Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 29 de enero de 1861. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 730, pp. 8-9) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
29 de enero de 1861.
Querido Engels:
Cuando la mala suerte ha de venir, viene a lo grande, como verás por la carta adjunta de Dana.1 Una letra de 30 £ que giré el 10 de diciembre a 2 meses fecha me la han protestado y, además, me han suspendido toda corresponsalía durante 6 semanas. Naturalmente, ayer mismo corrí a ver a Freiligrath,2 y para que él se cubra no quedará más salida que la de que intente colocar una letra que le extenderé a 3 meses contra mí. Cómo voy a seguir apañándomelas3 aquí, no lo sé, porque los impuestos, la escuela, la casa, el grocer,4 el carnicero, Dios y el diablo no quieren darme ni un respite5 más. Lo que es una vileza de Dana es que en la liquidación vuelve a la época de la crisis de 1858-59, cuando solo excepcionalmente se redujo la corresponsalía a 1 artículo por semana, acuerdo que, por lo demás, había quedado anulado hace años per usum6 y hasta por carta expresa. Ahora me descuenta todos los artículos que no han publicado durante el último año. Por otra parte, aun partiendo de su falso supuesto de que el acuerdo de 1858-59 sigue vigente, tampoco tendría derecho a dejarme parado durante 1½ meses. Y, sin embargo, no puedo hacer nada contra esos tipos, porque dependo por completo de ellos. La verdad es que no sé qué hacer, pero hace tiempo que veía venir esta crisis.
Adjunto a la vez la carta de Lassalle.7 En lo que escribe ahora ni se acuerda de la impresión que le había hecho la porquería de Vogt. En fin, más vale caer en la cuenta tarde que nunca. En cuanto a su proyecto de volver a sacar la Neue Rheinische Zeitung —la Hatzfeldt,8 cuya memoria te adjunto, dispone de más de 300 000 táleros—, en las circunstancias actuales yo me agarraría incluso a este clavo ardiendo, pero las olas no están todavía lo bastante altas en Alemania para llevar nuestro barco. Sería un aborto desde el principio.
Toby ha vuelto a escribir a Borkheim preguntándole si es que nunca ha oído hablar de nuestra historia de las 90 £ de los refugiados. Alemania me desprecia, de ahí el silencio general. Hasta el gran L. Walesrode9 ha declarado que a semejantes vilezas nadie tiene por qué contestar, etc. En passant:10 me gustaría que le contestaras a Borkheim su carta, ya que ha puesto 12 £ para El señor Vogt. En este punto es muy susceptible.
A Bucher y a Rodbertus,11 que estaban en la lista de diputados por Berlín, los indignados pequeñoalemanes12 los han borrado después de que apareciera su declaración. Esta es mala, pero la manera en que Bucher le sirve a G. K. (Gottfried Kinkel) en el último Hermann13 está bien.
El señor Kolatschek14 pidió ayer por escrito un ejemplar gratuito de El señor Vogt para reseñarlo. Se le ha mandado. Del escrito se ha vendido relativamente mucho en Petersburgo y en Riga; en Colonia, en cambio, nada (quizá 6 ejemplares).
La historia que cuenta Lassalle de Zabel15 tiene gracia.
Salut.
Tuyo, K. M.
El cerdo del Times no ha publicado tu cosa de la amnistía. Tampoco el Standard. Lleva ahora el asunto al Guardian;16 en cuanto me lo mandes, haré que Borkheim lo meta en el cerdo del Hermann, etc., y en otros sitios.
Charles Anderson Dana (1819-1897), redactor jefe de la New-York Daily Tribune, para la que Marx escribía como corresponsal desde 1852. ↩
Ferdinand Freiligrath (1810-1876), poeta, antiguo redactor de la Neue Rheinische Zeitung, que dirigía en Londres la sucursal de un banco suizo. ↩
Marx usa el inglés shift, «arreglárselas». ↩
«Tendero de ultramarinos». ↩
«Respiro, plazo». ↩
«Por la práctica». ↩
Ferdinand Lassalle (1825-1864), abogado y escritor socialista en Berlín. ↩
La condesa Sophie von Hatzfeldt, amiga de Lassalle; este la había defendido durante años en su pleito de divorcio contra su marido. ↩
Ludwig Walesrode, publicista demócrata de Königsberg. ↩
«De paso». ↩
Lothar Bucher (1817-1892) y Johann Karl Rodbertus (1805-1875), el economista, antiguos diputados de la izquierda en la Asamblea Nacional prusiana de 1848. ↩
Partidarios de la unidad de Alemania bajo Prusia y sin Austria (la «pequeña Alemania»). ↩
Hermann, semanario alemán que Kinkel publicaba en Londres desde 1859. ↩
Adolph Kolatschek, publicista austriaco, editor de la revista Stimmen der Zeit. ↩
Friedrich Zabel, redactor jefe de la National-Zeitung de Berlín, que había reproducido las calumnias de Vogt contra Marx y a quien este había querellado sin éxito por difamación. ↩
El Manchester Guardian. ↩