Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 8 de diciembre de 1857. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 473, pp. 250-253) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
8 de diciembre de 1857.
Dear Frederick:
Cuando te escribí la última carta en el piso de arriba, mi mujer estaba abajo asediada por lobos hambrientos que tomaban todos los «heavy times» como pretexto para sacarle a la fuerza un dinero que ella no tenía. (Por suerte, pocos días después llegaron 15 libras esterlinas de Alemania, que permitieron to shift off the evil day for a week or a fortnight.)1 Well. En tales circunstancias yo era un escritor rather confuso, pero no tan confuso como para no acordarme de la confusión esa misma noche, después de echar la carta, y contarle a mi mujer la cara larga que pondrías al ver que yo hacía tomar dinero a los deudores sobre las letras que ellos mismos tienen que pagar, etc. A ella, que está bastante afectada por la «petite guerre» con toda clase de chusma, la he estado divirtiendo todo el tiempo con reflexiones sobre el modo en que me harías ver eso de la manera más graciosa.2 Pero difícilmente podía llegar a esperar que rebajaras el ridiculous blunder a un «slight mistake». My best thanks for this grace, Sir.3
En cuanto al asunto mismo, los tipos de Mincing Lane y Mark Lane, según el Economist, han vuelto efectivamente a recibir loans sobre su produce, pero ese move se acabó más o menos el miércoles pasado.4 El trigo, en particular, tuvo incluso durante un par de días una upward tendency, pero bajó (en realidad la harina) 3 chelines las 280 libras a consecuencia de los French decrees que liberan la exportación de trigo y de harina, y bastante ayer a consecuencia del downbreak de los precios del trigo en el Báltico. (Notabene: la medida de Bonaparte solo tuvo un efecto temporal en Francia; los precios subieron un poco en Francia, pero la subida produjo enseguida increased supplies que hasta entonces no se habían echado al mercado francés.) Aquí han quebrado algunos comerciantes de trigo, pero todavía casas sin importancia y solo operators upon grain for distant delivery.5 Los grandes American shipments llegan en spring; los franceses bombardearán Inglaterra con trigo at any price en cuanto la pressure allí se vuelva more serious. En mi opinión —si ahora, según la vieja regla, vienen un par de buenas cosechas— los efectos de la repeal de las corn laws sobre landlords y farmers solo ahora se harán sentir en Inglaterra, y la anticuada agricultural distress se renovará de la manera más bonita.6 El buen hometrade debido a la prosperity industrial y muchas malas cosechas no dejaron que se llevara a cabo el experimento de 1847-1857 e hicieron de la repeal a dead letter.
Con la Tribune he tenido una satisfaction. El 6 de noviembre le escribí, en un artículo en el que explicaba la Ley Bancaria de 1844, que la farsa de la suspensión se produciría dentro de un par de días, pero que no había que hacer tanto caso de ese monetary panic. Que el verdadero affaire era el industrial crash que se avecinaba. La Tribune lo publicó como leader.7 El New York Times (que ha entrado en una relación feudal con el London Times) contestó three days later a la Tribune, primero, que el Banco no suspendería, elogió la ley al estilo de los moneyarticle writers de Printing House Square y declaró «simply absurd» la talk de un «industrial crash» en Inglaterra.8 Esto lo hizo el día 24. Al día siguiente recibió por telegrama del Atlantic la noticia de que el Banco había suspendido y, a la vez, noticias del industrial distress. Por lo demás, es bonito que Loyd-Overstone haya salido ahora con la verdadera razón de su fanatismo por la ley de 1844: que permite a los «hard calculators» sacarle a tornillo un 20-30 % al commercial world.9
Que los capitalistas, que tanto gritan contra el «droit au travail», pidan ahora en todas partes a los gobiernos «ayuda pública» y en Hamburgo, Berlín, Estocolmo, Copenhague y la propia Inglaterra (en forma de suspensión de la ley) hagan valer, pues, el «droit au profit» a costa de todos, es bonito.10 Igual que lo es que los pequeñoburgueses de Hamburgo se hayan negado a dar más limosnas a los capitalistas.
Lo extraño de toda la historia es el affaire de Francia y cómo lo trata la mayor parte de la prensa inglesa. Si después del collapse americano se contrapuso a John Bull, como el merchant tranquilo y self-possessed, al hermano Jonathan, ahora se contrapone Jacques Bonhomme a John Bull.11 El Paris correspondent del London Economist observa muy ingenuamente al respecto: «No ha habido la menor disposición a tener un pánico, aunque las circunstancias parecían justificarlo sin duda, y aunque hasta ahora los franceses han estado siempre muy dispuestos a precipitarse en pánicos con el menor pretexto». El pánico que la burguesía francesa, a pesar de su temperamento sanguíneo, tiene ahora ante la mera idea de un pánico muestra sin duda mejor que nada lo que esta vez significa un pánico en Francia. Pero la virtuosa disposición de los burgueses de París no será más eficaz que la Association for discounting the panic de Hamburgo.12 El Observer del domingo pasado cuenta que, al difundirse rumores desagradables contra el Crédit Mobilier, todo el mundo se precipitó a la Bolsa para malvender sus shares à tout prix.13 El capital francés —a pesar de la naturaleza cosmopolita que el señor Pereire ha descubierto en él— ha seguido siendo en el commerce propiamente dicho miedoso, tacaño y prudente, como lo fue siempre. La especulación (que, ciertamente, se convirtió a su vez, in its turn, en el presupuesto del commerce y la industria sólidos) solo existe en realidad en las ramas en que el Estado es directa o indirectamente el verdadero employer. Pero que hasta un capitalista en sí mismo en quiebra, como diría Hegel, del tamaño del Government francés puede shiften algo más de tiempo que un private capitalist, es seguro.14 El impedimento policial de la exportación de bullion, que prácticamente está ahora en Francia en full vigor, y más aún la exportación del producto de la nueva cosecha de trigo, de seda y de vino, etc., at which prices whatever, ha impedido durante un par de semanas la salida del bullion del Banco de Francia.15 A pesar de todo, the drain will set in, y aunque solo sea en el arroyo, como en 1856 (octubre), todo el tinglado se va al carajo. Mientras tanto, los fabricantes franceses tratan a sus obreros tan sin miramientos como si nunca hubiera habido una revolución. This will do good. Por otra parte, el señor Bonaparte hace del Banco el empresario de las obras de ferrocarril que se han paralizado. Los asignados serán seguramente el paso siguiente, en cuanto empiece el drain.16 Si el tipo tiene courage, y mientras pueda pagar bien al ejército, asistiremos entonces a un bonito desarrollo preliminar.
Tus noticias sobre la situación de Manchester me interesan muchísimo, porque los periódicos echan un velo sobre ella.
Trabajo como un loco noches enteras en el resumen de mis estudios económicos, para tener claros al menos los rasgos fundamentales (Grundrisse) antes del déluge.17
Salut.
Tu K. M.
¿Qué tal tu salud? Hace mucho que no mandas ningún bulletin.
Como Lupus llevaba constantemente un registro de nuestras predicciones de crisis, cuéntale que el Economist del sábado pasado declara que en los últimos meses de 1853, durante todo 1854, en el otoño de 1855 y en «the sudden changes of 1856», Europa solo se libró siempre por un pelo (hair breadth escape) del impending crash.18
Heavy times: «tiempos difíciles»; to shift off the evil day for a week or a fortnight: «aplazar el día malo una semana o quince días». ↩
Marx se refiere a su error sobre el descuento de letras en la carta del 24 de noviembre, que Engels le había señalado en la suya del 7 de diciembre. Rather: «bastante»; petite guerre: «pequeña guerra». ↩
Ridiculous blunder: «ridícula metedura de pata»; slight mistake: «pequeño error»; My best thanks for this grace, Sir: «Le doy las gracias por esta merced, señor». ↩
The Economist, semanario económico londinense. Loans: «préstamos»; produce: «productos»; move: «movimiento». Más abajo, upward tendency: «tendencia al alza»; French decrees: «decretos franceses»; downbreak: «hundimiento»; increased supplies: «mayor oferta». ↩
Operators upon grain for distant delivery: especuladores con trigo para entrega a plazo. Más abajo, American shipments: «cargamentos americanos»; spring: «primavera»; at any price: «a cualquier precio»; pressure: «presión»; more serious: «más seria». ↩
La derogación (repeal) de las leyes de cereales (corn laws), que protegían con aranceles el trigo inglés, se votó en 1846 y entró plenamente en vigor en 1849. Landlords: «terratenientes»; farmers: «arrendatarios»; agricultural distress: «miseria agrícola». Más abajo, hometrade: «comercio interior»; a dead letter: «papel mojado». ↩
El artículo de Marx «The Bank Act of 1844 and the Monetary Crisis in England», publicado como artículo de fondo (leader) en la New-York Daily Tribune el 21 de noviembre de 1857. Satisfaction: «satisfacción»; monetary panic: «pánico monetario»; industrial crash: «crac industrial». ↩
En Printing House Square estaba la redacción del Times de Londres. Three days later: «tres días después»; moneyarticle writers: «redactores de la sección financiera»; talk: «charla»; simply absurd: «sencillamente absurdo». El Atlantic era probablemente el vapor transatlántico de ese nombre, cuyas noticias de Europa se telegrafiaban al tocar tierra. Más abajo, industrial distress: «miseria industrial». ↩
Samuel Jones Loyd, lord Overstone, banquero, principal inspirador de la Ley Bancaria de 1844. Hard calculators: «calculadores implacables»; commercial world: «mundo comercial». ↩
El «derecho al trabajo» (droit au travail) era la reivindicación de los obreros de París en 1848; el droit au profit, el «derecho a la ganancia». ↩
John Bull, el inglés; el hermano Jonathan, el yanqui; Jacques Bonhomme, el francés. Collapse: «hundimiento»; merchant: «comerciante»; self-possessed: «sereno». ↩
Asociación de comerciantes de Hamburgo creada para descontar letras y frenar el pánico. ↩
El Crédit Mobilier, banco de inversiones fundado en 1852 por los hermanos Émile e Isaac Pereire con la protección de Luis Bonaparte. Shares: «acciones»; à tout prix: «a cualquier precio». ↩
Shiften (del inglés to shift): «ir tirando». Government: «Gobierno»; private capitalist: «capitalista privado». ↩
Bullion: metal precioso en lingotes; full vigor: «pleno vigor»; at which prices whatever: «a cualquier precio». Más abajo, the drain will set in: «la sangría empezará»; this will do good: «esto hará bien»; courage: «valor». ↩
Los asignados fueron el papel moneda emitido durante la Revolución francesa, que acabó depreciado casi por completo. Drain: salida de metálico. ↩
Déluge: «diluvio». Alusión a la frase atribuida a Luis XV, après nous le déluge. Marx trabajaba desde el verano de 1857 en los manuscritos económicos que, publicados por primera vez en 1939-1941 con el título de Grundrisse der Kritik der politischen Ökonomie, se conocen como los Grundrisse; los encabeza la Introducción a la crítica de la economía política de agosto de 1857. ↩
Wilhelm Wolff (Lupus), amigo de Marx y Engels, en Manchester. The sudden changes of 1856: «los cambios repentinos de 1856»; hair breadth escape: «salvarse por un pelo»; impending crash: «crac inminente». ↩