Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar y el año no figuran en la carta) el 25 de mayo de 1859. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 589, pp. 393-394) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

25 de mayo.

Querido Fred:

Tal como están ahora aquí las cosas, no es probable que pueda salir de Londres, seguro que no a principios de la semana que viene.

Hoy, como veo por una nota en mi diary, hace catorce días justos que le mandé a ese perro de Duncker los tres últimos pliegos de pruebas (es decir, los pliegos 9 a 11). La cosa estaba, pues, terminada, y el tipo no tenía más que hacer que mandar las pruebas en limpio de los tres últimos pliegos para la fe de erratas. En vez de eso, ¿qué recibo hoy? El folleto de Lassalle; y como no teníamos dinero en casa, y casi todo lo empeñable está empeñado, tuve que mandar aún a la casa de empeños la última levita presentable, porque había que pagar 2 chelines por esa mierda, que en Berlín quizá cueste 8 peniques. Pero adonde yo quería llegar es a esto:

Ahora está, pues, claro que a lo mío se le ha puesto un nuevo embargo de catorce días para dejar sitio al señor Lassalle. El trabajo que quedaba por hacer en lo mío podía llevar como mucho tres horas. Pero el maldito loco vanidoso ha decretado el embargo para que la atención publici1 no se dividiera. Y Duncker, el canalla, está encantado de tener un nuevo pretexto para aplazar el pago de mis honorarios. No le olvidaré esta jugada al judiíllo. La prisa con que se imprimió su porquería demuestra que él es magna pars2 en el retraso de nuestras cosas. Y encima el animal está tan enamorado de sus excrecencias que da por supuesto que ardo en deseos de ver su «anónimo» y que tengo «objetividad» suficiente para considerar normal que se liquide lo mío.

El maldito judío de Viena3 tampoco escribe.

Lupus4 se equivoca mucho con Liebknecht si cree que ese buen hombre es capaz de producir él solo un papelucho como «El regente del Imperio».5 Lo escribió Biskamp6 (yo le di los facts), y Biskamp tiene que escribirlo todo. De Liebknecht no sale más que la «Revista política», Londres, con el signo π, y ni siquiera entera. Liebknecht es tan inservible como escritor como poco fiable y débil de carácter, de lo cual ya te contaré más. El tipo se habría llevado esta semana una patada definitiva en el trasero si ciertas circunstancias no obligaran a usarlo todavía por un tiempo como espantapájaros.

Aun sin contar con que mis asuntos privados, junto con la espera de Duncker, me hacen probablemente imposible ir la semana que viene a Manchester, se añade que, si dejo la plaza, con las grandes intrigas que se mueven desde todos los rincones por parte de la democracia de la emigración, de comerciantes de Camberwell, de weitlingianos, etc., etc., y con la extraordinaria debilidad de la gente que debería representarnos aquí, todo se puede ir fácilmente a la porra. Por cierto, ayer le hice comunicar categóricamente por Pfänder7 a ese pedazo de carne holgazana de Schapper8 que, si no vuelve enseguida a la Asociación Obrera (la llamada comunista) y asume allí el management, se acabó con él toda «relación». La única esfera en la que podemos usar al hipopótamo, el loco la considera demasiado poca cosa para él. Mais nous verrons.9 Nunca hemos tenido peor staff. Pieper10 sería ahora muy útil. En vez de eso, está en Bremen y ni siquiera escribe.

Salut.

Tu K. M.

  1. «Del público». ↩

  2. «Gran parte», buena parte de la culpa. ↩

  3. Max Friedländer, redactor de la Presse de Viena y primo de Lassalle, que no contestaba sobre la corresponsalía ofrecida a Marx. ↩

  4. Wilhelm Wolff, «Lupus». ↩

  5. Artículo contra Carl Vogt publicado en Das Volk. ↩

  6. Elard Biskamp, redactor de Das Volk. ↩

  7. Karl Pfänder, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas. ↩

  8. Karl Schapper (1812-1870), antiguo dirigente de la Liga de los Comunistas, reconciliado con Marx desde 1856. ↩

  9. «Pero ya veremos». ↩

  10. Wilhelm Pieper, emigrado alemán que había sido secretario de Marx en Londres. ↩