Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 23 de marzo de 1854. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 297, pp. 11-12) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 23 de marzo de 1854.

Querido Marx:

Te devuelvo adjunta la carta de Lassalle.1 La primera se me olvidó meterla entonces; sigue aquí. Los dos medios billetes2 de anteayer y de ayer los habrás recibido: T/B 58166 Newcastle on Tyne, 17 de agosto de 1852, 5 libras.

Las operaciones estratégicas de Lassalle son muy diplomáticas. A lo de Enos y Rodosto3 responde con la frase estúpida, que de por sí solo sirve para echar arena a los ojos, de que hay que cubrir Constantinopla; si no la cubren las dos flotas y el ejército del Danubio, tampoco la cubrirán 100.000 franceses e ingleses. Lo que tendría que haber dicho, desde su punto de vista, es: en Rodosto están en todo caso más a mano que en Malta o en Tolón para lanzarlos sobre Sebastopol o sobre Odesa.

La idea de que los austriacos, al entrar en Serbia, quedarían «a espaldas del ejército turco del Danubio» es completamente falsa. Los austriacos tienen que pasar a la otra orilla por Belgrado o no mucho más abajo, o bien por Mehadia, por la orilla izquierda del Danubio, a Valaquia. En el primer caso están en la prolongación del ala izquierda turca; en el segundo, frente a ella. Que entonces haya que abandonar Kalafat y Vidin, salvo una guarnición, está claro, pero no que esa ala izquierda turca esté perdida y que sus restos tengan que replegarse sobre la línea de Shumla. Au contraire.4 1. La táctica correcta de los austriacos es marchar enseguida por Nis sobre Sofía, y la correcta de los turcos, por tanto, replegarse desde Vidin también sobre Sofía. Como tienen el camino más corto, llegan antes que los austriacos y pueden mantenerse en los Balcanes o replegarse sobre Adrianópolis.

  1. Si los austriacos fueran tan tontos como para marchar sobre Vidin, los turcos irían de todos modos a Sofía. Esa separación del cuerpo principal de Omer Pachá5 no es entonces una dispersión de fuerzas, puesto que el nuevo enemigo exige una nueva línea de operaciones Adrianópolis-Sofía-Belgrado-Vidin; el ala izquierda turca se convierte, pues, en un ejército independiente.

  2. Pero si la prodigiosa manera de hacer la guerra de Lassalle come to pass,6 de nada serviría replegarse sobre la línea de Shumla, pues al abandonar la carretera principal de Belgrado a Constantinopla esa línea ya ha quedado envuelta y, al contrario, habría que abandonarla con mayor razón, a toda prisa, para reunir en Adrianópolis todas las reservas y avanzar contra el primer enemigo que cruzara los Balcanes.

Por lo demás, se ve que todas estas lucubraciones proceden de la «fuente diplomática», a la que por lo visto le gusta presumir de desarrollos estratégicos.

Al Daily News7 le mando mañana una descripción de Kronstadt; me temo que, por muy defectuosas que sean muchas de sus fortificaciones, se irán al diablo media docena de navíos de línea de hélice antes de que se rinda.

Los highwaymen8 han tenido la bondad de devolverle a Lupo9 su pocketbook,10 menos 7 billetes de tálero prusianos. Por el dinero y para reponerle el reloj sus filisteos van a hacer algo; quizá le saque además alguna indemnización por daños. De las contusiones se ocupa Borchardt,11 y así se arregla la cosa.

«Pero el susto, su susto, eso nadie se lo puede reponer.»

Por eso está también muy caduc12 y gruñón, y parece creer que Heise13 y yo somos responsables de su estupidez, de la paliza y de todo.

¿Quién es ese tipo que se hace pasar, por medio de Heinzen,14 por redactor de la Neue Rheinische Zeitung? Mira el último envío de la Reform,15 el n.º 50 más o menos.

Tu F. E.

  1. Ferdinand Lassalle (1825-1864), entonces en Düsseldorf. En sus cartas comentaba la situación militar y diplomática de la guerra de Oriente. ↩

  2. Para mayor seguridad, los billetes de banco se partían por la mitad y se enviaban en dos cartas distintas. ↩

  3. Enos (Enez) y Rodosto (Tekirdağ), puertos turcos de Tracia donde se pensaba desembarcar las tropas francesas e inglesas. ↩

  4. «Al contrario». ↩

  5. Omer Pachá, general en jefe del ejército turco del Danubio. ↩

  6. «Llegara a hacerse realidad». ↩

  7. Diario liberal de Londres, con el que Engels negociaba su colaboración como comentarista militar. ↩

  8. «Salteadores». ↩

  9. Wilhelm Wolff, Lupus (Lupo), amigo de Marx y Engels, que daba clases en Manchester; había sido asaltado y robado por la calle. ↩

  10. «Cartera». ↩

  11. Louis Borchardt, médico alemán establecido en Manchester. ↩

  12. «Decaído». ↩

  13. Hermann Heise, demócrata alemán emigrado, en Manchester. ↩

  14. Karl Heinzen, publicista demócrata alemán, emigrado en los Estados Unidos. ↩

  15. Die Reform, periódico de los obreros alemanes de Nueva York. ↩