Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 22 de mayo de 1857. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 429, pp. 193-195) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

22 de mayo de 1857.

9, Grafton Terrace, Maitland Park, Haverstock Hill.

Querido Engels:

Para tu consuelo puedo contarte que llevo tres semanas, y hasta el día de hoy, inundado de medicinas y píldoras por culpa de mis viejos y, según creo, hereditarios livercomplaints.1 Solo con el mayor esfuerzo he despachado lo «mercantil» —quiero decir, la Tribune—2 y por lo demás estaba quite disabled.3 Para no perder del todo el tiempo, faute de mieux4 me he apoderado del dansk Sprog5 y he abierto una enorme almorrana de Estado: «Af mit Livs og min Tids Historie. Af Oersted» (el exministro).6 Abrir ostras habría sido en todo caso más divertido. De todos modos, según me promete el médico, tengo la perspectiva de volver a ser persona la semana que viene. Mientras tanto sigo amarillo como un membrillo y mucho más malhumorado. En cuanto a tus males, tengo la idea fija de que todo viene de una muela picada que hay que arrancar y que, a través de una serie de mediaciones, está en el fondo de todos los demás síntomas malignos. Heckscher,7 of course, lo negará. Pero cuando vengas, cosa que me alegra mucho, en todo caso no puede hacer daño que me acompañes alguna vez a un dentista verdaderamente excelente que te examine la dentadura. Mi opinión se basa en que hace dos años yo padecía historias muy parecidas; en que el doctor Freund8 declaró igualmente que yo había comido demasiada carne, y en que al final, por una valiente visita al dentista hace unos meses, se descubrió el origen del desaguisado. Naturalmente, aquí cuento como dato principal tu periódico dolor de muelas.

El parto de mi mujer se espera para finales de este mes, y esta vez no precisamente en circumstances9 agradables. Contra la Tribune, con la que ahora tarda mucho en reunirse una suma por la que se pueda girar una letra, en el mejor de los casos no podré girar antes de tres semanas. He hecho aquí un intento de extender una letra contra mí mismo para el tiempo intermedio, pero he fracasado estrepitosamente. Las deudas de la casa propiamente dichas las voy aplazando, pero con los impuestos eso solo funciona hasta cierto punto, y además en tales circunstancias hacen falta ciertos preparativos que hay que pagar a toca teja.

Habrás visto en los periódicos que un segundo director del Crédit mobilier10 —Place fue el primero—, viz.11 el banquero Thurneyssen, se ha fugado con una masa de deudas de about12 30-40 millones de francos. Por el último informe del famoso establecimiento —del 28 de abril pasado— se ve que, aunque su net profit13 sigue siendo del 23 %, ha caído más o menos a la mitad en comparación con el año 1855. Esta caída la explica el señor Pereire14 por: 1. la orden del Moniteur15 de marzo de 1856, con la que Bonaparte prohibió al Crédit llevarse la nata de la sobrespeculación francesa que existía por entonces; 2. que esta orden de la «sagesse suprême»16 por un descuido solo abarcaba las sociétés anonymes y así le echó encima al Crédit una competencia de lo más indecente en forma de sociétés de commandite;17 3. la crisis de los tres últimos meses de 1856. Es verdad que el Crédit intentó aprovechar esa crisis para unos cuantos coups de main18 financieros, pero se lo impidió en esa obra «patriótica» la narrow selfishness19 del Banco de Francia y del sindicato de bankers de París bajo la dirección de Rothschild; 4. Bonaparte todavía no les ha permitido emitir, como prevén sus estatutos, 600 millones de papel moneda de su propia invención.20 That issue is still looming in the future.21 Pereire parece apretar mucho a Bonaparte. Si este no se arriesga a dar su autorización, parece que se piensa en un middle course,22 a saber: hacer del Banco de Francia, por orden de arriba y mediante el nuevo proyecto de ley, el peón del Crédit. Del informe se sigue además que el negocio del Crédit sigue estando en una desproporción enorme con su capital, y que ha empleado el capital que le ha prestado el público exclusivamente en fomentar el juego de bolsa. Por un lado, como institución cuasi estatal bonapartista, el Crédit mobilier declara que su misión es sostener los precios de los funds, shares, bonds,23 en suma, de todos los valores nacionales de bolsa, adelantando a las companies24 o a los individual stockjobbers25 el dinero prestado por el público para operaciones de bolsa. Por otro lado, como «institución privada», su negocio principal consiste en especular con el alza y la baja de los efectos de bolsa. Pereire concilia esta contradicción con algo que Moses Heß26 sería capaz de llamar «filosofía social».

En tu artículo sobre China y Persia27 solo he quitado algo aquí y allá y he cambiado aquí y allá un giro. Estoy de acuerdo con todo, salvo que no creo que las tropas estacionadas en Persia vayan a ser expedidas tan pronto a China. En el tratado se acordó expresamente que no saldrán de Persia hasta que los persas hayan salido de Herat.28 Pam29 no les va a ahorrar la estación malsana. La petición de dimisión del gobernador general de la India —Canning—,30 coincidiendo con el suicidio del general y del almirante ingleses,31 indica que Pam ha vuelto a dar instrucciones sumamente «incomprensibles» a este respecto. Entretanto —según informan los periódicos de Viena— se ha conseguido el objetivo principal. Persia ha cedido dos strips of land32 a Rusia.

Mickel33 me ha escrito. Uno de estos días te mando su carta. Con la esperanza de saber pronto que vuelves a estar en pie,

Salut.

Tu K. M.

  1. «Afecciones del hígado». ↩

  2. La New-York Daily Tribune, de la que Marx era corresponsal en Londres y su principal fuente de ingresos. «Lo mercantil» (das Marktliche): lo que se escribe para el mercado, para ganarse el pan. ↩

  3. «Completamente inutilizado». ↩

  4. «A falta de algo mejor». ↩

  5. «La lengua danesa». ↩

  6. De la historia de mi vida y de mi tiempo, por Ørsted: las memorias de Anders Sandøe Ørsted (1778-1860), jurista danés y jefe del gobierno conservador de Dinamarca en 1853-1854. ↩

  7. Martin Heckscher, médico alemán de Manchester que trataba a Engels. ↩

  8. Freund, médico alemán en Londres que había atendido a la familia Marx. ↩

  9. «Circunstancias». Jenny Marx dio a luz a comienzos de julio una criatura que murió enseguida (véase Marx a Engels, 8 de julio de 1857). ↩

  10. La Société générale de Crédit mobilier, banco por acciones fundado en París en 1852 por los hermanos Émile e Isaac Pereire con el favor de Luis Bonaparte; financiaba ferrocarriles y empresas industriales y especulaba en bolsa a gran escala. Marx le dedicó varios artículos en la Tribune. ↩

  11. Videlicet: «a saber». ↩

  12. «Unos». ↩

  13. «Beneficio neto». ↩

  14. Isaac Pereire (1806-1880), que dirigía el Crédit mobilier con su hermano Émile. ↩

  15. Le Moniteur universel, diario oficial del gobierno francés. ↩

  16. «Sabiduría suprema»: la de Bonaparte, dicho con ironía. ↩

  17. Las sociétés anonymes son las sociedades anónimas; las sociétés de commandite, sociedades comanditarias (por acciones), que no necesitaban autorización del gobierno. ↩

  18. «Golpes de mano». ↩

  19. «Estrecho egoísmo». ↩

  20. Los estatutos del Crédit mobilier le permitían emitir obligaciones por una suma de hasta diez veces su capital de 60 millones de francos; el gobierno no autorizó la emisión. ↩

  21. «Esa emisión sigue asomando en el porvenir». Juego de palabras con issue, que en inglés es tanto «emisión» como «cuestión». ↩

  22. «Término medio». ↩

  23. «Fondos públicos, acciones, obligaciones». ↩

  24. «Compañías». ↩

  25. «Especuladores de bolsa particulares». ↩

  26. Moses Heß (1812-1875), publicista, uno de los portavoces del «socialismo verdadero» alemán de la década de 1840. ↩

  27. Artículo de Engels que Marx mandó a la Tribune, donde se publicó sin firma el 5 de junio de 1857 con el título «Persia—China». ↩

  28. La paz de París del 4 de marzo de 1857, que puso fin a la guerra anglo-persa: Persia renunciaba a Herat, y las tropas británicas desembarcadas en el golfo Pérsico debían quedarse hasta que los persas evacuaran la ciudad. ↩

  29. Lord Palmerston (1784-1865), primer ministro británico. ↩

  30. Charles John Canning (1812-1862), gobernador general de la India desde 1856. ↩

  31. En marzo de 1857, en Bushehr, se suicidaron el general Foster Stalker y el comodoro Richard Ethersey, jefes de las fuerzas británicas de tierra y de mar de la expedición contra Persia. ↩

  32. «Franjas de territorio». ↩

  33. Así escribe Marx el nombre de Johannes Miquel (1828-1901), antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, entonces abogado en Gotinga; más tarde, nacional-liberal y ministro de Hacienda de Prusia. ↩