Carta de Karl Marx a Ferdinand Lassalle, que vivía en Berlín, escrita en Londres el 28 de marzo de 1859. Se conserva completa. Publicada por primera vez por Gustav Mayer en Ferdinand Lassalle. Nachgelassene Briefe und Schriften, t. III: Der Briefwechsel zwischen Lassalle und Marx (Stuttgart y Berlín, 1922, carta n.º 68, pp. 168-171), según el original, de donde se traduce, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original

28 de marzo del 59. 9 Grafton Terrace, Maitland Park, Haverstock Hill, Londres.

¡Querido Lassalle!

Ad vocem1 penuria financiera: d'abord,2 mi más sincero agradecimiento por tu buena disposición. Sin embargo, de momento he probado otro camino: he escrito a mi madre para preguntarle si quiere prestarme el dinero por unas semanas. Je verrai.3 Aquí en Londres, una operación con letras solo habría podido hacerse por medio de Gerstenberg.4 Pero este, protector de Kinkel y un necio mezquino y engreído, no tendrá el gusto de que yo le pida ni siquiera un favor puramente formal.

Ad vocem Duncker: el próximo miércoles (pasado mañana) hará casi nueve semanas que el hombre tiene el manuscrito. Hasta ahora solo me han enviado tres pliegos de prueba. Dicho con franqueza y entre nosotros, me parece que Duncker se arrepiente de haber aceptado la cosa y por eso la lleva en ese estilo dilatorio de cancillería de Wetzlar.5 Si sigue así, el asunto no podrá aparecer ni siquiera para Pascua. De ello me nace además otro apuro. Estoy en tratos con un inglés para una versión inglesa de estos primeros cuadernos. Esta depende, naturalmente, de que salga el escrito alemán, y como en Londres todo se hace a todo vapor, el inglés empieza a desconfiar. A un inglés es absolutamente imposible hacerle entender la manera alemana de hacer negocios. Verás que la primera sección no contiene todavía el capítulo principal, es decir, el tercero, el del capital. Lo creí aconsejable por razones políticas, porque con el capítulo 3 empieza la verdadera batalla, y me pareció prudente no asustar de prime abord.6

Ad vocem telégrafo: I accept the offer.7 La cosa no es tan sencilla como piensas. Recibir las noticias no es nada, pero se pierde mucho tiempo. Montaré una oficina (office) cerca de la Bolsa (donde tienen también sus despachos las compañías telegráficas que transmiten estas cosas). Pero tu primo8 tiene que hacerme saber: 1. ¿Por qué vía quiere los despachos? Hay tres compañías: una por Francia, la segunda por Ostende, la tercera por Amberes. Creo que por Francia solo se mandan cosas que no tienen que temer a la censura francesa. Por lo demás, es la línea más corta. 2. ¿Qué quiere que se le telegrafíe? Los distintos periódicos siguen principios muy diferentes en lo que consideran importante. 3. ¿Con qué frecuencia quiere que se le telegrafíe? 4. ¿Necesita la gente, además de las news9 inglesas, también las americanas, en suma, las extraeuropeas? Todo esto tiene que indicarlo con exactitud, porque telegrafiar exige ante todo suprimir todo lo superfluo. 5. Por último, tengo que saber (al menos en el interior de Inglaterra, esto varía según los periódicos y según la hora en que salen) a qué horas prefiere la Presse10 recibir las noticias. En los acontecimientos extraordinarios, naturalmente, no se puede fijar hora, pero sí para los despachos ordinarios. Para las noticias de la Bolsa tendría, por medio de Freiligrath,11 una fuente excepcional.

Ad vocem Presse: acepto igualmente esta oferta. Primero, porque no se me ponen condiciones, como la otra vez, respecto al trato que he de dar a determinados personajes políticos. Para mí es un principio absoluto no aceptar nunca una condición. Por otra parte, cualquier periódico puede exigir tacto a su corresponsal. Segundo, porque los tiempos han cambiado y ahora considero esencial que nuestro partido tome posiciones donde pueda, aunque de momento sea solo para que otros no se adueñen del terreno. De momento, naturalmente, solo se puede utilizar con prudencia, pero lo importante es hacerse con influencia en distintos puntos para momentos más decisivos. Los números de la Presse que, según dices, me envió Friedländer no los he recibido nunca, probablemente porque la dirección estaba mal. Por lo demás, habría que mandarme enseguida algunos números; por el periódico mismo tiene uno que ver cómo hay que escribir para el público de Viena, no qué.

Ad vocem tu correspondencia para la Presse. Soy absolutamente del parecer de que debes escribirle. Para ti, como prusiano, sería desde luego «indecoroso» escribir ahora en un periódico austriaco. Pero en principio debemos, como dice Lutero del buen Dios, «castigar a un pícaro con otro»,12 y contribuir a la disolución general, a la confusión, allí donde se abra una oportunidad. Antes de los disturbios que se han producido ahora, ni yo mismo habría escrito en la Presse ni te habría aconsejado que lo hicieras. Pero el proceso de fermentación ha empezado, y ahora cada uno tiene que hacer lo que pueda. Infiltrar veneno, dondequiera que sea, es ahora lo aconsejable. Si nos limitáramos a escribir en periódicos que comparten en general nuestro punto de vista, tendríamos que aplazar del todo cualquier actividad periodística. ¿Va uno a dejar que a la llamada «public opinion»13 solo se le inyecte cosa contrarrevolucionaria?

Ad vocem Tribune: seguramente me entendiste mal si crees que te pedí consideración con los suscriptores de la Tribune. La cosa es así: mi verdadero trabajo en la Tribune consiste en escribir artículos de fondo sobre lo que quiero. Inglaterra tiene en ellos el papel principal y Francia el segundo. Buena parte son de contenido económico, pero desde el cambio en Prusia14 me he dado el gusto particular de escribir de vez en cuando una correspondencia «berlinesa», y la relación «íntima» con la patria de los Hohenzollern ha hecho que pudiera juzgar la situación con gran seguridad. Entre esos suscriptores de la Tribune hay muchos alemanes. Además, la copian los periódicos germano-americanos, cuyo nombre es legión. Por eso aquí era importante dar color local a los artículos excepcionales que yo escribía desde «Berlín», para proseguir en el Nuevo Mundo mi polémica con el Estado prusiano. Para dar ese color hace falta indispensablemente algo de chismes. Además, la historia de Prusia consiste ahora esencialmente en chronique scandaleuse.15 Hinc illae lacrimae!16 Tu última carta me ha prestado buen servicio en ese sentido.

Salut

Tu K. M.

P.S. Acabo de recibir carta del librero Nutt,17 en la City, de que ha llegado tu paquete. Hoy mismo iré a recogerlo.

¿Qué pasa con el folleto de Engels? Lo envié el 10th of March.18 Creo que una cosa así podría estar lista en cinco días.

  1. En latín, «a propósito de»: Marx encabeza así cada asunto de la carta. ↩

  2. En francés, «ante todo». ↩

  3. En francés, «Ya veré». ↩

  4. Isidor Gerstenberg, banquero alemán de Londres, que apoyaba a Kinkel. ↩

  5. El Tribunal de la Cámara Imperial (Reichskammergericht) del Sacro Imperio, con sede en Wetzlar desde 1693, era proverbial por la lentitud de sus procesos. ↩

  6. En francés, «de entrada». El primer cuaderno de la Contribución comprendía los capítulos sobre la mercancía y sobre el dinero; el tercero, sobre el capital, no llegó a publicarse con ese plan y se convirtió en El capital. ↩

  7. En inglés, «Acepto la oferta». Lassalle le había propuesto que enviara noticias telegráficas y correspondencias a Die Presse de Viena. ↩

  8. Max Friedländer (1829-1872), primo de Lassalle, redactor de Die Presse de Viena y después fundador de la Neue Freie Presse. ↩

  9. En inglés, «noticias». ↩

  10. Die Presse, diario liberal de Viena. ↩

  11. Ferdinand Freiligrath (1810-1876), el poeta, amigo de Marx y antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, trabajaba en Londres como director de la sucursal de un banco suizo. ↩

  12. Expresión proverbial de Lutero: Dios se sirve de un malvado para castigar a otro. ↩

  13. En inglés, «opinión pública». ↩

  14. El paso a la «nueva era» liberal, con la regencia del príncipe Guillermo desde octubre de 1858. ↩

  15. En francés, «crónica escandalosa». ↩

  16. En latín, «De ahí esas lágrimas», verso de Terencio (Andria, I, 1) convertido en proverbio. ↩

  17. David Nutt, librero de Londres especializado en libros extranjeros. ↩

  18. En inglés, «el 10 de marzo». ↩