Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 11 de enero de 1861. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 727, pp. 4-5) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
11 de enero de 1861.
Querido Engels:
Ayer recibí el papelucho adjunto, y así ya no podré seguir esquivando el pago de 2 £ 5 sh. a los comisionistas por los libros.1 Además, el transport hasta mi casa costará todavía about 10 sh.2 Los derechos se han condonado. Seguro que no te escribiría por esta porquería, pero dura necessitas,3 porque estoy completamente blanc.4
Al dorso, copia de un papelucho emborronado sobre El señor Vogt por H. Beta por encargo de Gottfried Kinkel.5
Tuyo, K. M.
Magazin für Literatur des Auslands. 1861. N.º 2.6
«—El señor Vogt. Por Karl Marx. En los primeros años de los “refugiados” se gastaron sin duda algunas sumillas para descubrir, por medio de la policía secreta, terribles secretos y conjuras. El esfuerzo fue grande, pero la cosecha bastante pobre. Ahora bien, en cuanto al miedo de algunos refugiados a la policía secreta, ese sí que hizo estragos. Hubo hombres que se volvieron literalmente locos. Otros, es verdad, también presumían a gusto de ese miedo y lo pregonaban por todas partes: casi todos los Estados de Europa habían puesto espías especiales tras ellos. Eso era fanfarronería, no hipocondría. Al diablo en persona esa gentecilla no lo notaba nunca, aunque la tuviera agarrada por el cuello. Comen y beben con él, lo tenían de amigo a la mesa del té y no se daban cuenta de que solo le importaba traicionarlos, y no por 30 monedas de plata, ¡oh, no!:7 le costó su propio dinero, y mucho, hacer imprimir este folleto. Diez años parece haber trabajado y husmeado este señor Karl Marx, pescando y copiando cartas, para poder aparecer por fin, por su propia cuenta y para su propio placer, como el primero de todos los Vidocq y los Stieber.8 Toda la basura y todos los errores, olvidados hace mucho, de diez años de vida de refugiado se han aprovechado, copiado, averiguado de amigos a la hora del té, para no exponer en la picota, ¡faltaría más!, a estos últimos. Todo hombre, aunque no sea refugiado, escribe alguna vez en diez años, en privado, alguna tontería o algo precipitado, contando con la discreción de los amigos y con que la corriente del tiempo se lo lleve. Pero si unos amigos recogen con cuidado esos recortes y deslices ocasionales y los adornan con tanta poesía que el polvo y la basura vuelan por todas partes, como en los folletos del señor Marx; si, por ejemplo, manifestaciones de una hora de agitación de hace diez años9 —(voilà Godofredum)—10 se imprimen en negrita para que se vea que el señor Marx ha querido hacer de ellas una obscenidad, una historieta asquerosa, entonces se puede poner en la picota a cualquiera. El señor Marx es un maestro de la denuncia constructiva. Vidocq, Ohm, Stieber, etc., son corderos a su lado. Muchos chapotearán con gusto por esta basura removida, porque es una calumnia magistral; pero a los lectores les pedimos una precaución: en la selva de los monos hay babuinos malignos que, a falta de otras armas, se valen de la porquería y bombardean con ella a amigos y enemigos. Ojo: el señor Marx practica este tipo de estrategia, en la que uno se ahorra el gasto en munición, casi exclusivamente en sus 190 páginas. Leed, leed, pero solo junto a una palangana llena de agua y jabón fuerte, ¡y no sin frasquito de sales! H. B.»
Este es el Beta de Gottfried (Betziche),11 el antiguo redactor del How do you do de Drucker12 y el lameculos guerrero de Gottfried en la Gartenlaube,13 etc. ¡Linda gentuza! ¡Qué estilo y qué estupidez!
Libros que le llegaban del continente; en la carta del 2 de febrero Marx habla de ellos como de su library, su biblioteca (1861-02-02 Marx a Engels). ↩
Transport: «transporte»; about: «unos». ↩
«La dura necesidad». ↩
«Sin blanca». ↩
Gottfried Kinkel (1815-1882), poeta y profesor de Bonn, emigrado en Londres, rival de Marx en la emigración. H. Beta es el seudónimo de Heinrich Bettziech, periodista alemán en Londres. El espaciado de la MEGA¹ marca el subrayado de Marx. ↩
Revista de Literatura Extranjera, semanario literario de Berlín. ↩
Alusión a las treinta monedas de plata de Judas. ↩
François Vidocq (1775-1857), antiguo presidiario convertido en jefe de la policía de seguridad de París; Wilhelm Stieber, consejero de policía prusiano, artífice de la acusación en el proceso de los comunistas de Colonia (1852). ↩
Subrayado por Marx. ↩
«Ahí está Gottfried» (en latín macarrónico): la glosa es de Marx, que alude a Kinkel. ↩
Marx deforma el apellido Bettziech. ↩
Louis Drucker publicaba en Londres el semanario humorístico How do you do?. ↩
Die Gartenlaube, revista familiar ilustrada de Leipzig, en la que Beta había escrito elogios de Kinkel. Lobarschkrieger es un juego de palabras de Marx: el que hace la guerra a fuerza de lamer el culo. ↩