Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 4 de agosto de 1856. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 394, pp. 144-145) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 4 de agosto de 1856.

Querido Marx:

La carta que no llegó se ha derretido con el calor. No sé si también ahí os ha caído de pronto este calor tropical, con el que se acaba todo menos bañarse y lavarse sin parar, con agua por fuera y con toda clase de otros líquidos por dentro. Ayer estaba completamente incapaz y apenas en condiciones de salir; desde el jueves no he dejado de sudar, ni siquiera en el baño, y el más miserable trabajo de oficina lo agota a uno de tal modo que luego queda hecho polvo. Y por la noche, el mismo bochorno.

Es muy grato que lo de Urquhart haya acabado así.1 Nuestra manera resuelta es lo que más impone siempre a esos canallas. Espero que se pueda conseguir que las cosas salgan en el periódico de Urquhart; nous verrons.2

Espero de un día para otro una carta de mi viejo llamándome a Londres.3 Me organizo para poder marcharme el sábado si me llaman. El sábado dejo la casa, todavía no tengo vivienda nueva y tampoco sé si cogeré una o andaré de vagabundo una semana, porque pienso armar toda clase de locuras cuando vuelva.

Ha estado aquí mi cuñado,4 buen tipo, comunista por principio y burgués por interés, como él mismo dice con mucha ingenuidad, pero cuando habla de cosas comunistas siempre dice nosotros; quería convencerme de que ofreciera a los prusianos el dedo meñique para conseguir la amnistía, a lo que naturalmente respondí con mucha determinación, y al final él también comprendió que 1, yo no podía hacerlo, y 2, los prusianos me contestarían que les diera por el culo, etc. El hombre no parecía hacerse muchas ilusiones sobre mi estado de ánimo, y seguro que se ha ido con muchas menos todavía, pero se quedó muy asombrado de encontrarme tan contento.

A Mirbach le escribiré en cuanto refresque un poco; ahora no se puede pedir.5 Veinticuatro grados Réaumur no son ninguna broma cuando hay que andar por ahí vestido como para la Bolsa.6

Si el plan de Jersey se pudiera llevar a cabo, lo que sin duda tendría sus ventajas y tampoco es del todo imposible, que tu mujer se informe bien en París de cómo están el itinerario y las comunicaciones, porque si no podría verse en un buen apuro.7 Creo que Saint-Malo es el único lugar de Francia al que van vapores desde Jersey. Haz que te cuenten cómo están las cosas un par de crapauds: ya conoces a varios que estuvieron allí.8

Al gran Pieper puedes asegurarle que he leído en el People's Paper su gran artículo filtrado sobre España antes de que el original saliera en la Tribune: «hang it!» C'est beau!9 Por cierto, el People's Paper merece ir a parar al retrete: qué porquerías trae, we regret to learn that Lord so and so has cut his finger, etc.;10 que Jones meta en cintura de una puñetera vez a su subeditor por semejantes idioteces.11

El dinero no se lo perdones de ningún modo a esos canallas de Sheffield: tienen que soltarlo sea como sea.12

  1. David Urquhart, diplomático y político conservador, enemigo de Palmerston, al que tenía por agente de Rusia, y animador de la Free Press de Londres y la Sheffield Free Press, donde Marx publicaba sus Revelations of the Diplomatic History of the 18th Century. Tras un choque de Marx con Isaac Ironside, de Sheffield, por la publicación de esos artículos, Urquhart le había mandado a su colaborador Collet a darle satisfacción y le había propuesto escribir en un periódico diplomático que pensaba fundar en Londres. Véase la carta de Marx del 1 de agosto de 1856. ↩

  2. «Ya veremos». ↩

  3. Su padre, Friedrich Engels, fabricante de Barmen y socio de la casa Ermen & Engels de Manchester. ↩

  4. Karl Emil Blank, comerciante, casado con Marie Engels, hermana de Friedrich. ↩

  5. Otto von Mirbach, antiguo oficial de artillería prusiano, que en mayo de 1849 mandó las fuerzas del levantamiento de Elberfeld; emigrado. Marx le había mandado una carta suya. ↩

  6. Unos treinta grados centígrados. ↩

  7. Jenny Marx estaba en Tréveris, donde había muerto su madre en julio, y proponía pasar septiembre y octubre con la familia en Jersey, de vuelta por París. ↩

  8. «Sapos»: así llamaban Marx y Engels a los franceses; aquí, a los emigrados franceses que habían vivido en Jersey hasta que los expulsaron de la isla en 1855. ↩

  9. Wilhelm Pieper, emigrado alemán en Londres que hacía a veces de secretario de Marx. Su artículo sobre la revolución española de julio de 1856 seguía un artículo de Marx para la New-York Daily Tribune. Hang it: «¡caramba!»; c'est beau: «¡qué bonito!». ↩

  10. «Lamentamos saber que lord Fulano se ha cortado un dedo». El People's Paper era el semanario cartista de Ernest Jones. ↩

  11. «Redactor adjunto». ↩

  12. El dinero que debían a Marx por sus artículos en la Sheffield Free Press. ↩