Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 14 de junio de 1853. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 261, pp. 483-487) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
14 de junio de 1853.
28, Deanstreet, Soho, Londres.
Querido Frederic:
Solo ahora —impedido por toda clase de asuntos de negocios y de casa— encuentro tiempo para contestar a tus dos cartas1 y acusarte recibo del dinero americano (entregado a Freiligrath)2 y del resto del dinero de la Tribune. Si tú y Charles3 estabais en semejantes relaciones de negocios con el «intermediario», desde luego te has hecho una jugarreta por hacerme un favor. Pero como no fue el tipo, sino tú, quien adelantó el dinero sobre la letra, podríais haberla expedido a América también sin el tipo. Por lo menos, eso me figuro yo.
A Pieper4 no le he comunicado tu noticia, por la razón siguiente: desde hacía unos ocho o diez días, Pieper estaba cada vez más hecho una ruina, de modo que por fin le pedí cuentas en serio sobre su estado de salud. Resultó entonces que su enfermedad iba de pis en pis5 en manos de su curandero inglés. Le insté, pues, a ir directamente conmigo al hospital de San Bartolomé, la clínica de Londres donde los primeros y más famosos médicos ejercen en público y gratis. Me hace caso. Un viejo Hipócrates, después de inspeccionar el corpus delicti, le dijo: «You have been a fool»,6 tras haberle examinado sobre el treatment7 seguido hasta entonces, y le comunicó al mismo tiempo que en tres meses estaría down8 si ahora no le obedecía exactamente, palabra por palabra. El nuevo tratamiento demostró en seguida su excelencia, y en dos semanas el hombre estará sain et sauf.9 El casus era demasiado serio para meter ningún trastorno en el asunto. Por lo demás, Freiligrath tiene en perspectiva un empleo para Pieper. Si se queda en agua de borrajas, te lo diré.
Rumpf,10 nuestro alegre sastre, está ahora en el manicomio. Hace unos cinco meses, le malheureux,11 para salir de un aprieto burgués, se casó con una mujer vieja, se volvió de una formalidad exagerada, renunció a toda bebida espirituosa y trabajaba como un caballo. Hace más o menos una semana volvió a darse a la bebida; hace un par de días me mandó llamar y me reveló que había encontrado un medio para hacer feliz al mundo entero y que yo tenía que ser su ministro, etc., etc. Desde ayer está en el asylum.12 Es una lástima por el tipo.
Ruge13 hace anunciar en el Leader,14 que por lo demás se ha convertido en un periódico puramente burgués, que dará en Londres conferencias sobre filosofía alemana. Al mismo tiempo, como es natural, se hace tocar la trompeta. Por ejemplo: «En cuanto al estilo, el pueblo alemán solo pone a un hombre a su lado: Lessing». En el mismo Leader, el ruso Herzen15 hace anunciar sus obras completas, con la observación de que, en unión con el comité polaco, va a fundar aquí, en Londres, una imprenta de propaganda ruso-polaca.
Por una de las cartas adjuntas de Cluß16 verás de qué clase es el golpe principal con que amenaza el señor Willich.17 Se refiere a las 20 libras que tomé prestadas del comité de refugiados en la época en que me embargaron porque mi casera de Chelsea no le había pagado a su landlord,18 aunque yo le había pagado a ella, y que he devuelto en los plazos necesarios hasta el último cuarto de penique.19 Ahora tienes que decirme qué táctica seguir. Si el bueno de Willich cree que me va a matar con eso, es demasiado bonhomme.20
Carey,21 el economista americano, ha publicado un libro nuevo: Slavery at home and abroad.22 Por slavery entiende aquí todas las formas de servidumbre, la wagesslavery,23 etc. Me ha enviado su libro y me ha citado repetidas veces (de la Tribune), unas como «a recent english writer», otras como «Correspondence of the New York Tribune».24 Ya te dije en otra ocasión que en las obras de este hombre publicadas hasta ahora se desarrollaba la «armonía» de los fundamentos económicos de la burguesía25 y se atribuía todo el mischief26 a la intromisión superflua del Estado. El Estado era su bête noire.27 Ahora toca otra música. De todo lo malo tiene la culpa el efecto centralizador de la gran industria. Pero de ese efecto centralizador tiene a su vez la culpa Inglaterra, que se convierte en el workshop28 del mundo y arroja a todos los demás países a una agricultura brutal y arrancada de la manufactura. De los pecados de Inglaterra es responsable a su vez la teoría de Ricardo-Malthus, y en especial la teoría de la renta de la tierra de Ricardo. La consecuencia necesaria tanto de la teoría ricardiana como de la centralización industrial sería el comunismo. Y para escapar de todo esto, para oponer a la centralización la localización y la unión de fábrica y agricultura dispersa por todo el país, nuestro ultralibrecambista acaba recomendando… aranceles protectores. Para escapar de los efectos de la industria burguesa, de los que hace responsable a Inglaterra, recurre, como buen yanqui, a acelerar artificialmente ese mismo desarrollo en América. Por lo demás, su antagonismo con Inglaterra le arroja a un elogio sismondiano29 de la pequeña burguesía en Suiza, Alemania, China, etc. El mismo tipo que antes acostumbraba a burlarse de Francia por su parecido con China. Lo único positivamente interesante del libro es la comparación entre la antigua esclavitud negra inglesa en Jamaica, etc., y la esclavitud negra de los United States. Demuestra que el grueso de los negros de Jamaica, etc., consistía siempre en barbarians recién importados, porque bajo el trato inglés los negros no solo no mantenían su población, sino que además dos tercios de la importación anual eran siempre devorados, mientras que la generación actual de negros en América es un producto autóctono, más o menos yanquizado, que habla inglés, etc., y que por eso se está volviendo apta para la emancipación.
La Tribune, naturalmente, pregona el libro de Carey a bombo y platillo. Ambos tienen, desde luego, en común que, bajo la forma de un antiindustrialismo sismondiano-filantrópico-socialista, representan a la burguesía proteccionista, es decir, a la burguesía industrial de América. Ese es también el secreto de que la Tribune, pese a todos sus isms y sus bobadas socialistas, pueda ser el leading journal30 de los Estados Unidos.
Tu artículo sobre Suiza31 fue, naturalmente, un golpe directo en la entrepierna a los leaders32 de la Tribune (contra la centralización, etc.) y a su Carey. Yo he continuado esta guerra encubierta en un primer artículo sobre la India,33 donde presento como revolucionaria la destrucción de la industria autóctona por Inglaterra. Eso les resultará muy shocking. Por lo demás, toda la gestión de los británicos en la India era una porquería y lo sigue siendo hasta el día de hoy.
Lo que explica por completo el carácter estacionario de esta parte de Asia, pese a todo el movimiento sin objeto en la superficie política, son dos circunstancias que se apoyan mutuamente: 1.ª, las obras públicas, cosa del gobierno central; 2.ª, junto a él, todo el imperio, descontadas unas pocas ciudades grandes, disuelto en aldeas que poseían una organización completamente separada y formaban un pequeño mundo para sí. En un informe parlamentario34 se describen estas aldeas como sigue:
«Una aldea, considerada geográficamente, es una extensión de terreno que comprende unos cien o mil acres de tierras de labor y baldíos; vista políticamente, se parece a una corporación o municipio. Cada aldea es, y parece haber sido siempre, de hecho, una comunidad o república aparte. Funcionarios: 1.º, el potail, goud, mundil, etc., como se le llama en las distintas lenguas, es el habitante principal, que tiene por lo general la superintendencia de los asuntos de la aldea, arregla las disputas de los habitantes, atiende a la policía y cumple la función de recaudar los impuestos dentro de la aldea…; 2.º, el curnum, shanboag o putwaree es el registrador; 3.º, el taliary o sthulwar y 4.º, el totie son, respectivamente, los guardas de la aldea y de las cosechas; 5.º, el neerguntee distribuye el agua de los arroyos o depósitos en justa proporción entre los distintos campos; 6.º, el joshee, o astrólogo, anuncia los tiempos de siembra y de cosecha y los días u horas fastos o nefastos para todas las faenas del campo; 7.º, el herrero y 8.º, el carpintero fabrican los toscos aperos de labranza y la aún más tosca vivienda del campesino; 9.º, el alfarero fabrica los únicos utensilios de la aldea; 10.º, el lavandero mantiene limpias las pocas prendas…; 11.º, el barbero; 12.º, el platero, que a menudo es al mismo tiempo el poeta y el maestro de escuela de la aldea en una sola persona. Luego, el brahmán para el culto. Bajo esta sencilla forma de gobierno municipal han vivido los habitantes del país desde tiempo inmemorial. Los límites de las aldeas rara vez se han alterado, y aunque las aldeas mismas han sido a veces dañadas, e incluso asoladas, por la guerra, el hambre y la enfermedad, el mismo nombre, los mismos límites, los mismos intereses y hasta las mismas familias han perdurado durante siglos. Los habitantes no se preocupan por el desmembramiento y la división de los reinos; mientras la aldea permanezca entera, no les importa a qué poder se transfiere ni a qué soberano pasa; su economía interna sigue sin cambios.»35
El potail, casi siempre hereditario. En algunas de estas communities, las tierras de la aldea cultivated in common;36 en la mayoría, each occupant tills its own field.37 Dentro de ellas, esclavitud y régimen de castas. Los baldíos, for common pasture.38 Tejido e hilado domésticos a cargo de las mujeres y las hijas. Estas idílicas repúblicas, que solo vigilan celosamente los límites de su aldea frente a la aldea vecina, existen todavía de modo bastante perfect en las northwestern parts of India,39 que han pasado hace muy poco a manos de los ingleses. Creo que no puede pensarse una base más sólida para el despotismo asiático en estancamiento. Y por mucho que los ingleses hayan irlandizado el país,40 la ruptura de estas formas primitivas estereotipadas era la conditio sine qua non de la europeización. El taxgatherer41 por sí solo no era el hombre capaz de conseguirlo. Hacía falta la destrucción de la antiquísima industria, que robó a estas aldeas su carácter selfsupporting.42
En Bali, isla de la costa oriental de Java, se conserva todavía por completo, junto a la religión hindú, también esta organización hindú, cuyas huellas, como las del influjo hindú, pueden descubrirse por lo demás en toda Java. En cuanto a la cuestión de la propiedad, es una gran controversia entre los escritores ingleses sobre la India. En los terrenos montañosos accidentados al sur del Krishna parece que sí existió la propiedad de la tierra. En Java, en cambio, observa sir Stamford Raffles,43 antiguo gobernador inglés de Java, en su History of Java, en toda la superficie del país, «donde podía obtenerse una renta de alguna consideración, el soberano era terrateniente absoluto». En todo caso, parece que en toda Asia fueron los mahometanos los primeros en establecer por principio la «ausencia de propiedad de la tierra».
De las aldeas citadas más arriba observo además que figuran ya en Manu44 y que toda la organización descansa en él sobre ellas: diez dependen de un recaudador superior, luego cien, y luego mil.
Escríbeme pronto.
Tu K. M.
Las de Engels del 6 y el 9 de junio de 1853: 6 de junio y 9 de junio. ↩
Ferdinand Freiligrath (1810-1876), poeta, antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, emigrado en Londres, donde trabajaba en una casa de banca. ↩
Charles Roesgen, empleado de la casa Ermen & Engels en Manchester. ↩
Wilhelm Pieper (1826-1899), filólogo, emigrado en Londres, del círculo de Marx, al que ayudaba a veces como secretario. ↩
«De mal en peor». ↩
«Ha sido usted un necio». ↩
«Tratamiento». ↩
«Acabado». ↩
«Sano y salvo». ↩
Rumpf, sastre, miembro de la Liga de los Comunistas en Londres. ↩
«El desdichado». ↩
«Manicomio». ↩
Arnold Ruge (1802-1880), antiguo compañero de Marx en los Anales franco-alemanes, demócrata, emigrado en Inglaterra. ↩
The Leader, semanario radical londinense fundado en 1850. ↩
Aleksandr Herzen (1812-1870), escritor y revolucionario ruso, emigrado en Londres desde 1852, donde fundó en 1853 la Imprenta Rusa Libre. ↩
Adolf Cluß (1825-1905), miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado en Washington, corresponsal de Marx. ↩
August Willich (1810-1878), antiguo oficial prusiano, jefe con Schapper de la fracción que se escindió de la Liga de los Comunistas en 1850; emigrado a los Estados Unidos en 1853, preparaba allí un ataque contra Marx en la prensa germano-americana, al que Marx contestó a finales de año con el panfleto El caballero de la noble conciencia. ↩
«Casero», el propietario de la casa. Los Marx fueron desahuciados de su vivienda de Chelsea en la primavera de 1850; el comité de refugiados es el comité de ayuda a los refugiados alemanes de Londres, del que Marx formaba parte. ↩
Farthing en el original: el cuarto de penique, la moneda más pequeña. ↩
«Buenazo». ↩
Henry Charles Carey (1793-1879), economista estadounidense, al principio librecambista y después defensor del proteccionismo. ↩
«La esclavitud en casa y fuera». El título real del libro es The Slave Trade, Domestic and Foreign: Why It Exists, and How It May Be Extinguished (Filadelfia, 1853). ↩
«Esclavitud asalariada». ↩
«Un reciente escritor inglés»; «Correspondencia del New York Tribune». Las correspondencias de Marx aparecían en la Tribune bajo ese rótulo. ↩
Alusión a The Harmony of Interests, Agricultural, Manufacturing, and Commercial (1851), de Carey. ↩
«Mal», «perjuicio». ↩
«Bestia negra». ↩
«Taller». ↩
Por Jean-Charles-Léonard Simonde de Sismondi (1773-1842), economista suizo que criticó el capitalismo industrial desde el punto de vista de la pequeña producción. ↩
«Periódico principal». ↩
El artículo de Engels sobre la situación política de la república suiza, que la Tribune publicó en mayo de 1853 con la firma de Marx. ↩
Los artículos de fondo. ↩
«La dominación británica en la India», publicado en la New-York Daily Tribune el 25 de junio de 1853. ↩
El informe de 1812 de la comisión de la Cámara de los Comunes sobre los asuntos de la Compañía de las Indias Orientales. Marx cita en inglés, intercalando a partir del décimo funcionario observaciones propias en alemán, que aquí se traducen igual que la cita; las denominaciones indias de los cargos se dejan como en el original. ↩
Marx usó este mismo pasaje en su artículo «La dominación británica en la India». ↩
«Se cultivan en común». ↩
«Cada ocupante labra su propio campo». ↩
«Para pasto común». ↩
«Partes del noroeste de la India». El Punjab, anexionado por la Compañía de las Indias Orientales en 1849. ↩
Es decir, lo hayan arruinado como a Irlanda. ↩
«Recaudador de impuestos». ↩
«Autosuficiente». ↩
Thomas Stamford Raffles (1781-1826), administrador colonial británico, vicegobernador de Java de 1811 a 1816, autor de The History of Java (1817). ↩
Las Leyes de Manu, antiguo código religioso y jurídico de la India. ↩