Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 18 de enero de 1856. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 372, pp. 102-103) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
18 de enero de 1856. 28, Dean Street, Soho.
Querido Frederic:
Hoy he vaciado la sexta y definitiva botella de medicina. En conjunto, otra vez en pie; solo quedan unas hemorroides de lo más pérfidas.
En mis articles no he tocado el folleto de Cobden, porque he llenado muchas columnas plúmbeas exclusivamente con la history de las Danubian provinces1 y de Suecia. Me alegraría mucho que te ocuparas tú de Cobden.2
Haré todavía un pequeño añadido a tu artículo en cuanto haya visto la segunda edición del Times. Su announcement de ayer as to the «unconditional acceptance»3 fue pura estafa bursátil, que le ha reportado mucho dinero. «La independencia de los principados bajo la protección común de las principales potencias de Europa» ya se la propuso Catalina II a los turcos en 1772, en el congreso de Focșani. En la biblioteca he encontrado un escrito de Hermann, publicado en Alemania en 1841. Encontró en una de las bibliotecas alemanas un manuscrito del mariscal de campo Münnich sobre la campaña de Crimea en tiempos de Ana y lo publicó con un prólogo.4 Si te interesa, te hago extractos.
Quizá hayas visto en la Augsburger que Fallmerayer elogia mucho el Muralt (memoria premiada por la Academia de San Petersburgo) «Sobre la historia de Bizancio del siglo VI al XVI».5
He vuelto a ver a Bruno varias veces. El romanticismo se revela cada vez más como el «presupuesto» de la crítica crítica.6 En economía, se entusiasma con los fisiócratas, a los que entiende mal, y cree en los efectos de gracia específicos de la propiedad de la tierra. Además, aprecia mucho las fantasías económicas de Adam Müller, el romanticus alemán. En ciencia militar, su summus princeps es el «genial» Bülow.7 Le expliqué que estas revelaciones suyas más recientes me arrojaban plena luz sobre su penoso trabajo del pensamiento. As to Russia,8 declara que el viejo estado de cosas en Occidente tiene que ser derribado: eso solo puede venir de Oriente, porque solo el oriental posee un odio real, a saber, contra el occidental, y Rusia es la única potencia compacta de Oriente, besides el único país de Europa donde todavía existe «cohesión». En cuanto a nuestras ilusiones sobre las luchas de clases interiores, 1, los obreros no tienen «odio»; 2, con el odio que tienen, nunca han conseguido nada; 3, la «plebe» (sin interés por los sinópticos) solo se doma y se dirige con la fuerza y la astucia;9 4, con un Silbergroschen de aumento, con ellos queda «todo» arreglado.10 Por lo demás, quien no pertenece a los «descendientes de los conquistadores» no puede desempeñar ningún papel en la historia universal, salvo en el terreno teórico. Y en este, desde luego, en los últimos dieciséis años ha pasado algo, en Alemania solamente, y precisamente solo por obra de Bruno. Él ha conseguido que la teología «científica» deje de existir en Alemania, el único lugar donde existía, y que «Tholuck ya no escriba».11 Voilà un résultat immense. Por lo demás, un viejo señor divertido. Piensa quedarse un año en Inglaterra. Creo que especula con introducir en Inglaterra la «teología científica» que ha dejado de existir en Alemania. A Humboldt lo declara un asno completo, porque se ha apropiado fraudulentamente en el extranjero de la fama que a él le corresponde.
Por tus oídos tienes que escribir al viejo Harvey. También trata a Lina a distancia y ni siquiera le ha cobrado un céntimo, porque se enteró de que solo es governess in spe.12 Te adjunto el primer informe de Lina, que tienes que devolverme.
Te mando un papelote de Urquhart que me mandaron antes de que saliera el periódico. Las «revelaciones» sobre la history of chartism, indeed, de lo más ingenuas, porque Urquhart se delata como agente de la policía inglesa, con la ilusión de haber hecho de Cicerón contra Catilina.13 Veo por la National-Zeitung de Berlín que Bucher, ministro prusiano in spe, ha adoptado incluso la «filosofía» de Urquhart y la rumia palabra por palabra.14 Eso es très fort para un German.
Salut.
Tu K. M.
Los principados danubianos de Moldavia y Valaquia. ↩
Richard Cobden, el dirigente librecambista, acababa de publicar un folleto contra la prolongación de la guerra con Rusia, What Next — and Next? (1856). ↩
«Anuncio»; «sobre la “aceptación incondicional”»: la noticia de que Rusia aceptaba sin condiciones las propuestas de paz que Austria le había presentado como ultimátum. ↩
Burkhard Christoph von Münnich, mariscal de campo al servicio de Rusia, mandó la campaña de Crimea de 1736 contra los tártaros y los turcos, en tiempos de la emperatriz Ana. ↩
Jakob Philipp Fallmerayer, historiador tirolés de Bizancio y de Grecia, colaborador de la Augsburger Allgemeine Zeitung. Eduard von Muralt, historiador suizo al servicio de Rusia. ↩
La «crítica crítica» de Bruno Bauer, objeto de La sagrada familia (1845) de Marx y Engels. ↩
Adam Müller, economista y publicista romántico (1779-1829). Dietrich Heinrich von Bülow, escritor militar prusiano de finales del siglo XVIII. Summus princeps: «príncipe supremo». ↩
«En cuanto a Rusia». ↩
Bruno Bauer había empezado su carrera de crítico de la religión con su crítica de los Evangelios sinópticos (1841-1842). ↩
El Silbergroschen era la treintava parte del tálero prusiano. Allens: «todo», en habla berlinesa. ↩
August Tholuck, teólogo pietista de Halle. ↩
«Institutriz en ciernes». Lina Schöler, amiga de la familia Marx. ↩
David Urquhart publicaba en Londres la Free Press. Cicerón denunció en el Senado la conjuración de Catilina (63 a. C.). ↩
Lothar Bucher, antiguo diputado de la Asamblea Nacional prusiana, emigrado en Londres, corresponsal de la National-Zeitung de Berlín. ↩