Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 26 de agosto de 1854. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 325, pp. 49-50) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

26 de agosto de 1854. 28, Deanstreet, Soho.

Querido Engels:

Mi mujer volvió el miércoles, muy bien. En la patria dice que todo el mundo está de capa caída por «la inseguridad de la situación».

No entiendo qué le pasa a Cluß.1 El tipo no escribe desde hace meses. Quizá allá haga demasiado calor.

Que te hayas librado de Heise2 está muy bien. No sé qué interés se puede tener por esta clase de «vagos». Naturalmente, no conozco la correspondencia de Imandt3 con Dronke y con Heise, pero sé que Imandt toma parte en sus chiquilladas, como mucho, «en teoría». Imandt vive aquí como un burgués sólido y trabajador.

De Lassalle he recibido una carta en la que me anuncia triunfante que la guerra Hatzfeldt de siete, o más bien de ocho años, ha terminado.4 Enfin! Con una transacción «victoriosa» para la vieja, cuya virtud, y más aún cuya bolsa, parecían haber salido de la lucha igual de «vierges».5 Lassalle quiere ahora trasladar su residencia a Berlín, pero ya ha oído comentarios sobre dificultades con la policía.

Meyer me escribe que el proceso de los demagogos de Berlín (en el que tuvo un papel el Gottfried de Gottfried)6 ha sido sobreseído por el tribunal de Berlín (¿cuál? no me lo dice), porque el principal testigo contra el acusado, Hentze, «era dudoso». Qu'en dis-tu?7

También he recibido una carta de París de Miquel.8 Quería venir aquí, pero primero el cólera, luego una hemorragia, tras lo cual los médicos le aconsejaron que tuviera la bondad de dejar los viajes por mar y que se volviera a casa por tierra lo antes posible. Mala suerte.

Cherval,9 después de haber vivido toda clase de aventuras en Suiza con el nombre de «Crämer» —esta vez el nombre verdadero era el seudónimo—, entre otras cosas grabar planchas para el señor Vogt10 y quedar bajo su protección especial, vive ahora en París. Tengo su dirección.

Daniels11 está muy enfermo desde hace meses y no se sabe si saldrá adelante.

En España parece reinar, como se ve sobre todo por el Débats,12 una anarquía de órdago. Por lo que se ve en los periódicos, los emigrados húngaros y polacos del ejército turco de Asia no hacen más que desmanes, caza de puestos y pequeñas intrigas. Toujours les mêmes.13

Vale faveque Totus tuus K. M.14

  1. Adolf Cluß, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado en Washington. ↩

  2. Hermann Heise, demócrata alemán emigrado, que había vivido en Manchester. ↩

  3. Peter Imandt, maestro, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado en Londres. Ernst Dronke trabajaba en Bradford. ↩

  4. El largo pleito de divorcio y de bienes de la condesa Sophie von Hatzfeldt contra su marido, que Lassalle llevó desde 1846 y que terminó en 1854 con un acuerdo favorable a la condesa. ↩

  5. «Vírgenes». Enfin!: «¡Por fin!». ↩

  6. Gottfried Kinkel, poeta y demócrata alemán emigrado en Londres, adversario de Marx; Marx juega con su nombre de pila; no hemos podido identificar a ese «Gottfried de Gottfried», hombre de Kinkel implicado en el proceso de Berlín. ↩

  7. «¿Qué dices a eso?». ↩

  8. Johannes Miquel, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, más tarde político liberal y ministro prusiano. ↩

  9. Julien Cherval (Joseph Crämer), agente provocador prusiano que había intervenido en el llamado complot franco-alemán de París (1852). ↩

  10. Carl Vogt, naturalista y demócrata alemán emigrado en Suiza, al que Marx dedicaría en 1860 su escrito Herr Vogt. ↩

  11. Roland Daniels, médico de Colonia, amigo de Marx, absuelto en el proceso de los comunistas de Colonia (1852); murió en 1855. ↩

  12. Journal des Débats, diario de París. ↩

  13. «Siempre los mismos». ↩

  14. «Que te vaya bien y quiéreme. Todo tuyo». ↩