Carta de Friedrich Engels a su madre, Elise Engels, en Barmen, escrita en Manchester el 13 de febrero de 1861. Se conserva completa. Traducida de la edición de Gustav Mayer, «Briefe von Friedrich Engels an Mutter und Geschwister», II, en Deutsche Revue (año 46, t. 2, abril-junio de 1921, pp. 136-138), que la imprime según el original, en poder de la familia, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 13 de febrero de 1861.
¡Querida madre!
Te devuelvo aquí firmados los contratos.1 He de decirte que, de no haber sido por ti, me habría costado mucho decidirme. Se me ha hecho duro echarme yo mismo así, sin ninguna razón ni pretexto de peso, según me parece, del único negocio paterno que nos queda, que nos queda con seguridad. Creo que yo también tenía derecho a él, y mis hermanos no tenían derecho a pretender que renunciara sin más, y sin razón alguna, a ese derecho en su favor. Lo que yo pedía no era desde luego injusto, y además lo pedí a tiempo para que se tuviera en cuenta en la discusión. E. Blank2 me dio toda la razón cuando estuvo aquí. Pero no se me ha comunicado nada más, y solo cuando los demás lo han dejado todo arreglado vienen a pedirme que dé mi conformidad a la renuncia a lo que reclamaba, apoyándose en razones, en la carta de Emil,3 que serán muy comerciales, pero que yo no habría querido hacer valer de esa manera frente a mis hermanos; y, como consuelo, me dejan la seguridad que me da Emil de que Gottfried Ermen,4 según él está convencido, no romperá su contrato conmigo. Esa convicción queda contrapesada por la de nuestro abogado, que más de una vez le ha dicho a Emil que el contrato, como contrato, no me ofrece ninguna garantía legal. Ellos tienen el negocio de Engelskirchen y yo tengo la convicción de Emil.
Querida madre, por ti me he tragado todo esto y algunas cosas más. Por nada del mundo quiero contribuir ni en lo más mínimo a que te amarguen la vejez las disputas familiares por la herencia. Creo que tanto mi conducta cuando estuve con vosotros5 como mis cartas han dejado bastante claro que estaba muy lejos de poner obstáculos a ningún acuerdo; que, al contrario, hacía sacrificios de buena gana para arreglarlo todo como tú deseabas. Por eso he firmado también este asunto sin más: no quiero a ningún precio que sigas atormentada con estas cosas y preocupándote por ellas. Tampoco se lo tendré en cuenta a mis hermanos, ni siquiera les mencionaré el asunto, si no me obligan absolutamente a ello, porque está zanjado y no tengo ganas de presumir de que creo haber hecho un sacrificio. Pero considero un deber decirte abiertamente cuáles han sido mis motivos en este asunto, y se entiende por sí mismo que no se me pasa por la cabeza ni de lejos que tú hubieras podido arreglar las cosas de modo más favorable para mí. Sé, al contrario, que durante toda la negociación siempre has pensado también en mí y has hecho por mí todo lo que estaba en tu mano.
El asunto está ahora zanjado, y punto. Difícilmente volverás a oírme decir una palabra sobre él, y, desde luego, cuando Emil venga lo recibiré tan fraternalmente como siempre; habremos sido de distinta opinión en este asunto, pero no por eso deja de ser un buen chico, que se ha ocupado mucho de mis intereses aquí.
La bata ha llegado y me sienta muy bien, porque vuelve a helar, pero las charreteras rojas son un poco excesivas para el gusto de aquí. Además se me ha arrimado un ratonero joven, que ahora me hace compañía en casa.
Espero que te hayas curado del todo del resfriado, y que verte libre de todas las preocupaciones de la herencia también te siente bien. ¡Pero el Sieg habría que comprarlo, si es posible!6
Recuerdos cariñosos a los de Hermann, a los de Rudolf, a los Blank y a los Boelling.7
Con amor fiel,
tu hijo Friedrich.
Tras la muerte del padre, Friedrich Engels (1796-1860), el 20 de marzo de 1860, la familia se repartió la herencia. Los hermanos de Engels se quedaron con la hilatura de Ermen & Engels en Engelskirchen (Renania) y él renunció a entrar en ella; a cambio, según cuenta Gustav Mayer, la familia dejó 10.000 libras esterlinas en la casa de Manchester, lo que mejoró la participación de Engels en sus beneficios. ↩
Emil Blank (1817-1893), comerciante en Londres, marido de Marie, la hermana de Engels. ↩
Emil Engels (1828-1884), hermano de Friedrich y socio de la casa de Engelskirchen. ↩
Gottfried Ermen, socio de la firma Ermen & Engels de Manchester, que tras la muerte del padre de Engels quedó como único titular. Engels seguía empleado en ella por contrato; entró como socio en 1864. ↩
Engels pasó unas semanas en Barmen y Engelskirchen en la primavera de 1860, a raíz de la muerte de su padre. ↩
Así en el impreso: «die Sieg». El Sieg es un afluente del Rin que pasa cerca de Engelskirchen; no sabemos a qué finca o negocio de esa zona alude Engels. ↩
Las familias de sus hermanos Hermann (1822-1905) y Rudolf (1831-1903), de su hermana Marie Blank y de su hermana Hedwig, casada con Friedrich Boelling. ↩