Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 10 de junio de 1854. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 314, pp. 36-37) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 10 de junio de 1854.

Querido Marx:

Siento mucho no poder mandarte un artículo para el correo del martes, pero ha sido absolutamente imposible por la cantidad de trabajo en la oficina, que ahora me impide de todo punto dejar tus artículos para el lunes o el jueves. Además, ahora vivo a casi tres cuartos de hora de correos, de modo que por la noche, tarde, ya no se puede hacer nada para el segundo correo. Así que tengo que trabajar los sábados y los miércoles por la noche. Mañana te mandaré un artículo a fondo sobre el sitio de Silistra, que dará que hablar; quizá también unas notas sobre las ridículas bromas navales de Napier1 y sobre la situación del ejército en Bulgaria.

Estoy empollando ahora en serio la campaña de Hungría y pienso haber estudiado todas las fuentes para octubre; el libro lo escribo este invierno, pase lo que pase. Cuanto más me meto, más bonita se pone la cosa por ambos lados. Ahora estoy comparando a Görgei y a Windischgrätz2 y encuentro que Windischgrätz miente en su autoapología igual que en sus partes de guerra, que no tiene el valor de desautorizar. Es divino ver cómo cada uno de los dos adversarios intenta dejar a su propio ejército aún peor que al contrario. Por lo demás, el padre Windischgrätz se acredita como el asno que ya conocíamos —he has actually written himself down an ass—3 y ha sido secundado en sus burradas del modo más logrado por sus generales subordinados, si cabe aún más tontos, en especial Wrbna, Csorich y sobre todo el caballeroso ban Jelačić.4 Görgei, con su cinismo, dice los facta5 siempre de manera mucho más franca y exacta que el mendaz y apologético Windischgrätz. Pero es una campaña perfectamente digna del año 1848-1849. Canguelo por ambos lados, ridículo tanto de los viejos ejércitos como de los revolucionarios. La semana que viene recibiré seguramente el libro oficial austriaco, y estos días voy reuniendo, con los catálogos de Brockhaus, las fuentes que hacen falta además. También tengo que conseguir a Klapka;6 entonces tendré todo lo principal.

La cosa para el Times la hago la semana que viene; ya tengo todas las fuentes, solo tengo que trabajarlas un poco. ¿Puedes averiguar ahí qué revistas militares salen en Londres? Sería para un caso de necesidad.

Ahora tengo que ir al librero, que si no me cierra; escríbeme pronto.

A Dronke7 lo ha atropellado un cabriolé, borracho como siempre, y está en cama; no podrá salir de la habitación en ocho o diez días; por lo demás, nada serio.

Sobre Otto preguntaré.

Tu F. E.

¿Está ya bien tu mujer?

  1. Sir Charles Napier, almirante británico, al mando de la flota del Báltico. ↩

  2. Artúr Görgei, general en jefe del ejército revolucionario húngaro en 1849; el príncipe Alfred zu Windischgrätz, mariscal austriaco que aplastó las insurrecciones de Praga y Viena en 1848 y mandó en Hungría hasta abril de 1849. Ambos publicaron escritos justificativos de su actuación. ↩

  3. «Se ha retratado él mismo, por escrito, como un asno.» Alusión a Dogberry en Mucho ruido y pocas nueces de Shakespeare. ↩

  4. Josip Jelačić, ban (gobernador) de Croacia, que combatió contra la revolución húngara. Wrbna y Csorich, generales austriacos. ↩

  5. «Hechos». ↩

  6. György Klapka, general húngaro de 1848-1849, autor de unas memorias sobre la guerra de la independencia húngara. ↩

  7. Ernst Dronke, antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, que trabajaba entonces en Bradford. ↩