarlo con un gran show de omnisciencia. Voy a mirar todavía un par de libros sobre Turquía; en el Athenaeum hay todo un lot.

El decline de nuestros amigos no es muy agradable de oír. Los «mejores» ya volverán en sí en el momento decisivo, pero no es agradable que estos citoyens entren en el próximo asunto exactamente igual de listos, y no más, que como salieron del último. Lassalle es, después de Cluß, con mucho el más aprovechable de todos, sobre todo a partir del momento où les biens du comte Hatzfeld seront irrévocablement réunis au domaine public.5 Tiene sus manías, pero tiene también esprit de parti et ambition,6 y los pequeños caprichos e historias privadas tras los que siempre irá con pretextos públicos ya se conocen. Con lo de reclutar pasa lo que pasa; creo que, en cuanto volvamos a Alemania, encontraremos bastantes jóvenes con talento que en este intervalo habrán probado no sin fruto la fruta prohibida. Si hubiéramos tenido los medios para hacer, como antes de 1848, dos o tres años de propaganda científica y reposada, con libros sobre n’importe quoi,7 estaríamos mucho mejor. Pero eso no fue posible, y ahora la tormenta ya se está fraguando. Deberías terminar tu Economía; luego, en cuanto tengamos un periódico, podríamos imprimirla en weekly numbers,8 y lo que el populus no entienda lo expondrían los discipuli, tant bien que mal mais cependant non sans effet.9 Con ello todas nuestras asociaciones, restablecidas para entonces, tendrían un punto de apoyo para el debate.

Que Dana haya pagado sin rechistar las 2 libras por artículo es la mejor prueba de lo firme que estás en el Tribune. Tiene su lado bueno que, de todos los partidos de la revolución europea, seamos los únicos que han expuesto sus cosas ante el público inglés-americano. De los demás, los yanquis no saben absolutamente nada, porque las peroratas de Kossuth no tenían más contenido que dinero e intervención para el gran hombre Kossuth. Sobre la próxima letra, monsieur Bamberger adelantará seguramente más, ya que la primera se ha pagado con tanta soltura.

Tu F. E.

  1. «En consideración». ↩

  2. Jakob (Jacques) Schabelitz, editor de Basilea de las Revelaciones sobre el proceso de los comunistas de Colonia (sobre el proceso, celebrado en octubre y noviembre de 1852, en el que siete miembros de la Liga de los Comunistas fueron condenados con pruebas fabricadas en parte por la policía prusiana). ↩

  3. En la edición, «Hontdsworth»; se trata de la casa Houldsworth, de Manchester. ↩

  4. Mule y watertwist: clases de hilo de algodón (de la máquina mule y de la continua, este más grueso); domestics: percales bastos. ↩

  5. «En que los bienes del conde Hatzfeld queden irrevocablemente incorporados al dominio público». Ferdinand Lassalle (1825-1864) llevaba desde 1846 los pleitos de la condesa Sophie von Hatzfeldt contra su marido. ↩

  6. «Espíritu de partido y ambición». ↩

  7. «Cualquier cosa». ↩

  8. «Entregas semanales». ↩

  9. «Mal que bien, pero no sin efecto». ↩