Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 1 de agosto de 1856. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 393, pp. 142-144) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

1 de agosto de 1856. 28, Dean Street, Soho.

Querido E.:

Recibido con mucho agradecimiento el billete de 5 libras, pero todavía no la carta que me prometiste. Te adjunto una carta del chiflado de Mirbach,1 que he recibido… ¡por vía de Berlín!

De Sheffield, todavía nada de dinero. Hoy he mandado por medio de Pieper una carta apremiante. Entretanto ha ocurrido lo siguiente: ayer se me presentó el bulldog de Urquhart,2 the celebrated Collet.3 Venía, dijo, por encargo del mismísimo Gran Copto.4 Urquhart estaba very sorry, regretted, indeed, very much that Mr. Ironside had interfered at all with my articles etc., which he thought of extraordinary value etc.5 Me pidió luego que le contara cómo había pasado la cosa. Mr. Urquhart imagined that the principal cause of the quarrel was the suppression of some parts of the copy etc.6 Entonces le conté lo ocurrido y le comuniqué los corpora delicti por escrito. Luego me preguntó whether I was willing to enter upon any compromise, which question I flatly denied, telling him that I was no penny-a-liner and not to be treated like the Londoner literary vagabonds.7 Parecía que solo esperaba esta declaración, porque entonces me contó con extraordinary solemnity8 que Urquhart encontraba insuficiente la Free Press. Mr. Ironside was placed on the horns of a dilemma because the «Free Press» was, indeed, but an extract from the «Sheffield Free Press» — a paper, by the bye, twice the dimensions of the «Free Press» — and what was suited to the wants of the readers of the «Sheffield Free Press» was not all palatable to the readers of the «Free Press» et vice versa. Mr. Urquhart had, therefore, resolved upon starting in about a month a diplomatic journal at London.9 Esperaba que yo diera allí las Revelations enteras10 y que no le guardara ningún grudge.11 Le di una respuesta imprecisa, que podía tomarse como afirmativa, pero que me dejaba libre para rehusar si las condiciones eran demasiado malas o el periódico demasiado disparatado. Todo dependerá del carácter del periódico. En Londres es algo distinto que en Sheffield, y si Urquhart se presentara con sus sandeces contrarrevolucionarias de tal modo que colaborar con él me pusiera en ridículo ante los revolucionarios de aquí, tendría, of course, hard as it would be under the present miserable circumstances,12 que dar una negativa. Sin embargo, nous verrons.13 En todo caso, he obtenido ya satisfacción suficiente para mi literary point of honour,14 puesto que el jefe ha desautorizado lisa y llanamente a su lugarteniente. Aunque solo fuera por Bucher15 y por la chusma demócrata, esta solución es de desear.

Ahora va a haber una gresca considerable en el propio campo urquhartista. Me pareció ver to lurk una mala tendency a convertir al pobre Cyples16 en scape-goat.17 Collet, por ejemplo, dijo que no tenía claro que Cyples me hubiera mandado la carta de Ironside con conocimiento de este. Le contesté que Cyples, que parecía un hombre honrado, había oído tronar tanto contra la «secret diplomacy» que naturalmente suponía que en la oficina de la Free Press reinaba la «public diplomacy».18

Hoy he tenido carta de mi mujer. Parece muy afectada por la muerte de la vieja.19 Tendrá que pasar ocho o diez días en Tréveris para subastar la muy insignificante herencia de la vieja y repartir los proceeds20 con Edgar.21 El plan que me comunica es el siguiente: después se quedará todavía unos días en casa de una amiga cerca de Tréveris. Luego quiere ir a París y de allí directamente a Jersey,22 donde ha pensado que pasemos septiembre y octubre. En primer lugar, para reponerse ella; además, sería más barato y más agradable que Londres; por último, las niñas aprenderían a hablar francés, etc. Naturalmente, no sabe nada de lo que ha pasado aquí. De momento le escribo que el plan es excelente, aunque en realidad no veo cómo va a poder llevarse a cabo. Ayer volví a ver la New York Tribune (weekly).23 Nada más que el Electoral Dodge llena todo el periódico, y así seguirá durante meses.24 Con la New York Tribune no se podrá volver a trabajar en serio hasta que se acabe la mierda de la presidencia.

Salut.

Tu K. M.

P. S. He visto en casa de Blind25 dos tomos de la jeremiada de emigrado de Simon de Tréveris.26 La fadaise27 más aguada, cada palabra una memez, chapuza de colegial, cobardía de petimetre, pretensión de ingenuidad de niñato remilgado, sopa de mendigo con alquequenjes «grünianos» disueltos,28 trivialidad a lo ancho: nunca se ha impreso nada semejante. Solo faltaba esto para darle la última patada en el culo al «Parlamento alemán»,29 este exhibirse en cueros de uno de sus héroes. Naturalmente, no he hecho más que hojearlo. Preferiría beber agua de jabón, o brindar a la hermandad con el gran Zoroastro sobre meados calientes de vaca,30 antes que leerme el mamotreto. Nuestro fantasma31 los persigue a él y compañía sin descanso. L. Blanc, Blanqui, Marx y Engels son su infernal cuaternidad, que no olvida nunca.32 Entre otras cosas, los dos —los maestros de la «igualdad económica de derechos»— habríamos predicado la «apropiación armada (!) del capital». También le «indignan» los chistes que hicimos en la Revue sobre Suiza.33 «Ni lista civil, ni ejército permanente, ni millonarios, ni mendigos». «Marx y Engels esperan que Alemania no caiga nunca en ese grado de envilecimiento». Lo más curioso es cómo el tipo nos toma a los dos en singular: «Marx y Engels dice», etc.

  1. Otto von Mirbach, antiguo oficial prusiano, que en mayo de 1849 mandó la defensa de Elberfeld durante la insurrección. ↩

  2. David Urquhart, diplomático y publicista conservador, enemigo de Palmerston y de Rusia, inspirador de la Free Press de Londres y de la Sheffield Free Press. Sobre el conflicto con la Sheffield Free Press, véase 1856-07-28 Marx a Engels. ↩

  3. «El célebre Collet»: Collet Dobson Collet, urquhartista, redactor de la Free Press de Londres. ↩

  4. Por Urquhart. El «Gran Copto» era el título que se daba Cagliostro, y Goethe lo usó para su comedia Der Groß-Cophta (1791). ↩

  5. «Lo sentía mucho, lamentaba de veras, muchísimo, que el señor Ironside se hubiera entrometido en mis artículos, etc., a los que atribuía un valor extraordinario, etc.». Isaac Ironside, concejal de Sheffield, urquhartista, dueño de la Sheffield Free Press. ↩

  6. «El señor Urquhart se imaginaba que la causa principal de la disputa era la supresión de algunas partes del original, etc.». ↩

  7. «Si estaba dispuesto a llegar a algún arreglo, pregunta que yo rechacé de plano, diciéndole que no era un gacetillero a tanto la línea ni se me podía tratar como a los vagabundos literarios londinenses». ↩

  8. «Extraordinaria solemnidad». ↩

  9. «El señor Ironside se veía entre los cuernos de un dilema, porque la Free Press no era, en efecto, más que un extracto de la Sheffield Free Press —un periódico, dicho sea de paso, del doble de tamaño que la Free Press—, y lo que se ajustaba a las necesidades de los lectores de la Sheffield Free Press no era en absoluto del gusto de los lectores de la Free Press, y viceversa. Por eso el señor Urquhart había decidido sacar en Londres dentro de un mes, más o menos, un periódico diplomático». ↩

  10. Las Revelations of the Diplomatic History of the 18th Century, que Marx publicaba entonces en la Sheffield Free Press. ↩

  11. «Rencor». ↩

  12. «Por supuesto, por duro que fuera en las miserables circunstancias actuales». ↩

  13. «Ya veremos». ↩

  14. «Pundonor literario». ↩

  15. Lothar Bucher, antiguo diputado de la Asamblea Nacional prusiana, emigrado en Londres, corresponsal de la National-Zeitung de Berlín y partidario de Urquhart. ↩

  16. Secretario del Comité de Asuntos Exteriores de Sheffield, por cuyas manos pasaban los artículos de Marx para la Sheffield Free Press. ↩

  17. «Chivo expiatorio». To lurk: «acechar»; tendency: «tendencia». ↩

  18. «Diplomacia secreta»; «diplomacia pública». ↩

  19. Caroline von Westphalen, madre de Jenny Marx, había muerto en Tréveris el 23 de julio. ↩

  20. «El producto». ↩

  21. Edgar von Westphalen, hermano de Jenny Marx. ↩

  22. Isla del canal de la Mancha, de lengua francesa. ↩

  23. El New-York Daily Tribune, para el que escribían Marx y Engels, tenía también una edición semanal. ↩

  24. «Trampa electoral»: la campaña de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de noviembre de 1856. ↩

  25. Karl Blind, demócrata badense, emigrado en Londres. ↩

  26. Ludwig Simon, de Tréveris, diputado de la izquierda en la Asamblea Nacional de Fráncfort de 1848-1849, emigrado tras su disolución; su libro Aus dem Exil apareció en dos tomos en 1855. ↩

  27. «Necedad». ↩

  28. Judenkirschen: alquequenjes. «Grünschen» parece aludir a Karl Grün, el «socialista verdadero». ↩

  29. La Asamblea Nacional de Fráncfort. ↩

  30. Los zoroástricos emplean la orina de vaca en sus ritos de purificación. Schmollieren, en la jerga estudiantil alemana, es brindar para tutearse. ↩

  31. Alusión al comienzo del Manifiesto del Partido Comunista: «Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo». ↩

  32. Louis Blanc, socialista francés, miembro del Gobierno provisional de 1848, emigrado en Londres; Auguste Blanqui, revolucionario francés, entonces preso. ↩

  33. La Neue Rheinische Zeitung. Politisch-ökonomische Revue, que Marx y Engels publicaron en Londres y Hamburgo en 1850. ↩