Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 29 de marzo de 1854. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 298, pp. 12-14) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
28, Deanstreet, Soho. 29 de marzo de 1854.
Todavía no te he acusado recibo de las 5 libras, ni he empleado aún el dinero en lo previsto, ni te he escrito; todo por la misma razón. Tengo a Pieper1 encima. Como hace diez días lo echaron de su logis,2 tuve que alojarlo, of course, en mi casa. Ha girado una letra contra la Unión, y uno de los próximos correos tiene que traerle dinero de América o un protesto. Además, Freiligrath3 le ha conseguido esta semana una clase de alemán que le rinde 15 chelines per week. Y otra clase parecida, de about 10 chelines, debía conseguírsela por medio de Meyer —que hoy ha vuelto a Alemania y me encarga saludos para ti—. Pero no se presentó en el sitio convenido. Al contrario, le dijo a Meyer que estaba harto de dar clases. Se siente llamado a ser escritor. Le malheureux!4
En la aventura de Lupus5 hay todavía mucho que no me queda claro. ¿Pasó en la calle? ¿Probablemente después de una juerga nocturna que os corristeis con él Heise6 y tú? Qué deep impression7 ha causado en mi family lo verás por la carta adjunta de Laurita, en la que informa del gran événement8 a Jenny y a Edgar, que estaban en la escuela.
La parte diplomática de Lassalle —aparte de sus noticias, que son buenas— es tan mala como la militar. Lo que dice de Palmerston es la cháchara que corre de boca en boca en el continente.
¿Has leído la secret correspondence?9 Si a los ministros que la mantuvieron se les permite hacer la guerra —como todo indica—, la cosa solo puede acabar en el completo ridículo de Inglaterra, aunque el continente, at all instances,10 se vea lanzado a un caos de lo más alentador.
Te adjunto un artículo de Urquhart11 de ayer sobre la guerra y recortes de un folleto anterior sobre sus planes militares. Sobre ambas cosas quiero tu opinión detallada.
Uno de los instructores prusianos de los turcos, al que vi ayer aquí por casualidad, declara que la artillería turca es excelente, pero todo el ejército mera decoración, en la medida en que desde Constantinopla se ha hecho fracasar toda acción enérgica.
En tu artículo sobre la retreat12 de los rusos de Kalafat explicabas ese movimiento por un campamento que habría que montar en Odesa, en previsión del ejército anglo-francés. Pero, según las últimas noticias, parece que los rusos han cruzado el Danubio, o querían cruzarlo, por el lado opuesto. Quizá mañana haya más detalles, de modo que puedas mandarme algo sobre ello para pasado mañana. Como la Tribune se pasaba ya de la raya, en mi carta de anteayer le he prohibido que se apropie como leaders13 de otras cosas que no sean las Militaria, o, si no, que suprima del todo mi nombre, pues no quiero figurar solo al pie de stuff14 indiferente. Ahora es necesario demostrarle, con algo militar y precisamente en este momento, que no puede prescindir de mí.
Si el corresponsal comercial del Times en Manchester informa bien, el negocio tiene que ir muy mal. Aquí se esperan cada día failures15 importantes. Lo mismo en París. Se comprende que quiebras aplazadas a duras penas desde hace tiempo tengan que aprovechar el momento de la declaración de guerra para caer con decoro.
¡En el Daily News no he visto hasta ahora tu artículo, y no creo que se me haya pasado!
La Naval and Military Gazette16 afirma que los rusos compraron un medio de destrucción inventado en Francia y rechazado por el gobierno de Luis Felipe, que sigue ardiendo bajo el agua, y que lo emplearon en Sinope; así explica la rápida y radical destrucción de los barcos turcos.
Según el Hamburger Korrespondent,17 que hay que considerar un órgano medio ruso, Nicolás va a publicar nuevos documentos, entre ellos cartas del príncipe Alberto.18
Por lo demás, nada nuevo por aquí. El «Mader» del que habla el señor Heinzen19 como redactor de la Neue Rheinische Zeitung es un sujeto que me es totalmente desconocido.
Totus tuus.20 K. M.
Ahora tengo en mi poder la «Historia del Imperio otomano de Hammer».21 Hace falta paciencia para leerla entera. Me queda todavía más o menos una cuarta parte. Está a tu disposición, if wanted.22
Wilhelm Pieper, emigrado alemán en Londres que hacía de secretario de Marx. ↩
«Alojamiento». ↩
Ferdinand Freiligrath, poeta, amigo de Marx, emigrado en Londres. ↩
«¡El desgraciado!» ↩
Wilhelm Wolff, Lupus, amigo de Marx y Engels en Manchester, víctima de un asalto callejero. ↩
Hermann Heise, demócrata alemán emigrado, en Manchester. ↩
«Honda impresión». ↩
«Acontecimiento». Laura, Jenny y Edgar, hijos de Marx. Tras esta carta la MEGA¹ reproduce (n.º 298a) una carta en inglés de Edgar Marx a su padre, fechada el 31 de marzo de 1854, que cuenta a su modo el asalto a Lupus. ↩
«Correspondencia secreta»: la correspondencia del embajador británico en San Petersburgo, Hamilton Seymour, con su gobierno sobre las conversaciones de 1853 con Nicolás I acerca del reparto de Turquía, presentada al Parlamento en marzo de 1854. ↩
«En todo caso». ↩
David Urquhart, diplomático y publicista británico, rusófobo, adversario de Palmerston. ↩
«Retirada». ↩
«Artículos de fondo», editoriales sin firma. ↩
«Material», cosas. ↩
«Quiebras». ↩
Semanario militar londinense. ↩
Hamburgischer Correspondent, diario de Hamburgo. ↩
Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, esposo de la reina Victoria. ↩
Karl Heinzen, publicista demócrata alemán, emigrado en los Estados Unidos. ↩
«Todo tuyo». ↩
Joseph von Hammer-Purgstall, Geschichte des osmanischen Reiches, 10 tomos, Pest, 1827-1835. ↩
«Si la quieres». ↩