Carta de Karl Marx a Ferdinand Lassalle, que vivía en Berlín, escrita en Londres el 8 de mayo de 1861, a la vuelta de su viaje a Holanda, Berlín y Tréveris. Se conserva completa. Publicada por primera vez por Gustav Mayer en Ferdinand Lassalle. Nachgelassene Briefe und Schriften, t. III: Der Briefwechsel zwischen Lassalle und Marx (Stuttgart y Berlín, 1922, carta n.º 126, pp. 361-363), según el original, de donde se traduce, por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original

8 de mayo de 1861.

9 Grafton Terrace, Maitland Park, Haverstock Hill, Londres.

¡Querido Lázaro!1

Post tot discrimina rerum.2 De mi silencio —durante el viaje, porque aquí en Londres tuve que hacer la primera semana de anfitrión3 de mi primo de Róterdam— tiene la culpa la condesa. Me había prometido que en Zalt-Bommel encontraría su retrato y una carta suya. Como no pasó ni lo uno ni lo otro, y yo me atengo estrictamente al jus vindictae,4 tampoco escribí. Además, en Bommel tenía todo el tiempo ocupado. Por un lado tenía negocios con mi tío, y por otro tenía que cortejar a mi prima.5 So, you see Sir, writing was out of the question.6 Mi estancia en Tréveris me fue útil en la medida en que mi madre destruyó unos viejos pagarés.7 Por lo demás, la anciana también me interesó por su esprit8 muy fino y por la inquebrantable firmeza de su carácter.

Primero, pues, lo financiero. Te adjunto aquí, provisionalmente, 20 libras esterlinas. Te quedan por recibir 10 libras. La cosa es así: mi tío me dio en metálico 150 libras para pagar las letras que vencían a principios de mayo. Me prometió enviarme dentro de unas semanas otra letra a Londres. Así que las 20 libras adjuntas, ditto9 algo de dinero para la casa y una tercera suma para devolver diversos pequeños préstamos en Alemania se los he sacado provisionalmente a mi primo.10 Pero si necesitaras enseguida las 10 libras restantes, avísamelo a vuelta de correo.

A Manchester no pude ir, como tenía pensado al principio, porque mi primo de Róterdam decidió seguirme los pasos hasta Londres. El pretexto era su interés por discutir de política conmigo. In fact,11 sin embargo, creo que quería conocer a sus diversas primas. Anteayer escribí a Engels sobre los planes del periódico,12 y es de suponer que dentro de unos días tendré su respuesta. La situación norteamericana hace probable que, aunque no salga nada de la empresa del periódico, me traslade a Berlín por un semestre o así, always supposed that I get my renaturalisation.13 Londres, I can’t deny it,14 tiene para mí una fuerza de atracción extraordinaria, aunque en este nido gigantesco viva en cierto modo como un ermitaño.

A propos.15 Blanqui sigue en la cárcel de Mazas (París), donde los gendarmes, etc., lo maltratan físicamente por encargo del juez de instrucción. Había ido de aquí a París —sin plan conspirativo alguno— como agente de un comerciante y acogiéndose a la amnistía general.16 La prensa canalla, en Inglaterra como en el resto de Europa, tries to burk the whole affair.17 He quedado con Simon Bernard,18 que sabe más del asunto, para el sábado próximo, y hablaremos del tema a fondo. Nos proponemos celebrar, quizá junto con Ernest Jones,19 un public meeting20 sobre esta monstruosidad. En cuanto haya hablado con Bernard y esté mejor informado, le haré un informe a la señora condesa. Pero desde ahora te pido que por algún conducto hagas llegar a los periódicos de Breslau la noticia de este guet-apens.21 Ya sabes que los periódicos alemanes se copian unos a otros.

Para pasar de la tragedia a la tragicomedia: ¿has visto en los periódicos que a Fazy22 le dieron de bofetadas los obreros en Ginebra a plena luz del día?

Kossuth se portó aquí lamentablemente durante el proceso.23 Después de haberse presentado al principio con muchas bravatas, en sus affidavits24 etc., durante el procedimiento propiamente dicho se encogió y se retorció, se hizo todo lo pequeño y apocado que pudo, desautorizó toda intención y todo derecho revolucionarios por su parte, y se privó así tontamente de las simpatías de un público que de antemano estaba bien dispuesto hacia semejantes melodramáticos.

No sé si has seguido los debates del Parlamento sobre el Macdonald case.25 La actitud provocadora de Palmerston frente a Prusia no persigue en realidad otra cosa que apagar la idea (de Schleinitz)26 de una alianza anglo-prusiana. Con qué fin, es superfluo siquiera insinuártelo, porque conoces la historia.

Unas revelaciones muy curiosas sobre mi estancia en Berlín ha escrito Toby Meyen27 desde Berlín en el Freischütz de Hamburgo. D’abord,28 la condesa Hatzfeldt me habría ofrecido 20 000 táleros para fundar un periódico. Secundo, yo me habría figurado haber ganado partidarios en la clase media con el Herr Vogt, en lo cual me habría llevado un amargo desengaño. Y ultimo,29 habría abandonado el asunto desesperado, «porque ningún literato» habría querido «tener tratos» conmigo. ¡Bien birlado, Toby!30

En el escrito de Rodbertus,31 la tendencia es muy digna de reconocimiento. Por lo demás, lo que tiene de bueno no es nuevo, y lo que tiene de nuevo no es bueno. Roscher,32 a su vez, el verdadero representante de la erudición profesoral. Fausse science, como dice Fourier.33

No te olvides de llamar a la puerta de Brockhaus: de 10 a 20 pliegos, porque nunca puedo calcular de antemano la extensión.34

Y ahora, mon cher,35 para terminar tengo que darte las gracias más cordiales por la amabilísima amistad con que me recibiste y me agasajaste, y sobre todo por cómo aguantaste mis groserías. Ya sabes que tenía la cabeza llena de preocupaciones y que además sufro del hígado. Pero lo principal es que nos hemos reído mucho juntos. Simia non ridet,36 y así hemos quedado acreditados como los budas más consumados.

Te adjunto dos pequeñas fotografías, una para la condesa, a quien te ruego me recomiendes encarecidamente, y otra para ti.

Salut37

Tu K. M.

  1. Probablemente alusión burlona a la larga enfermedad de Lassalle: Lázaro es en el Evangelio el muerto resucitado por Jesús. ↩

  2. «Tras tantos peligros» (Virgilio, Eneida, I, 204). ↩

  3. Marx escribe Amphytrio: Anfitrión, el personaje de Plauto y de Molière que da nombre al que agasaja a los invitados. ↩

  4. «Derecho de venganza». ↩

  5. Antoinette (Nannette) Philips (1837-1885), hija de Lion Philips. ↩

  6. «Así que, ya ve usted, señor, no había ni que pensar en escribir». ↩

  7. Sobre todo este viaje y sus resultados, véase la carta de Marx a Engels del 7 de mayo de 1861 (1861-05-07 Marx a Engels). La madre de Marx, Henriette Marx (1788-1863), vivía en Tréveris. ↩

  8. «Ingenio». ↩

  9. «Asimismo». ↩

  10. Jacques Philips, hijo de Lion Philips, abogado en Róterdam. ↩

  11. «De hecho». ↩

  12. Seguramente la carta del 7 de mayo citada arriba. Lassalle había propuesto a Marx fundar juntos un periódico en Berlín. ↩

  13. «Siempre que me devuelvan la nacionalidad». Lassalle gestionaba en Berlín la readmisión de Marx en la ciudadanía prusiana, que la policía acabó denegando. ↩

  14. «No puedo negarlo». ↩

  15. En francés, «a propósito». ↩

  16. Louis-Auguste Blanqui (1805-1881) había vuelto a Francia acogiéndose a la amnistía de 1859; detenido de nuevo en marzo de 1861 acusado de pertenecer a una sociedad secreta, en junio fue condenado a cuatro años de cárcel. ↩

  17. «Trata de echar tierra a todo el asunto». To burk, «ahogar, sofocar», viene del nombre de William Burke, asesino escocés que estrangulaba a sus víctimas. ↩

  18. Simon François Bernard (nacido en 1817), republicano francés emigrado en Londres, juzgado allí en 1858 como cómplice del atentado de Orsini contra Napoleón III y absuelto. ↩

  19. Ernest Jones (1819-1869), poeta y dirigente cartista, amigo de Marx y Engels. ↩

  20. «Mitin público». ↩

  21. En francés, «encerrona, celada». ↩

  22. James Fazy (1794-1878), jefe del partido radical de Ginebra y durante muchos años presidente de su gobierno. ↩

  23. El pleito que el emperador de Austria entabló en 1861 ante los tribunales ingleses contra Kossuth y la imprenta londinense que le estaba fabricando billetes de banco para una futura Hungría independiente. Lajos Kossuth (1802-1894) había dirigido la revolución húngara de 1848-1849. ↩

  24. Declaraciones juradas por escrito. ↩

  25. «El caso Macdonald». Un oficial británico, el capitán Macdonald, había sido detenido y maltratado por la policía en la estación de Bonn en septiembre de 1860; el asunto se debatió en el Parlamento inglés en la primavera de 1861. ↩

  26. Alexander von Schleinitz (1807-1885), ministro de Asuntos Exteriores de Prusia de 1858 a 1861. ↩

  27. Eduard Meyen (1812-1870), antiguo joven hegeliano y periodista berlinés. En El señor Vogt Marx lo había comparado con Toby, el perro que figura en la portada del Punch, la revista satírica londinense. ↩

  28. En francés, «ante todo». ↩

  29. En latín, «en segundo lugar» y «por último». ↩

  30. Marx escribe gemopst, de mopsen, «birlar» en el habla coloquial berlinesa. ↩

  31. Johann Karl Rodbertus (1805-1875), economista y terrateniente pomerano, diputado de la izquierda en la Asamblea Nacional prusiana de 1848. ↩

  32. Wilhelm Roscher (1817-1894), profesor de economía política en Leipzig, fundador de la escuela histórica de la economía alemana. ↩

  33. En francés, «falsa ciencia». Charles Fourier (1772-1837), el socialista utópico. ↩

  34. Lassalle intentaba que el editor F. A. Brockhaus, de Leipzig, que acababa de publicarle Das System der erworbenen Rechte, sacara la continuación de la Contribución a la crítica de la economía política (véase su prólogo), cuyo primer cuaderno había publicado Franz Duncker en Berlín en 1859. No llegó a hacerse: la obra se convirtió en El capital. Un pliego de imprenta tenía dieciséis páginas. ↩

  35. En francés, «querido». ↩

  36. «El mono no ríe». ↩

  37. En francés, «Salud». ↩