Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 22 de noviembre de 1854. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 335, pp. 65-66) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

22 de noviembre de 1854. 28, Deanstreet, Soho, London.

Querido Engels:

Recibidas las 2 libras, yesterday.

Te adjunto una carta de Dana,1 que te muestra cómo los camelistas aprovechan las militaria. El libro de Ripley sobre la Mexican war2 que se cita en ella todavía no me ha llegado. Mañana mandaré a buscarlo, lo hojearé y luego te lo enviaré.

Si de algún modo puedes, manda el viernes un article, porque el martes escribí sobre España y en las present circumstances eso no va dos veces por semana; por otra parte, con mi situación financiera tan difícil, una falta así sería mala en todos los sentidos.

Su Reverencia el fiscal Blind3 ya había concebido, al llegar el falso rumor de la toma de Sebastopol, el plan de celebrar un mitin alemán —que debía ir acompañado también de una declaración de principios— contra Rusia, contra los «prínzipes»4 alemanes y en especial ad majorem gloriam del señor fiscal y de la emigración alemana in corpore. Con este motivo, los «jefes» de todas las fracciones debían reunirse peacefully.5 Freiligrath y yo, naturalmente, rechazamos este asalto, con lo que de momento el plan de Blind se frustró. Mais comme les grands esprits se rencontrent,6 al infatigable Arnold Ruge —que ahora deposita toda clase de meadas en el Morning Advertiser— se le había ocurrido una idea parecida, y por invitación suya se celebró un mitin preparatorio composed of:7 Vittinghof (operador de callos; 60 años; curlandés que no habla ninguna lengua; antiguo criado del conde curlandés Vittinghof, que ahora se hace pasar por su propio amo. Según el plan de Arnold, este Vittinghof debía presidir; una banda de comerciantes alemanes [Gerstenzweig, etc.] pagar el dinero y convocar el mitin, y bajo sus auspicios soltar en la tribuna a los refugiados alemanes). Römer (padrastro de Becker y mouchard8 notorio). Meyen. Buchheim. Ronge. Ruge. Blind. Goegg.9 El resultado del mitin fue que Goegg y Ronge se «desafiaron» más o menos. El fiscal Blind se retiró indignado del mitin porque el calzonazos de Ruge no quiso incluir en el programa la palabra «la república, que nos une a todos». Después Blind vino a verme —yo no estaba en casa— y se quejó «amargamente» a mi mujer del «desprecio» de que goza la «emigración alemana» y de que nosotros impedíamos todo paso «común». Como si alguno de nosotros impidiera a los siete u ocho asnos «unirse» y «manifestarse». (Desde luego, teníamos el propósito, muy en secreto —cosa que por lo demás el consejero de Estado Blind ignora hasta este momento—, de celebrar quizá un contramitin con ayuda de los cartistas de Londres si el mitin de los tipos llamaba la atención y comprometían demasiado a la «Teutonia» arrastrándose ante los ingleses.) Ya ves, los «grandes hombres del exilio» creen que hay que volver a «hacer y deshacer» algo.

Con este motivo, Blind contó además a mi mujer que «solo Baden tuvo el valor de proclamar una república», etc., etc. Nada más de nuevo.

Tu K. M.

  1. Charles A. Dana, director adjunto de la New-York Daily Tribune. ↩

  2. Roswell Sabine Ripley, The War with Mexico, Nueva York, 1849, dos tomos, sobre la guerra entre los Estados Unidos y México de 1846-1848. ↩

  3. Karl Blind, demócrata badense emigrado en Londres; Marx le llama burlonamente «fiscal» y, más abajo, «consejero de Estado». ↩

  4. En el original, Fürschten, pronunciación dialectal de Fürsten, «príncipes». ↩

  5. «Pacíficamente». ↩

  6. «Pero como los grandes espíritus se encuentran». ↩

  7. «Compuesto por». ↩

  8. «Soplón». ↩

  9. Eduard Meyen, publicista; Karl Buchheim, refugiado; Johannes Ronge, fundador del movimiento «católico alemán»; Amand Goegg, dirigente de la revolución badense de 1849 (Marx escribe Geck). Todos ellos emigrados alemanes en Londres. ↩