Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 10 de noviembre de 1854. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 334, pp. 63-65) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
10 de noviembre de 1854. 28, Deanstreet, Soho, London.
Querido Engels:
D'abord mes compliments1 por tu glorious y sound criticism.2 Lástima que esta «hazaña de armas» no haya podido realizarse en la prensa de Londres. Con un golpe así se habría asegurado la posición en este terreno.
Quant à notre bon Saint-Arnaud,3 que tuvo la prudencia de morirse a tiempo, ya le di a la Tribune hace months su biografía detallada. Y con este tipo vale sin duda: Non bis in idem.4
¿Cómo se explica: 1. que los ingleses no hayan apostado en el estrecho de Yenikale5 un destacamento de barcos para impedir que los rusos pasen desde Anapa, etc.? ¿No era posible en general, y por tanto necesario en las present circumstances, adueñarse con barcos pequeños del Sea of Azov6 para cortar todo transporte de tropas por agua?
- ¿No había que impedir, con una diversión hacia Besarabia (a cargo de Omer Pachá), que los rusos mandaran desde ese lado tropas de refuerzo a Crimea? ¿Puede explicarse el descuido de este punto de otro modo que por un chanchullo diplomático anglo-austriaco?
Creo que, of course, la diplomacia se acaba por parte de los generales en cuanto se encuentran en una ratonera como la de Crimea; pero en todo lo que toca al plan de conjunto, no creo que Palmerston haya dejado hasta ahora ni un momento de acreditar al menos su «buena voluntad».
La Tribune, en uno de sus últimos números, se deja felicitar por mi competidor A. P. C.7 por su «splendid characterisation»8 de Espartero. Él no sospecha, naturalmente, que me está «felicitando» a mí, pero con instinto seguro ha puesto al mismo tiempo hold9 en una frase final very silly que pertenece en propiedad a la Tribune. Por lo demás, me había tachado todos y cada uno de los chistes sobre los héroes constitucionales en général, porque barruntaba que detrás del trío «Monk-Lafayette-Espartero»10 se escondían ciertas alusiones al noble «Washington». La falta de criterio del periódico pone los pelos de punta. Primero alababan a Espartero como el only statesman of Spain.11 Luego tomaron mis artículos, en los que se le trata más bien como personaje cómico, y añadieron: de ahí se desprende que no hay nada que esperar de España. Luego, cuando recibieron el primer artículo sobre España —meros prolegómenos que terminan en 1808—, creyeron que era todo y le zurcieron en consecuencia un final completamente heterogéneo, pero benévolo, en el que se exhorta a los españoles a mostrarse dignos de la confianza de la Tribune. Cómo se las arreglarán con las continuaciones, no lo sé.
A Liebknecht,12 que, como sabes, vacilaba muy melancólicamente entre una inglesa que quería casarse con él y una alemana en Alemania con la que él quería casarse, se le ha echado por fin encima la alemana, y se ha casado con ella, por la Iglesia y por lo civil. Parece que los dos lo están pasando muy mal. Su empleo se va a pique, porque la gente se marcha. Su luna de miel, celebrada en el n.º 14 de Churchstreet, en una casa en la que tiene deudas, está muy amargada. Pero ¿quién obligó al asno, que conocía todas estas circunstancias, a casarse, y precisamente ahora? Como la persona entretanto ya se había prometido una vez en Alemania, el casus no era de ningún modo urgente.
Si quieres leer algo completamente cómico, tienes que procurarte el Morning Advertiser del sábado, en el que los licensed victuallers13 ajustaron cuentas con la actual redacción de ese pothouse-paper.14 Acusación y defensa fueron igual de divertidas. La primera, a cargo de Mr. Foster, que antes figuraba como barrister15 en… el tribunal del barón Nicholson.16 Urquhart, en agradecimiento por haber celebrado a los licensed como el partido de Inglaterra que planea por encima de los partidos, ha recibido groserías y su despido. Por lo demás, nunca se había levantado tan por completo el telón sobre la porquería más íntima del alma tendera.
¿Habrás visto ya L'Arrogance des pouvoirs occidentaux de Bruno Bauer?17 A mí todavía no me ha llegado a las manos.
Si hasta el viernes ocurre algo importante en el departamento militar, mándame algo provisional, porque en ese caso tengo que poner algo ruso delante de lo español para hacerlo acceptable.
Espero recibir pronto carta tuya.
Tu K. M.
«Ante todo, mis felicitaciones». ↩
«Glorioso y sólido análisis»: un artículo de Engels sobre la guerra en Crimea. ↩
Armand-Jacques Leroy de Saint-Arnaud, mariscal francés, comandante del ejército de Oriente, muerto en septiembre de 1854. Quant à notre bon: «en cuanto a nuestro buen». ↩
«No dos veces por lo mismo». ↩
El estrecho de Kerch. En el manuscrito, Jenikaleh. ↩
«Mar de Azov». ↩
Ferenc (Franz) Pulszky, emigrado húngaro, colaborador de la Tribune con las iniciales A. P. C. ↩
«Espléndida caracterización». Baldomero Espartero, general y político progresista español, presidente del gobierno tras la revolución de 1854. ↩
«Ha hecho presa». ↩
George Monk, general que restauró a los Estuardo en 1660; el marqués de La Fayette, figura de las revoluciones de 1789 y 1830. Washington: George Washington, el héroe nacional norteamericano. ↩
«El único estadista de España». ↩
Wilhelm Liebknecht, emigrado alemán en Londres, miembro de la Liga de los Comunistas; se casó en 1854 con Ernestine Landolt. ↩
«Taberneros con licencia», propietarios del Morning Advertiser. ↩
«Periódico de taberna». ↩
«Abogado». ↩
Renton Nicholson, que presidía en una taberna de Londres un tribunal burlesco, el «Judge and Jury Club». ↩
«La arrogancia de las potencias occidentales». Bruno Bauer, filósofo joven hegeliano, publicaba entonces escritos sobre Rusia y Occidente. ↩