Carta de Karl Marx a Ferdinand Lassalle, que vivía en Berlín, escrita en Londres el 9 de abril de 1860. Se conserva completa. Traducida de la edición de Gustav Mayer, Ferdinand Lassalle. Nachgelassene Briefe und Schriften, t. III: Der Briefwechsel zwischen Lassalle und Marx (Stuttgart y Berlín, 1922), carta n.º 100, pp. 292-293, que la imprime según el original, por la Escuela de marxismo, 2026. Lo que Mayer imprime espaciado va en cursiva. Las notas son nuestras. Texto original.
9 de abril de 1860. Londres (la dirección de siempre).
Querido Lassalle:
Desde tu última carta han pasado muchas cosas. El padre de Engels ha muerto,1 y Engels ha estado 14 días en Prusia con permiso del Gobierno prusiano. Yo, por mi parte, he estado agobiado de asuntos, y tampoco ahora puedo escribirte más que muy brevemente.
1. Mi abogado de Berlín me ha hecho prometer que no daría su nombre. Pero si su silencio de seis semanas continúa, a pesar de la masa de material que le he mandado y de mis repetidos apremios, tienes que echársele encima, porque el 22 de abril prescribe el asunto.2
2. Vogt ha estado en París en casa de Plon-Plon.3 Conocidos míos lo han visto y han hablado con él. Pese a ello, tiene la desvergüenza de declarar o hacer declarar en periódicos alemanes que no ha estado en París.
3. El Humboldt4 no lo he recibido.
4. El «Caballero de la noble»5 te lo mando hoy.
5. Mi viejo amigo J. Weydemeyer6 ha dejado su puesto de deputy surveyor7 en el estado de Wisconsin a petición de la «Liga Obrera»8 norteamericana (sociedad pública, con ramificaciones por todos los Estados Unidos), que ha trasladado su sede central de Nueva York a Chicago (Illinois). Allí Weydemeyer asumirá la redacción de un diario fundado con acciones obreras. Chicago se está convirtiendo cada vez más en el centro del Noroeste norteamericano, donde predomina la influencia alemana. Weydemeyer me ha pedido que le busque corresponsales para el periódico, cosa que he hecho aquí, en París y en Suiza. Te pido que te encargues de la correspondencia alemana (a ser posible dos veces por semana). De paga, ni hablar. Pero es trabajo de partido muy importante. Weydemeyer es uno de nuestros mejores hombres. Si aceptas, como espero, empieza en seguida y manda las cartas a esta dirección:
J. Weydemeyer, care of9 Chicago Arbeiterverein, Box 1345, Chicago, (Illinois) United States.
6. Me ha alegrado encontrar, al hojear la «Neue Rheinische Zeitung» (cosa necesaria por lo de Vogt), que en un breve editorial rompimos una lanza por la señorita Ludmilla Assing10 contra la «Vossische».11
7. ¿Te sería factible12 proporcionarme un breve esbozo de los manejos del noble Zabel,13 de la National-Zeitung, desde la reacción? El esbozo podría aparecer en mi folleto como carta con tu firma. Aparecerías allí en compañía de refugiados muy honorables, que escriben en ese escrito sobre otras personas. Algunos anónimamente, otros con su nombre. Varios no pertenecen a nuestra fracción del partido.
Tuyo, K. M.
Friedrich Engels padre murió en Barmen el 20 de marzo de 1860. ↩
El consejero de justicia Johann Martin Weber, de Berlín, a quien Marx había encargado la querella contra la National-Zeitung; los artículos eran del 22 y el 25 de enero, y el plazo de prescripción de la acción por injurias era de tres meses. ↩
El príncipe Napoleón (Jérôme Napoleón Bonaparte), primo de Napoleón III. ↩
Las Cartas de Alexander von Humboldt a Varnhagen von Ense, editadas en 1860 por Ludmilla Assing, que Lassalle había prometido mandar a Marx. ↩
Joseph Weydemeyer (1818-1866), antiguo teniente de artillería prusiano y miembro de la Liga de los Comunistas, emigrado a Estados Unidos en 1851. ↩
Agrimensor adjunto. ↩
El Amerikanischer Arbeiterbund (Liga Obrera Americana), organización de obreros alemanes emigrados en Nueva York. ↩
«A la atención de». ↩
Ludmilla Assing (1821-1880), escritora, sobrina y heredera de Varnhagen von Ense, amiga de Lassalle. ↩
La Vossische Zeitung, diario de Berlín. ↩
Marx escribe tubar, forma coloquial por tunlich, «factible». ↩
Friedrich Zabel, redactor jefe de la National-Zeitung de Berlín, contra quien iba la querella de Marx. ↩