Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 22 de julio de 1859. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/2, Berlín, 1930, carta n.º 601, pp. 406-408) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

22 de julio de 1859.

Querido Engels:

Recibidas las 3 libras. Pagadas enseguida 2 libras a Hollinger1 y 15 chelines a Lessner.2 Las suscripciones de fuera crecen (ya son 60), pero no se pagan hasta final del trimestre y cada semana ocasionan un desembolso en stamps.3 Ahora me he convencido de que 1) había una deuda de about4 7 libras de la que no se me informó antes de irme a Manchester; 2) que los anuncios (en vez de 5 libras han entrado about 20 chelines) y las abonnements5 en Londres del señor Scherzer,6 al que he echado, se basaban en puros chanchullos privados. Con un management ordenado, que ya ha empezado, pero cuyos resultados solo podrán notarse dentro de unas semanas, el periodiquillo se puede sostener solo con los anuncios. Como hace falta más dinero de inmediato, escribe a Dronke.7 Si le dices al hombrecillo que el periódico existe por ahora solo gracias a los sacrificios del partido y que por eso pedimos sacrificios a todos los miembros del partido, puede hacer imprimir la carta si quiere. Estoy convencido de que en seis semanas la cosa estará asegurada. Pero ahora no se puede hablar de abandonarla, cuando Gagern8 y compañía, en una palabra, toda la banda de 1848, vuelve a salir a escena. Thimm9 nos ha pedido que lo nombremos en el periódico como expedidor en Manchester. Esta semana no he podido cumplir mi propósito porque, a causa del calor, me dio una especie de cólera. Vomité de la mañana a la noche. Hoy, de nuevo en condiciones de escribir, he escrito en la Tribune a glorious vindication10 de tu artículo militar, apoyada en los manifiestos de Francisco José y de Bonaparte. El periódico estaba tan amedrentado que durante un tiempo suprimió todos tus artículos. Blind11 había intrigado durante mi ausencia para hacerse con Das Volk. Le escribí una carta groserísima, a la que siguió una interview. Pero después de eso no se le puede pressed12 por ahora para sacarle dinero. Freiligrath ni siquiera ha pagado todavía su suscripción, aunque se le ha apretado dos veces. En cambio, se ha encogido de hombros ante el señor Juch13 por el tono «indigno» de Das Volk, aunque con nosotros está encantado con él. By and by we shall take our revenge upon these diplomatical fellows.14

Te olvidaste de decirme si quieres hacer una nota sobre mi escrito. El júbilo entre esos tipos es aquí muy grande. Creen que la cosa ha fracasado porque no saben que Duncker ni siquiera la ha anunciado aún. En caso de que escribas algo, no habría que olvidar 1) que el proudhonismo queda aniquilado de raíz; 2) que ya en la forma más simple, la de la mercancía, se analiza el carácter específicamente social, en modo alguno absoluto, de la producción burguesa. El señor Liebknecht le ha declarado a Biskamp que «nunca un libro le había decepcionado tanto», y el propio Biskamp me ha dicho que no ve «à quoi bon».15 ¿Ha vuelto Lupus?

En tu segundo artículo sobre la guerra seguro que no olvidarás subrayar la debilidad de la persecución tras la victoria y los lastimeros gimoteos de Bonaparte por haber llegado por fin a un punto en que Europa ya no le permitía, como hasta ahora, por miedo a la revolución, jugar dentro de ciertos límites a ser el viejo Napoleón. Sería importante volver aquí a la campaña de 1796-1797,16 en la que Francia no pudo prepararse con todos los medios y con toda tranquilidad para «a localised war»,17 sino que tuvo que combatir, con las finanzas completamente arruinadas, tanto al otro lado del Rin como al otro lado del Mincio y del Adigio. Bonaparte se queja, en efecto, de que ya no le concedían sus «succès d'estime».18

Salut.

Tu K. M.

¿No se le puede sacar nada a Heckscher?

¿Has escrito a Duncker?

Anima a Dronke a que escriba también.

  1. Fidelio Hollinger, impresor de Das Volk. ↩

  2. Friedrich Lessner (1825-1910), sastre, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, que ayudaba en la expedición de Das Volk. ↩

  3. «Sellos». ↩

  4. «Unas». ↩

  5. «Suscripciones». ↩

  6. Andreas Scherzer, sastre, antiguo partidario de Weitling. ↩

  7. Ernst Dronke (1822-1891), antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, dedicado después al comercio. ↩

  8. Heinrich von Gagern (1799-1880), liberal, presidente de la Asamblea Nacional de Fráncfort en 1848-1849. ↩

  9. Franz Thimm, librero alemán de Manchester. ↩

  10. «Una gloriosa reivindicación». ↩

  11. Karl Blind (1826-1907), demócrata badense emigrado en Londres. ↩

  12. «Apremiar». ↩

  13. Hermann Juch, periodista alemán en Londres, del círculo de Kinkel. ↩

  14. «Poco a poco nos vengaremos de estos tipos diplomáticos». ↩

  15. «Para qué sirve». ↩

  16. La primera campaña de Italia de Napoleón Bonaparte. ↩

  17. «Una guerra localizada». ↩

  18. «Éxitos de estima». ↩