Carta de Karl Marx a Ferdinand Lassalle, que vivía en Berlín, escrita en Londres el 11 de marzo de 1858. Se conserva completa, salvo dos palabras perdidas por un agujero del papel, que el editor restituye entre corchetes. Traducida de la edición de Gustav Mayer, Ferdinand Lassalle. Nachgelassene Briefe und Schriften, t. III (Stuttgart y Berlín, 1922), carta n.º 48, pp. 119-120, que la imprime según el original, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
11 de marzo de 1858.
9, Grafton Terrace, Maitland Park, Haverstock Hill, Londres.
Querido Lassalle:
Tu carta me encontró en cama, [de ahí] el retraso de la respuesta. Ahora vuelvo a estar all right.1 D'abord:2 acabe como acabe la negociación que has [hilva]nado, con o sin resultado, tengo que darte las gracias más calurosas por tus esfuerzos, cuyo valor crece todavía en un ciento por ciento por tu estado delicado. Espero que estés ya completamente restablecido. Berlín es, después de Petersburgo y Madrid, la capital más insalubre de Europa, según ha calculado el amigo Quetelet,3 cosa que yo, como habitante de Berlín durante cinco años,4 puedo confirmar también personalmente, en comparación con Londres, Bruselas y París.
En cuanto al negocio, permíteme que, al responder a las preguntas que me haces, empiece por la n.º 4 y avance hacia atrás.5
El editor tendrá derecho a interrumpir la publicación ya en la segunda entrega. Solo tiene que avisarme a tiempo. Un contrato propiamente dicho no tiene que firmarlo conmigo —en caso de que quiera imprimir más de una entrega— hasta el tercer cuaderno.6
En cuanto a los honorarios, si hace falta pondré el mínimo para el primer cuaderno = 0, porque desde luego no puedo escribir gratis toda la obra, pero menos aún quisiera ver fracasar la publicación por una dificultad de dinero. No conozco en absoluto las tarifas alemanas de los escritores. Pero si crees que 30 táleros por pliego no es demasiado, pídelos. Si la suma te parece demasiado alta, rebájala. Una vez lanzada la cosa, ya se verá en qué condiciones puede y quiere el librero continuarla.
El mínimo de las entregas sea de 4 pliegos; el máximo, de 6. Es de desear, naturalmente, que cada entrega forme un todo relativo. Pero las distintas secciones son de longitud muy distinta.
La primera entrega debería ser en cualquier caso un todo relativo, y como en ella está contenido el fundamento de todo el desarrollo, difícilmente podrá hacerse en menos de 5-6 pliegos. Pero eso lo veré en la redacción final. Contiene: 1. Valor, 2. Dinero, 3. El capital en general (proceso de producción del capital, proceso de circulación del capital, unidad de ambos, o capital y beneficio, interés). Forma un folleto independiente. Ya habrás visto tú mismo en tus estudios económicos que Ricardo, al desarrollar el beneficio, entra en contradicción con su (correcta) determinación del valor, contradicciones que en su escuela han llevado al completo abandono del fundamento o al más repugnante eclecticismo. Creo que he puesto en claro la cosa. (Aunque los economistas, al mirarlo más de cerca, encontrarán que altogether it is a dirty business.)7
- En cuanto al número total de pliegos, la verdad es que lo tengo muy poco claro, porque el material del libro solo se encuentra en mis cuadernos en forma de monografías, que a menudo entran mucho en detalle, lo que desaparece al hacer el conjunto. Tampoco es en absoluto mi intención elaborar por igual los seis libros en que divido el conjunto, sino dar en los tres últimos más bien solo los trazos fundamentales, mientras que en los tres primeros, que contienen el desarrollo económico fundamental propiamente dicho, no siempre podrán evitarse las explicaciones detalladas. Difícilmente creo que el conjunto pueda despacharse en menos de 30-40 pliegos.
Con mis mejores saludos,
Tuyo, K. M.
P. S. Si el editor acepta la cosa, la primera entrega podría estar en sus manos about8 a finales de mayo.
«Bien». ↩
«Ante todo». ↩
Adolphe Quetelet (1796-1874), estadístico belga. ↩
Marx estudió en Berlín de 1836 a 1841. ↩
En su carta del 3 de marzo de 1858, Lassalle le transmitía las preguntas del editor, Franz Duncker: 1) cuántos cuadernos tendría la obra; 2) cuántos pliegos tendría cada cuaderno y el conjunto; 3) cuánto pedía Marx como mínimo de honorarios; 4) si aceptaba que el editor no estuviera obligado a imprimir las entregas siguientes mientras las tres o cuatro primeras no hubieran cubierto gastos. ↩
Solo llegó a publicarse el primer cuaderno, la Contribución a la crítica de la economía política (Berlín, 1859), que contiene solo los capítulos sobre la mercancía y sobre el dinero. El «capital en general» quedó para El capital. ↩
«En conjunto es un asunto sucio». ↩
«Hacia». ↩