Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester hacia el 22 de abril de 1857 (la carta no lleva lugar ni fecha; la data es de los editores de la MEGA). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 424, pp. 185-187) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Querido Mohr:

Lo de la enciclopedia1 me viene de perlas, y a ti seguramente también. Voilà enfin2 una perspectiva de compensar lo que se ha perdido y, para mí, la perspectiva de una ocupación regular para mis noches. La paix allait me démoraliser;3 desde que no había que escribir más artículos para la Tribune4 he holgazaneado demasiado, y aquí no faltaban ocasiones. Dana5 tiene que contestar enseguida, en lo que toca a lo militar, a las siguientes preguntas:

  1. Cuántos tomos tendrá la obra, aproximadamente, y hasta dónde piensa llegar en el primero, o en el primero y el segundo.

  2. Si los artículos militares deben limitarse principalmente a explicar los términos técnicos, por ejemplo artillery, castrametation, column,6 con glosas históricas al margen y un breve resumen de las distintas ramas de la ciencia militar; es decir, por ejemplo, Artillería: 1. Explicación, 2. Historia y estado actual, 3. Resumen de las ramas de la ciencia moderna de la artillería (tiro, servicio de las piezas, tiro de caballos, empleo en campaña y ante fortalezas, etc.).

  3. O si deben figurar además artículos de historia militar, por ejemplo, bajo el head7 Austerlitz, Arbela, etc., breves comptes rendus8 de las batallas mismas, y bajo Alejandro, César, Carnot, etc., biografías militares con indicación de los progresos que hicieron época en cada caso.

Luego escribe enseguida a Steffen,9 para que nos dé el título o el autor de un diccionario de ciencia militar lo más completo y breve posible. El mejor es el que tenga más artículos y más cortos, porque solo ha de servir para que yo sepa enseguida qué artículos tengo que hacer y para tener la parte alfabética lo más rica y handy10 posible. En cuanto lo tenga, puedo ponerme con las letras A y B, quizá incluso antes, porque solo con el Brockhaus11 ya puedo ver muchos artículos, y algunos los puedo hacer aun sin él.

La paga compensará aunque sea a 2 dólares por página grande; buena parte del material es mera copia o traducción, y los artículos mayores no darán demasiado trabajo. Voy a mirar enseguida un par de enciclopedias inglesas, para ver qué artículos militares traen, y luego sobre todo el Brockhaus, que siempre es mejor punto de apoyo, es más completo y además parece servirle a Dana de modelo.

Si se pudiera pescar alguna sección filológica, por ejemplo las lenguas germánicas, la literatura en alto alemán medio, antiguo, etc. (idem en las lenguas románicas, sobre todo el provenzal), no estaría mal. Las cosas eslavas se las habrán quedado o la Jacobs o el señor Gurowski;12 la primera, además, sabe de esas lenguas más que yo.

¿Qué artículos te quedas tú? Sin duda filosofía alemana; ¿biografías de estadistas modernos ingleses y franceses? ¿Algunos de finanzas? ¿Cartismo? ¿Comunismo? ¿Socialismo? Aristóteles-Epicuro, Código Napoleón y cosas por el estilo. Sin party tendency whatever,13 desde luego, son temas más difíciles de tratar que los buenos asuntos militares, donde, como es natural, uno siempre está del lado del vencedor.

Toma cuantos artículos puedas conseguir y monta poco a poco una oficina. M. Pieper14 también puede trabajar duro; para las biografías sirve bastante bien, y de paso se le meten en su genial cabeza unos cuantos datos sanos y secos. Quizá Lupus15 también estaría dispuesto a trabajar en el campo de la Antigüedad clásica; je verrai!16

Aunque el trabajo no será muy interesante (al menos en buena parte), el asunto me divierte muchísimo, porque para ti va a ser un lift17 enorme. Esta vez estaba de veras angustiadísimo por cómo acabaría lo de la Tribune, y sobre todo cuando Dana intentó ponerte a media paga;18 pero ahora ya irá otra vez la cosa, y aunque el pago no esté todavía tan cerca, es un puesto muy seguro, y uno puede tener tranquilamente siempre un par de letras hechas por adelantado: el dinero ya llegará a su tiempo.

¿No has sabido nada de Olmsted sobre lo de Putnam?19 Me gustaría mucho tener el artículo sobre Bazancourt;20 quizá a través de Acton pueda hacer algo con él aquí. Por lo demás, quizá se podría hacer algo más con Putnam: Progress in the art of war, improvements in artillery, small arms, ships against stone walls,21 etc.; yo lo hago todo, pero esos tipos tienen que comprometerse a imprimirlo también. Dana lo arreglaría seguramente, para que dependas menos de la Tribune sola; pero deja que el editor de Putnam escriba él mismo, cela vaut mieux.22

Que Dana diga también si los artículos, en general, han de ocupar más o menos espacio que, por ejemplo, en el Brockhaus, y si la obra entera está calculada para una extensión mayor o menor que el Brockhaus. Así al menos sabe uno a qué atenerse. También cuándo se paga, y en cuánto tiempo ha de quedar completa la empresa. Es bueno saber todo eso.

En tu lugar yo le ofrecería hacer toda la enciclopedia solos; ya lo sacaríamos adelante. En todo caso, toma lo que puedas conseguir; si tenemos de 100 a 200 páginas en cada tomo, no es demasiado; tanta ciencia «de ley» la suministramos fácilmente mientras la respalde el oro de ley de California.23

Pero ahora saluda cordialmente a tu mujer y a los niños, y escribe pronto.

Tu F. Engels.

Muy agradecido por el colirio. Todavía ando algo fastidiado de los ojos, pero creo que es porque últimamente he bebido más oporto que de costumbre: drop that!24

  1. La New American Cyclopaedia, que preparaban en Nueva York Charles A. Dana y George Ripley y que apareció en dieciséis tomos de 1858 a 1863. Dana había propuesto a Marx colaborar en ella (Marx a Engels, 21 de abril de 1857). Engels escribe «Konversationslexikon», el nombre alemán de este tipo de enciclopedias. ↩

  2. «Por fin, he aquí». ↩

  3. «La paz iba a desmoralizarme»: desde el fin de la guerra de Crimea (paz de París, marzo de 1856) Engels apenas escribía artículos militares para la Tribune. ↩

  4. La New-York Daily Tribune, de la que Marx era corresponsal en Londres; muchos de sus artículos, sobre todo los militares, los escribía Engels. ↩

  5. Charles A. Dana (1819-1897), director adjunto de la Tribune. ↩

  6. «Artillería», «castrametación» (el arte de asentar campamentos), «columna». ↩

  7. «Epígrafe». ↩

  8. «Relaciones», «reseñas». ↩

  9. Wilhelm Steffen, antiguo oficial prusiano, testigo de la defensa en el proceso de los comunistas de Colonia (1852), emigrado en Inglaterra. ↩

  10. «Manejable». ↩

  11. El Conversations-Lexikon de la editorial Brockhaus, de Leipzig, la enciclopedia alemana más difundida. ↩

  12. Therese von Jakob (1797-1870), escritora alemana conocida como Talvj, traductora de canciones populares serbias, que vivía en Estados Unidos; Adam Gurowski (1805-1866), emigrado polaco en Estados Unidos, colaborador de la Tribune. ↩

  13. «Ninguna tendencia de partido». ↩

  14. Wilhelm Pieper, emigrado alemán en Londres, amigo de Marx y a ratos su secretario. ↩

  15. Wilhelm Wolff (1809-1864), amigo de Marx y Engels, profesor particular en Manchester. ↩

  16. «Ya veré». ↩

  17. «Empujón». ↩

  18. A comienzos de 1857 la Tribune había querido reducir a la mitad lo que pagaba a Marx por sus artículos. ↩

  19. Frederick Law Olmsted (1822-1903), entonces socio de la editorial de la revista Putnam's Monthly, de Nueva York, en la que Engels había publicado artículos militares. ↩

  20. César Lecat de Bazancourt (1810-1865), autor de una historia oficial de la expedición de Crimea (1856). ↩

  21. «Progresos en el arte de la guerra, mejoras en la artillería, armas portátiles, barcos contra muros de piedra». ↩

  22. «Es mejor así». ↩

  23. Juego de palabras con gediegen, que significa «sólido, serio» y, aplicado al oro, «nativo, puro»; el «oro californiano» son los dólares de los honorarios. ↩

  24. «¡Dejemos eso!». ↩