Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Waterloo, cerca de Liverpool, donde Engels pasaba una temporada de reposo junto al mar, el 25 de agosto de 1857. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 448, pp. 210-212) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Waterloo, 25 de agosto de 1857.

Querido Marx:

La salida del correo cortó en seco mi última carta.1 Quería contarte aún las aventuras de Lupus2 en Francia. En Londres no tenía ni dinero ni tiempo para quedarse, así que siguió de largo y llegó a Manchester con 2 chelines en el bolsillo. Desde Lille, la policía francesa lo descubrió y lo siguió. Con su suerte de siempre, fue a caer de lleno justo en medio de las elecciones y del bonito complot de asesinato.3 Se metió en un hotelito pequeño junto al Louvre y quería ir luego a Versalles. En esa excursión se le pegaron dos mouchards,4 que se le subieron al coche, a la ida y a la vuelta, y no le quitaron ojo. De vuelta en el hotel, mientras cena en el salón, se le sientan a la mesa dos mouchards, entre ellos un judío alsaciano, y hacen comentarios sobre él en alemán, en francés y en inglés chapurreado: «Y lo que el tipo es capaz de zamparse con este apetito, y su cabeza no vale ni un céntimo».5 «Este tipo come con mucho apetito y su cabeza no vale ni un cuarto. Acaba de llegar el despacho telegráfico», etc.6 Después de que Lupus lo aguantara en silencio —su mala conciencia política le obligaba, naturalmente, porque si no lo habrían llevado a rastras (Colle geschleppt)7 y habría tenido que demostrar en la prefectura qué clase de lobo era—, después de agarrar de rabia una buena curda, sube a su cuarto y se asoma a la ventana au premier.8 Entonces descubre a sus amigos de Versalles en el portal. La pandilla va creciendo, le grita comentarios, y el jefe parlamenta con la patrona. Luego los tipos ocupan toda la casa, beben y alborotan media noche y ocupan los cuartos de la derecha, de la izquierda y de encima de Lupus, que, como puedes figurarte, estaba en un buen stew,9 y además hacía un calor de morirse. Por la mañana temprano los tipos lo despiertan. A derecha e izquierda golpean la pared, encima de él arrastran por el suelo la mesa, la cama, etc., que no sabe ni dónde tiene la cabeza. Por fin Lupus, haciendo acopio de valor, se va al retrete. En la escalera está sentado el judío con su compinche, y el judío dice bien alto: «Ahora el tipo se va a cagar». Él se hace subir el desayuno al cuarto y pregunta a qué hora sale el tren de Estrasburgo. Los tipos van desapareciendo poco a poco, porque era el día de la segunda vuelta y habían cumplido su objetivo de echar a Lupus de París. En el tren, otra vez el amigo de Versalles, que lo acompaña en el mismo vagón cuatro o cinco estaciones, donde le releva otro. Los tipos se meten siempre en el vagón lleno a rebosar de una manera tan llamativa que un filisteo francés dice en broma: «Il y a donc un criminel parmi nous?».10 Así lo escoltan hasta Lyon; desde Chalons sobre el Saona, el de Versalles vuelve a estar en el vapor. En Lyon, Lupus va al primer hotel, pero se encuentra con que el camarero y todo el mundo están de servicio, tienen sus señas y telegrafían a los tipos cuando llega. El camarero silba en cuanto sale del cuarto, y el hombre de la recepción grita: «Le voilà!»,11 tras lo cual tiene que pasar ante una selección de mouchards. Esta persecución siguió también en el ferrocarril de Seyssel, hasta un punto donde sale un ramal en dirección a Plombières, donde estaba justamente el señor Bonaparte.12 A partir de allí Lupus quedó libre, cuando vieron que no iba a Plombières. En el viaje de vuelta, ni rastro de persecución.

Ya se ve lo que ha hecho el señor Bonaparte con la Société du dix Décembre.13 Los vagabundos son inconfundibles, sobre todo por las juergas y por la manera humorística con que amargan a los sospechosos la estancia en París. Si Lupus no se hubiera ido, probablemente alguno habría armado una pelea para tener un pretexto para llevarlo a la prefectura. Cuántos de estos tipos tiene que haber de servicio para que todo un escuadrón pudiera ir detrás de Lupus, al que comparatively14 no conocían. Y a esto se suma la organización de posaderos, camareros, boots,15 etc., como cómplices.

Acabo de bañarme otra vez, lo que en general me fortalece y me refresca mucho, aunque al principio parece que vuelve a avivar un poco la inflamación. Era de esperar. Ahora me siento en conjunto muy bien y las heridas apenas me molestan. Mi viejo16 estará ya seguramente en Manchester, cosa que sabré con seguridad mañana; entonces me iré inmediatamente a Manchester y, dentro de unos días, a unos baños de mar más fuertes, quizá la isla de Man. Así que, de momento, escríbeme a Manchester. En cuanto esté curado del todo y ya no necesite los baños de mar con tanta regularidad, pienso hacerme a la mar, probablemente en vapor por Dublín hasta Portsmouth y la isla de Wight, donde podremos celebrar juntos un consejo de guerra. Pero eso aún depende de las circunstancias.

«Army» avanza: los antiguos están terminados, la Edad Media será corta, luego la época moderna. Pero solo los antiguos van a ocupar seis o siete páginas; veré qué se puede tachar todavía, pero no podemos atarnos a rajatabla al señor Dana.17 Hasta el viernes no se podrá entregar la cosa, por el contratiempo de mi viejo, pero espero que sí para el martes. A propósito, ¿no escribe Dana pidiendo manuscrito o por la lista de la B?18 ¿Cómo es eso? Sería curioso que no se supiera nada de él.

Muchos saludos.

Tu F. E.

  1. La carta del 21 de agosto de 1857 (Engels a Marx, 21 de agosto de 1857). ↩

  2. Wilhelm Wolff, «Lupus», viejo compañero de Marx y Engels desde la Liga de los Comunistas, emigrado en Manchester, donde vivía de dar clases. ↩

  3. Las elecciones al Cuerpo Legislativo francés se celebraron el 21 y el 22 de junio de 1857, con segunda vuelta a comienzos de julio. En junio la policía anunció haber descubierto un complot de italianos (el llamado proceso Tibaldi) para asesinar a Napoleón III, que atribuyó a Mazzini y a Ledru-Rollin. ↩

  4. «Soplones», confidentes de la policía. ↩

  5. En dialecto alsaciano en la carta. ↩

  6. En inglés en la carta: «That chap eats with much appetite and his head is not worth a farthing. The telegraphic despatch has just arrived». ↩

  7. Así en la MEGA¹; la lectura «Colle» es oscura. El sentido es que lo habrían detenido. ↩

  8. «En el primer piso». ↩

  9. «Apuro», «sofoco». ↩

  10. «¿Es que hay un criminal entre nosotros?». ↩

  11. «¡Ahí está!». ↩

  12. Plombières, balneario de los Vosgos donde Napoleón III pasaba temporadas en verano. ↩

  13. «Sociedad del Diez de Diciembre», la organización bonapartista de 1849-1850 formada en buena parte por lumpenproletarios, que Marx describe en El 18 Brumario de Luis Bonaparte. ↩

  14. «Relativamente». ↩

  15. Los mozos de hotel que limpiaban el calzado y llevaban el equipaje. ↩

  16. Friedrich Engels padre, socio de la casa Ermen & Engels, que venía a Manchester por los negocios de la fábrica. ↩

  17. Charles A. Dana, director adjunto de la New-York Daily Tribune y, con George Ripley, editor de la New American Cyclopaedia. ↩

  18. La lista de los artículos para la letra B de la enciclopedia. ↩