Carta de Karl Marx a Ferdinand Lassalle, que tomaba las aguas en Aquisgrán, escrita en Londres el 15 de septiembre de 1860. Se conserva completa. Traducida de la edición de Gustav Mayer, Ferdinand Lassalle. Nachgelassene Briefe und Schriften, t. III: Der Briefwechsel zwischen Lassalle und Marx (Stuttgart y Berlín, 1922), carta n.º 108, pp. 329-331, que la imprime según el original, por la Escuela de marxismo, 2026. Lo que Mayer imprime espaciado va en cursiva. Las notas son nuestras. Texto original.
15 de septiembre de 1860.
Querido Lassalle:
Te escribo muy brevemente, para que estas líneas todavía te encuentren.
1. He escrito a Freiligrath (anteayer) pidiéndole respuesta a tu pregunta.1 No ha llegado. Naturalmente, porque contestar a semejante pregunta va contra sus deberes profesionales.
2. En cuanto al libro sobre Vogt: tras intentos de toda clase, he llegado a la conclusión de que solo hay una salida: imprimirlo en Londres. Por lo demás, escrito a propósito para que no pueda secuestrarse, aunque no sea imprimible en Berlín, se distribuiría en Alemania desde Leipzig como cualquier otro libro; desde aquí, directamente, a Suiza, Bélgica y América. Engels paga una parte, yo otra. Pero la cosa es cara, porque aquí el pliego cuesta 4½ libras esterlinas. Una parte tienes que reunirla tú, si puedes. A la buena de Dios he hecho empezar ya la impresión para la semana que viene. Si no se junta el dinero, no se pierde nada más que el coste de impresión de lo impreso provisionalmente.2
3. Garibaldi compartía mi opinión sobre la misión de Bonaparte,3 igual que Mazzini. He tenido en mis manos cartas de Garibaldi sobre el asunto. Pero ahora el pasado es indiferente. En cuanto Garibaldi (y ese es su propósito, como escribió expresamente en una carta a un conocido mío inglés (Green)) haya liberado de Bonaparte la causa italiana, cesarán todas las disputas dentro del partido revolucionario. Pero ahora es importante que nosotros nos pongamos de acuerdo sobre un programa. Si quieres redactar un borrador, Engels, Wolff y yo nos pondremos de acuerdo contigo sobre las posibles modificaciones. Se acerca el momento en que nuestro «pequeño», pero en cierto sentido «poderoso partido» (en la medida en que los demás no saben lo que quieren o no quieren lo que saben) tiene que trazar su plan de campaña. Que precisamente nosotros (aquí en Inglaterra) nos presentemos como nacionales me parece correcto incluso como táctica, dejando aparte la justificación interna.
4. Sobre nuestra relación con Rusia creo que te equivocas. La opinión que Engels y yo nos hemos formado es del todo independiente y, puedo decir, laboriosamente producida por un estudio de muchos años de la diplomacia rusa. En Alemania se odia, desde luego, a Rusia, y ya en el primer número de la Neue Rheinische Zeitung presentamos la guerra contra los rusos como la misión revolucionaria de Alemania. Pero odiar y comprender son dos cosas muy distintas.
5. Tu elogio de mi libro4 me ha alegrado, porque viene de un juez competente. Creo que para Pascua podrá salir la segunda parte. La forma será algo distinta, más popular to some degree.5 En modo alguno por un impulso interior mío, sino porque, por una parte, esta segunda parte tiene una tarea directamente revolucionaria, y, por otra, las relaciones que expongo son más concretas.
En Rusia mi libro ha causado mucha sensación, y un profesor de Moscú ha dado una lección sobre él. También he recibido precisamente de rusos muchas cartas amistosas sobre él. Ditto6 de franceses que entienden el alemán.
6. Ad vocem H. Bürgers.7 Es muy propio del manso Heinrich. Fue, en efecto, corredactor nominal de la Neue Rheinische Zeitung, pero nunca escribió en ella, salvo un artículo, del que yo taché una mitad y transformé la otra. Se enfadó tanto (fue en los primeros días del periódico) que apeló al sufragio universal. Lo admití excepcionalmente, declarando a la vez que en la redacción de un periódico tiene que imperar la dictadura y no el sufragio universal. El sufragio universal se declaró universalmente contra él. Desde entonces no escribió más. Por lo demás, dicen que la cárcel lo ha moderado mucho. Para eso prefiero al lobo de casamata.8 Una naturaleza, desde luego, diametralmente opuesta a la de Bürgers.
Lo que me ha fastidiado más que lo de Bürgers es que el abogado Miquel,9 de Gotinga, un miembro de nuestro partido de mucho talento y energía, se haya unido a Bennigsen.10
7. Del doctor Eichhoff han salido en Berlín unas Siluetas policiales.11 Mal escritas, pero con hechos deliciosos. Arrojan una hermosa luz sobre la «policía liberal» y los «tribunales» de Berlín. Las secuestraron en seguida. Un ejemplar ha llegado felizmente aquí.
8. En cuanto al procedimiento judicial prusiano, tengo que confesar mi completa ignorancia. Nunca me imaginé obtener justicia materialmente. Pero creía que el procedimiento era tal que yo podría llegar al menos a un procedimiento público. Eso era todo lo que quería.
¿Depende también en el (antiguo) procedimiento renano una acusación privada por injuria o calumnia de la autorización previa de los funcionarios judiciales, es decir, del Gobierno?
Salut
Tuyo, K. M.
Lassalle, que tenía acciones de la Banque générale suisse de Ginebra, cuya sucursal de Londres dirigía Freiligrath, quería saber qué hacer con ellas. ↩
El mismo día Marx escribía a Engels que Lassalle tenía que reunir, «como dinero de penitencia», al menos 30 libras esterlinas (carta del 15 de septiembre de 1860). ↩
Es decir, sobre el papel de Napoleón III en la guerra de Italia de 1859, que Marx tenía por una empresa bonapartista y no de liberación italiana. ↩
La Contribución a la crítica de la economía política (1859). La segunda parte anunciada no llegó a salir: el trabajo de los años siguientes desembocó en El capital. ↩
«Hasta cierto punto». ↩
«Lo mismo». ↩
«A propósito de H. Bürgers». Heinrich Bürgers, antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, condenado a seis años de fortaleza en el proceso de Colonia, se había pasado al bando del príncipe regente. ↩
Wilhelm Wolff, «Lupus», que había pasado varios años preso en una fortaleza prusiana. ↩
Johannes Miquel (1828-1901), antiguo miembro de la Liga de los Comunistas, luego dirigente nacional-liberal y ministro de Hacienda de Prusia. ↩
Rudolf von Bennigsen (1824-1902), presidente del Nationalverein, la asociación liberal por la unidad alemana bajo dirección prusiana. ↩
Wilhelm Eichhoff, Berliner Polizei-Silhouetten (Berlín, 1860). ↩