Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 28 de agosto de 1853. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 268, pp. 494-495) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

28 de agosto de 1853.

28, Deanstreet, Soho.

Querido Engels:

Te adjunto una carta de Weydemeyer, unas cuantas de Cluß,1 una declaración del señor Willich2 y una carta de Mazzini al señor Mott (abolicionista) en América.3

Tu artículo lo he aprovechado en dos partes y lo he reescrito en dos artículos, que he mandado a Nueva York; mi mujer ha hecho de secretaria.

A Pieper4 le han cauterizado la garganta en el Hospital Alemán. Delante de su cama cuelga una tablilla con la fatídica inscripción: W. P. syphilis secundaris.5 Lo tienen, como le conviene, sometido a una disciplina estricta.

W. Wolff6 ha escrito a su confidente Rings. Dice que probará suerte en Manchester hasta finales de octubre y que, si para entonces no encuentra nada, se marchará. Que mientras tanto vive a costa ajena, en Great Ducie Street, número tal y tal. A ti no te menciona para nada, y ya puedes ver en ello la mezquindad rencorosa del old chap.7 Naturalmente, después de haber refunfuñado contra ti, le da vergüenza dejar saber que te debe favores. Quant à nous autres,8 no sé qué le habrá escrito a Rings, porque este no suelta prenda.

Quisiera aclarar el asunto del señor Dronke.9 Ahora me he enterado de que ha malvendido el Ricardo de Pieper, y también una historia alemana de la economía política que pertenecía al obrero Lochner,10 etc., etc. Esto aumenta, naturalmente, mis strong suspicions11 contra él.

Antes de su marcha, el señor Wolff le contó todavía a Imandt12 —y de forma muy deformada y con una indignación de hombre honrado— su impertinencia conmigo. Lo que me fastidia es la excesiva consideración con que siempre he tratado al gruñón, en vez de enseñarle los dientes.

Les choses marchent merveilleusement.13 En Francia va a haber un batacazo espantoso cuando se hunda toda la estafa financiera.

Jacobi14 publica en la Reform un artículo de estilo melancólico sobre el fin del mundo.15

No dejes que estas líneas caigan en malas manos.

Tu K. M.

¡A propósito! Anteayer recibí unas líneas de Blind.16 Tendrá que dignarse a bajar de nuevo de su distinción democrática a la cuestión del cuchillo y el tenedor.17 Ha perdido su pleito y, de momento, todo el patrimonio de su mujer está embargado. Así que se acaban los subsidios. Lo siento por él, a pesar de los modales ridículos que tuvo a bien adoptar.

¿Has seguido el asunto de Bakunin18 en el Morning Advertiser?19 Urquhart20 publicó, enlazando con ello, un artículo en el que hace sospechoso a Bakunin, 1.º porque es a Russian y 2.º porque es «a Revolutionist»;21 sostiene que no hay revolucionarios honrados entre los rusos, que sus escritos supuestamente democráticos (golpe contra Herzen y el polisson Golovín)22 no prueban nada en absoluto, y declara por último a los revolucionarios del continente que son tan traidores como los gobiernos si dan entrada a rusos en su confianza. Los rusos, al parecer, mandan entonces a la línea de fuego al Englishman (Richards), que le tiene ojeriza a Urquhart porque este, alegando derechos de antigüedad, le ha quitado los temas «Times» y «Turkey»23 en el Morning Advertiser. Richards declara que es tan preposterous declarar spy a Bakunin como to impeach a Palmerston for being bribed by Russia;24 se remite al testimonio de Ruge y al mío, elogia las idées révolutionnaires de Herzen,25 etc. Ayer vuelve a salir un satélite de Urquhart, A. B.; declara que conoce todos los escritos de la «jeune Russie»26 y que estos prueban que Urquhart tiene razón, paneslavismo, etc.

En todo caso, les intrigants russes27 notarán que aquí no es tan fácil como con la pobre democracia francesa darse aires, ganar influence y comportarse como una especie de aristocracia de la emigración revolucionaria. Aquí se reparten buenos golpes. ¿De qué le han servido ahora esos asnos a Bakunin? De que lo acusen en serio y en público, y de que ellos mismos se lleven un buen tortazo.

  1. Joseph Weydemeyer (1818-1866), amigo de Marx, emigrado en Nueva York; Adolf Cluß (1825-1905), miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado en Washington. ↩

  2. August Willich (1810-1878), antiguo oficial prusiano, jefe con Schapper de la fracción escindida de la Liga de los Comunistas; emigró a los Estados Unidos en 1853. ↩

  3. Giuseppe Mazzini (1805-1872), jefe de los republicanos italianos, emigrado en Londres. James Mott, abolicionista cuáquero de Filadelfia. ↩

  4. Wilhelm Pieper, emigrado alemán en Londres, que hacía a veces de secretario de Marx. ↩

  5. «Sífilis secundaria», en un latín de cartel. ↩

  6. Wilhelm Wolff (1809-1864), «Lupus», antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, amigo íntimo de Marx y de Engels; en septiembre de 1853 se trasladó de Londres a Manchester. ↩

  7. «El viejo». ↩

  8. «En cuanto a nosotros». ↩

  9. Ernst Dronke (1822-1891), antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, emigrado en Inglaterra. ↩

  10. Georg Lochner, carpintero, miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado en Londres. ↩

  11. «Fuertes sospechas». ↩

  12. Peter Imandt, maestro, emigrado alemán en Londres, amigo de Marx. ↩

  13. «Las cosas marchan de maravilla». ↩

  14. Abraham Jacobi (1830-1919), médico, uno de los acusados absueltos en el proceso de los comunistas de Colonia (1852); en 1853 emigró a los Estados Unidos. ↩

  15. Die Reform, periódico obrero alemán de Nueva York (1853-1854), en el que colaboraba Weydemeyer. ↩

  16. Karl Blind (1826-1907), demócrata badense, emigrado en Londres. ↩

  17. Es decir, a la cuestión de ganarse el pan. La expresión, que hizo fortuna en Inglaterra, viene del cartista Joseph Rayner Stephens, que llamó a la cuestión social una «cuestión de cuchillo y tenedor». ↩

  18. Mijaíl Bakunin (1814-1876), revolucionario ruso; tras la insurrección de Dresde de 1849 fue condenado en Sajonia y en Austria y entregado en 1851 a Rusia, donde estaba preso en la fortaleza de Pedro y Pablo. ↩

  19. Diario londinense, órgano de la asociación de los taberneros (licensed victuallers). ↩

  20. David Urquhart (1805-1877), diplomático y publicista británico, turcófilo y enemigo encarnizado de Rusia, que veía en Palmerston un agente ruso. ↩

  21. «Ruso» y «revolucionario». ↩

  22. Alexandr Herzen (1812-1870) e Iván Golovín (1816-1890), emigrados rusos. Polisson: «golfillo», «sinvergüenza». ↩

  23. «Times» y «Turquía». ↩

  24. «Absurdo declarar espía a Bakunin como acusar a Palmerston de haberse dejado sobornar por Rusia». ↩

  25. El libro de Herzen Du développement des idées révolutionnaires en Russie (Sobre el desarrollo de las ideas revolucionarias en Rusia, 1851). ↩

  26. «Joven Rusia». ↩

  27. «Los intrigantes rusos». ↩