Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 23 de abril de 1857. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 425, pp. 188-190) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
23 de abril de 1857.
9, Grafton Terrace, Maitland Park, Haverstock Hill, Londres.
Querido Fred:
Mañana mismo escribo a Dana.1 El asunto me viene muy bien, como puedes figurarte. También tranquiliza a mi mujer, cosa importante en su situation actual.2 A Steffen3 (el tipo se ha mudado sin avisarme, pero sigue en Brighton) le escribo enseguida. Pieper,4 como recordarás por una de mis cartas anteriores, es maestro de escuela en Bognor desde Navidad, and I shall certainly leave him there.5 Cada día estaba más soso, más tirado, más inútil y más caro. Bajo la férula del cura al que ahora sirve volverá a enderezarse. Además, el muchacho me dejó justo en un momento en que, por el estado de mi mujer, se creía imprescindible y no parecía reacio a dejarse presionar para quedarse en mejores condiciones. I did nothing of the sort:6 me limité a expresarle mi satisfacción por que al fin hubiera encontrado un puesto. Y en efecto ha resultado que su «necesidad» solo existía en su imaginación. Mi mujer hace de secretaria sin todo el bother7 del noble jovenzuelo. Para enseñar a las niñas no servía en absoluto. Así que el cambio ha ayudado a ambas partes, y si el tipo, como estoy convencido, vuelve a ser útil, le fortalecerá mucho saber que yo no lo necesito para nada.
De montar una oficina aquí en Londres, por tanto, ni hablar. Aquí no hay gente útil. Es posible —lo sabré dentro de unos días— que Dana se haya dirigido directamente a Freiligrath.8 Nuestro Freiligrath vuelve a estar malcontent9 con su puesto, donde, sin embargo, gana 300 libras esterlinas muy cómodamente y sin tener que hacer nada que merezca mención. Lo que le fastidia es, por un lado, el gruñir y refunfuñar de los accionistas, que descargan en él su mal humor, y por otro la posición, ambigua desde luego, que le carga de mucha responsabilidad sin dejarle, en cambio, más que la apariencia de decidir por sí mismo. So, at least,10 se explica él mismo su feeling.11 Lo que de verdad se esconde detrás me parece que es la aversión a la responsibility12 en general. Un empleo de dependiente que le exima de ella, como el que tenía con Hood, es y seguirá siendo su ideal. Además le atormenta el choque entre su gloria de poeta y el tipo de cambio. Por sus confessions13 ocasionales veo, al menos, que todos esos Crédit mobilier14 tienen en secreto grandes misgivings.15 Un viejo lobo de la Bolsa de Londres le ha asegurado que la clase de crisis crónica que reina ahora es inaudita en una práctica de 40 years standing.16 Todavía no me he puesto, pero tengo que estudiar alguna vez con todo detalle la relación entre el tipo de cambio y el bullion.17 El papel que el dinero como tal desempeña en la determinación del tipo de interés y del money-market18 is something striking and quite antagonistic to all laws of political economy.19 Importantes los dos tomos recién aparecidos de la History of prices de Tooke.20 Lástima que el viejo, llevado por su oposición directa a los tipos del currency-principle,21 dé a todas sus investigaciones un turn22 completamente unilateral.
Sobre la devolución de tu Bazancourt23 ya escribí a Dana hace quince días.
Los urquhartistas24 me han pagado a cuenta 10 libras —tengo que mandarles una bill25 exacta—, que me vinieron muy bien, porque solo al panadero y al carnicero les debía esa suma. Las niñas crecen mucho, y también su educación se encarece. En el ladies seminary26 al que van tienen private lessons27 de un italiano, un francés y un drawing master.28 Ahora tengo que buscar además a uno de música. Aprenden con una rapidez extraordinaria. La más pequeña —el baby— es una bromista notable y afirma que she had got two brains.29
Por mi parte, lo que más me gustaría escribir para Dana son artículos como Ricardo, Sismondi, etc. Eso, en todo caso, puede escribirse de modo objetivo en el sentido yanqui. La filosofía alemana es difícil de exponer en inglés. De todos modos, propondré a Dana varias cosas y le dejaré elegir.
Para mi mujer necesito al médico continuamente desde hace ya seis meses. Está de verdad muy decaída.
¡A propósito! Dr. Freund has passed through the court of bankruptcy con 200 £ assets to 3000 £ debts.30
El partido de Bright y Cobden saldrá adelante seguro, porque Faucher es el redactor de extranjero de su periódico de Londres, el Morning Star.31 Ahora me hablo con el muchacho, porque no he podido evitar verlo de vez en cuando en casa de Edgar Bauer. El tipo se tiene por el primer hombre del mundo. «Bruno Bauer32 ha perdido la confianza en sí mismo. Siente que seré yo, y no él, quien conquiste Prusia». Es además a curious freetrader,33 que ni siquiera sabe qué son las middleclasses.34 En Prusia manda y debe mandar «el oficial y el estudiante». «Yo pongo patas arriba cualquier meeting inglés cuando hablo». «Yo he hecho historia. Fui yo quien redactó la moción de Cobden sobre Cantón».35 Estas son algunas de sus flores retóricas. El tipo es un verdadero Münchhausen en lo mentiroso, un verdadero alférez Pistol36 en lo bocazas, y una vez cada seis meses resulta divertido oírle fanfarronear.
¿Has oído algo —o Lupus—37 de una Historia romana que ha aparecido por ahí cerca de Heidelberg y que, según dicen, trae mucho de nuevo?
¿Qué hace el posadero del lion de oro?
Salut.
Tu K. M.
Charles A. Dana (1819-1897), director adjunto de la New-York Daily Tribune, había propuesto a Marx colaborar en la New American Cyclopaedia. Véase Engels a Marx, 22 de abril de 1857. ↩
Jenny Marx estaba embarazada; el 6 de julio de 1857 dio a luz a un niño que murió enseguida. ↩
Wilhelm Steffen, antiguo oficial prusiano, testigo de la defensa en el proceso de los comunistas de Colonia, emigrado en Inglaterra. ↩
Wilhelm Pieper, emigrado alemán, que había hecho de secretario de Marx y de profesor de sus hijas. ↩
«Y desde luego allí lo dejaré». ↩
«No hice nada parecido». ↩
«Las molestias». ↩
Ferdinand Freiligrath (1810-1876), poeta, antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung; desde 1856 dirigía en Londres la sucursal de un banco suizo. ↩
«Descontento». ↩
«Así, al menos». ↩
«Sentimiento». ↩
«Responsabilidad». ↩
«Confesiones». ↩
Bancos por acciones del tipo del Crédit mobilier francés de los hermanos Pereire, fundado en 1852. ↩
«Recelos». ↩
«Cuarenta años de ejercicio». ↩
«Oro y plata en barras». ↩
«Mercado de dinero». ↩
«Es algo llamativo y del todo contrario a todas las leyes de la economía política». ↩
Thomas Tooke (1774-1858), economista inglés. Los tomos V y VI de su History of Prices, escritos con William Newmarch, aparecieron en 1857. ↩
La escuela del currency principle (Overstone, Torrens), que inspiró la ley bancaria de Peel de 1844; Tooke era el principal representante de la escuela contraria, la del banking principle. ↩
«Sesgo». ↩
Lo que Engels había enviado a Nueva York a propósito del libro de César de Bazancourt sobre la expedición de Crimea (el «artículo sobre Bazancourt» de su carta del día anterior). ↩
Los partidarios de David Urquhart (1805-1877), diplomático y publicista enemigo de Palmerston, cuya Free Press publicaba entonces las Revelaciones sobre la historia diplomática del siglo XVIII de Marx. ↩
«Cuenta». ↩
«Colegio de señoritas». ↩
«Clases particulares». ↩
«Profesor de dibujo». ↩
«Tiene dos cerebros». La más pequeña era Eleanor, nacida en enero de 1855. ↩
«El doctor Freund se ha declarado en quiebra ante el tribunal con 200 libras de activo y 3000 de deudas». Freund había sido médico de la familia Marx, que le debía dinero. ↩
Julius Faucher (1820-1878), publicista librecambista alemán, antiguo miembro del círculo berlinés de los «Libres»; el Morning Star, diario de los librecambistas de Manchester, John Bright y Richard Cobden. ↩
Bruno Bauer (1809-1882), filósofo de la izquierda hegeliana, hermano de Edgar; pasó varios meses en Londres en 1855-1856. ↩
«Un curioso librecambista». ↩
«Clases medias». ↩
La moción de Cobden en la Cámara de los Comunes (febrero-marzo de 1857) contra el bombardeo de Cantón por los ingleses; su aprobación llevó a Palmerston a disolver el Parlamento, y en las elecciones de marzo Cobden y Bright perdieron sus escaños. ↩
El barón de Münchhausen, proverbial contador de patrañas; Pistol, alférez fanfarrón de Shakespeare (Enrique IV, Enrique V, Las alegres comadres de Windsor). ↩
Wilhelm Wolff (1809-1864), amigo de Marx y Engels, profesor particular en Manchester. ↩