Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester (el lugar y la fecha no figuran en lo que se conserva de la carta; la fecha la dan los editores de la MEGA¹) el 26 de septiembre de 1856. Se conserva incompleta: falta el principio, arrancado, y el papel está dañado en dos puntos. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 397, pp. 149-151) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Por lo de Weerth quiero escribir a […] en Berlín;1 ese quizá consiga meter algo en algún periódico, n'importe cuál, con tal de que salga.2 Lupus no me había dicho ni una sílaba de la noticia durante más de diez días después de mi vuelta de Londres, y no la soltó hasta la víspera de la llegada de mi viejo, muy tarde, hacia las once de la noche.3 Ya te puedes imaginar mi consternación y mi enfado por esa manera estúpida de proceder. Durante los ocho o quince días siguientes no fui dueño de mí ni una hora, ni siquiera para ir a ver a Steinthal y enterarme de algo más, y mucho menos para pensar en necrológicas y cosas así.4 Es probable que haya dejado algo literario; me ocuparé de llegar a verlo.

El paneslavismo podrías mandármelo cuando tengas ocasión; quiero, en cuanto tenga tiempo, revisar la cosa y ponerla en un estado razonable, para Putnam (?) o para alguna otra cosa que entretanto se presentará.5 Los principados yo los ofrecería precisamente ahora, mientras sigue el enredo, a un periódico o a un monthly inglés.6 ¿Cómo va lo de Urquhart […] lo dudo mucho […] hasta ahora no veo ninguna posibilidad.7 A nosotros la amnistía no nos va a afectar en ningún caso.

Las historias de Moses y la Moisesa nos han hecho reír mucho aquí. Así que igual que Ewerbeck, il s'est acheté une place au Père Lachaise de la littérature française.8

La Russia de Golovín no la he visto. Mándame uno o dos números, veré qué es; aquí no se conoce en absoluto.

Lo de Bazancourt sigue en el telar; pienso terminarlo dentro de unos diez o quince días.9 Ya ves que no va tan deprisa; no había podido adelantar nada. ¡Ojalá tuviera mis artículos de la Tribune sobre la guerra! Hay que volver a reunir todo el material. Después se les puede servir también lo de ships against walls, y ya procuraremos que la relación siga en marcha.

Que el oro ha bajado frente a la plata ya no se puede dudar en absoluto. Pero además ha desaparecido positivamente plata, aunque no tengo del todo claro adónde. En China, con la confusión que hay, tiene que haberse enterrado y escondido mucha. Además, la balance of trade ha sido en los últimos tiempos sumamente favorable a la India y China frente a Inglaterra, el continente y América juntos.10 En todo caso, muy agradable para John Bull valer ya ahora seis peniques menos por libra.11

Las nubes del mercado de dinero se van juntando muy en serio, y el viejo horizon politique del Constitutionnel volverá seguramente a estar en boga.12 Lo del Banco el martes pasado, cuando se sacó un millón en oro, es significativo. Casi parece que la cosa va a estallar ya; pero también puede ser solo un preludio. En teoría, Rusia tendría que estar del todo metida en la estafa antes de que pudiera llegar el hundimiento; pero eso seguramente no hay que esperarlo, y quizá sea también mejor. Lo que aquí frena todavía mucho la especulación es el alto precio de todas las materias primas, sobre todo la seda, el algodón y la lana; no es nada safe hacer en ellas la menor operación.13 Pero a los señores ingleses se les va a encender una luz curiosa cuando llegue el crash. Me gustaría saber cuántas acciones de la estafa continental hay en Inglaterra; creo que un montón. Esta vez habrá un dies irae como nunca antes:14 toda la industria europea arruinada, todos los mercados saturados (a la India ya no se manda nada), todas las clases poseedoras arrastradas, bancarrota completa de la burguesía, guerra y libertinaje en el grado más alto. También yo creo que todo esto se cumplirá en el año 1857, y cuando vi que volvías a comprarte muebles, declaré enseguida que la cosa era segura y ofrecí apuestas.

Adiós por hoy; saluda afectuosamente a tu mujer y a las niñas.

Tu F. E.

  1. Aquí y más abajo, el papel está dañado. Georg Weerth, poeta y comerciante, amigo de Marx y Engels, había muerto en La Habana el 30 de julio de 1856. Véase la carta de Marx del 22 de septiembre de 1856. ↩

  2. «No importa». ↩

  3. Lupus es Wilhelm Wolff, que vivía en Manchester. El viejo es el padre de Engels. ↩

  4. Comerciante de Manchester para cuya casa viajaba Weerth. ↩

  5. Los artículos de Engels sobre el paneslavismo que la New-York Daily Tribune había devuelto sin publicar, lo mismo que los de Marx sobre los principados del Danubio. Putnam's Monthly era una revista de Nueva York. ↩

  6. Moldavia y Valaquia, cuyo futuro seguía en disputa entre las potencias después de la paz de París de marzo de 1856. Monthly: «revista mensual». ↩

  7. El periódico diplomático que Urquhart pensaba fundar en Londres y en el que quería que escribiera Marx. ↩

  8. «Se ha comprado un sitio en el Père-Lachaise de la literatura francesa». Hermann Ewerbeck, médico alemán, antiguo dirigente de la Liga de los Justos en París, donde vivía. El Père-Lachaise es el gran cementerio de París. ↩

  9. Un artículo de Engels para Putnam's Monthly sobre la historia de la guerra de Crimea de César de Bazancourt. ↩

  10. «Balanza comercial». ↩

  11. John Bull: el inglés tipo. ↩

  12. «Horizonte político», frase hecha del Constitutionnel, diario bonapartista de París. ↩

  13. «Seguro». ↩

  14. «Día de la ira»: el Juicio Final, según el himno latino. ↩