Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 8 de octubre de 1853. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/1, Berlín, 1929, carta n.º 276, pp. 506-508) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

8 de octubre de 1853. 28, Deanstreet, Soho, Londres.

Querido Engels:

D'abord1 tengo que pedirte que, si es posible, me mandes a vuelta de correo por lo menos un mínimo de dinero. Hace dos semanas Spielmann2 pagó por fin, con un descuento de casi 2 libras esterlinas. Entretanto, como es natural, las deudas habían crecido tanto, lo más necesario había ido a parar tan completamente a la casa de empeños y la familia andaba tan harapienta que ya hace diez días que no hay un sou3 en casa. De que Spielmann me ha estafado tengo ahora las pruebas en la mano, pero à quoi bon?4 Resulta que la casa de Nueva York, a petición mía, me ha devuelto la letra junto con un escrito del que se desprende que pagó ya el 22 de julio, mientras que yo no recibí el dinero hasta finales de septiembre. Ahora tengo que girar otra vez 24 libras esterlinas. (Desde el encarcelamiento de Pieper5 he mandado seis artículos, entre ellos un fulminante acte d'accusation6 contra Palmerston, en el que sigo su carrera de 1808 a 1832.7 La continuación difícilmente podré entregarla para el martes, porque hay que consultar muchos blue books y hansards8 y el viernes y hoy se me han ido al diablo en carreras por dinero. El artículo del viernes lo escribí de noche; luego se lo dicté a mi mujer de siete de la mañana a once, y después me eché a la calle camino de la City.) Freiligrath9 promete —y lo pondrá todo en obra para ello, como un endoso propio por su parte, etc.— descontarme la letra en casa de Bischofsheim,10 pero no podrá arreglar el asunto antes de ocho o diez días. Ese es el casus belli. Tengo que ver cómo salgo adelante estos días. Para comer no hay crédito (salvo para las bebidas calientes y sus accesorios). Además, probablemente mañana me salga Pieper del hospital, peut-être.11 En cuanto cobré mi dinero, le mandé 3 libras, pero el muy burro se las dio a guardar a Liebknecht12 y ahora no va a encontrar ni un farthing.13

De las muchas lindezas que llevo años pasando aquí, las mayores me las han procurado regularmente los llamados amigos de partido: el Wolff rojo, Lupus, Dronke, etc.14 Hoy me cuenta Freiligrath que Franz Joseph Daniels ha estado en Londres y ha ido a verle con el Wolff rojo. A mí, declaró, no venía a verme porque yo había llevado a su hermano a la cárcel por medio de Bangya, cosa que de otro modo no habría ocurrido.15 ¡Bangya vino a verme por primera vez en febrero de 1852, y a Daniels lo encerraron en mayo de 1851! Vaya un efecto retroactivo. Este chisme del todo infame (la recompensa por mis esfuerzos y por el tiempo perdido y demás agradables resultados que me ha acarreado el proceso) se acoge, naturalmente, con avidez, para tapar la propia mezquindad para conmigo y la retirada cobarde. Pero la causa de esta porquería no es otra que los gruñidos de los señores Dronke y W. Wolff, difundidos aquí y allá; ellos se reservaron la parte cómoda del asunto, el caviar, y por lo demás se mostraron muy dispuestos a dejarme a mí el trabajo.

Si viviera cómodamente, o por lo menos sin preocupaciones, me importarían un pito estas bajezas, claro está. Pero que, encima de la mierda burguesa, me la sigan sazonando años y años con esta y otra mierda parecida, c'est un peu fort.16 Tengo intención de declarar públicamente en la próxima ocasión que no tengo nada que ver con ningún partido. No estoy dispuesto a seguir dejándome insultar, con el pretexto del partido, por cualquier burro del partido.

Ya ves lo necesario que es hacer llegar a Alemania mi folleto.17 Como tú no puedes, mándame la dirección de Strohn,18 con quien quiero ponerme de acuerdo sobre el asunto.

También deseo mucho oír por fin la explicación del señor Dronke sobre el libro.19 En cuanto al señor lupus, parece que quiere compensar su servilismo con los burgueses que lo protegen con su insolencia infame conmigo. Puedo asegurarle que el asunto no queda zanjado, ni mucho menos, con haberse jactado ante Imandt20 de haber escupido sobre mí su veneno de filisteo con el pretexto de despedirse.

Te adjunto una carta de Cluß.21 En su artículo contra la Neu-England-Zeitung22 ha reunido, a mi parecer con acierto, toda clase de pasajes de mis cartas sobre Carey,23 etc.

Tu K. M.

  1. «Ante todo». ↩

  2. Banquero de la City al que Marx llevaba a descontar las letras que giraba contra la New-York Daily Tribune; le había hecho esperar el dinero desde el verano. ↩

  3. «Ni un céntimo». ↩

  4. «¿De qué sirve?». ↩

  5. Wilhelm Pieper, emigrado alemán, a ratos secretario de Marx, que le traducía los artículos al inglés; estaba ingresado en el Hospital Alemán de Londres. ↩

  6. «Acta de acusación». ↩

  7. El primero de los artículos de Marx sobre «Lord Palmerston», que aparecieron desde octubre de 1853 en la Tribune y en el People's Paper de Ernest Jones. ↩

  8. Blue books, «libros azules»: las colecciones de documentos que se presentaban al Parlamento; hansards: los volúmenes de Hansard's Parliamentary Debates, las actas de los debates parlamentarios. ↩

  9. El poeta Ferdinand Freiligrath, amigo de Marx, empleado de comercio en Londres. ↩

  10. Casa de banca de Londres. ↩

  11. «Quizá». ↩

  12. Wilhelm Liebknecht, emigrado en Londres y asiduo de la casa de Marx. ↩

  13. Cuarto de penique, la moneda inglesa más pequeña. ↩

  14. Ferdinand Wolff, llamado «el rojo», Wilhelm Wolff (Lupus) y Ernst Dronke, antiguos redactores, como Marx y Engels, de la Neue Rheinische Zeitung. ↩

  15. Roland Daniels, médico de Colonia y amigo de Marx, fue uno de los acusados del proceso de los comunistas de Colonia (1852), en el que resultó absuelto. János Bangya, oficial húngaro emigrado y confidente de la policía, había tratado con Marx en 1852 la publicación de un panfleto contra los «grandes hombres de la emigración» y entregó el manuscrito a la policía prusiana. ↩

  16. «Ya es demasiado». ↩

  17. Las Revelaciones sobre el proceso de los comunistas de Colonia (Basilea, 1853), cuya edición se confiscó en la frontera de Baden. ↩

  18. Wilhelm Strohn, comerciante en Bradford, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas. ↩

  19. Se refiere a una gramática española prestada cuya pérdida había provocado una agria disputa con Wilhelm Wolff; Jenny Marx había pedido a Engels, en su carta del 9 de septiembre, que se lo preguntara a Dronke, que según Imandt podía tenerla. ↩

  20. Peter Imandt, emigrado alemán en Londres, amigo de Marx. ↩

  21. Adolf Cluß, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado en Washington. ↩

  22. Periódico en lengua alemana de Boston. ↩

  23. Henry Charles Carey, economista estadounidense, defensor del proteccionismo y de la armonía de intereses entre las clases. ↩