Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 12 de junio de 1861. Se conserva solo en parte: falta el final. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 743, pp. 27-29) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
Manchester, 12 de junio de 1861.
Querido Mohr:
Por desgracia no he ido guardando periódicos sobre la guerra norteamericana, y además muchos lugares no se encuentran en el mapa. Lo principal es esto:1
El Sur se venía armando en silencio desde hacía años, pero sobre todo desde la agitación de las elecciones presidenciales, y gracias a la traición de los ministros de Buchanan2 había recibido todavía en el último momento dinero y armas en masse. Por eso, hasta el 4 de marzo,3 el Norte estaba completamente paralizado. Y hasta la caída de Sumter,4 Lincoln no hizo ni pudo hacer otra cosa que concentrar un poco más y poner en condiciones las pocas tropas de línea (18 000 hombres en total, dispersos en su mayoría en el Oeste contra los indios). Por fin, tras el ataque a Sumter, el Norte estaba lo bastante excitado para acallar todas las tormentas de la oposición y hacer posible así una acción militar enérgica. Se llamó a filas a 75 000 hombres,5 que ya deben de estar en pie de guerra; pero parece que se ofreció el décuplo, y puede que haya ya hasta 100 000 hombres en pie de guerra, aunque todavía muy lejos de estar concentrados. Se espera de un día para otro un nuevo llamamiento de Lincoln, que exigirá menos tiempo, porque ahora todo está mejor preparado. Los 75 000 hombres, o más bien la parte de ellos que está en la zona de Washington, en el Ohio frente a Kentucky y en San Luis (Misuri) (es decir, sin contar las reservas de Ohio y Pensilvania), han bastado para establecer por el momento el equilibrio entre las fuerzas del Norte y del Sur en la línea del Potomac, e incluso para permitir de momento al Norte una ofensiva a corta distancia.
El primer objetivo tanto del Sur como del Norte era Washington. La ofensiva del Sur en esa dirección fue demasiado débil, con mucho; más allá de Richmond, el grueso de las fuerzas ya no parece haber tenido fuerza bastante para un golpe a tiempo. Lo único que se consiguió fue mandar una columna móvil a Harper’s Ferry, en el Potomac, aguas arriba de Washington. Esta posición es excelente para una ofensiva contra el Norte (Maryland y Pensilvania): está en la desembocadura del Shenandoah, un río importante, en el Potomac, es tácticamente muy fuerte y domina por completo los dos ríos. El arsenal federal no parece haber sido puesto allí sin intención por un gobierno que preveía y favorecía una futura secesión. La ocupación de Harper’s Ferry interrumpe en un punto sensible el dominio de la línea del Potomac por las tropas de la Unión y da a las tropas sudistas, en caso de que avancen en masa hasta esa línea, el dominio completo e inmediato de las dos orillas.
De que el Norte conservara Washington dependía la suerte de Maryland y Delaware; separados del Sur y ocupados por tropas de la Unión, cayeron enseguida del lado de la Unión. Segundo éxito del Norte.
La reconquista de Misuri por los alemanes de San Luis6 fue el tercer éxito, y de enorme importancia, porque la posesión de San Luis cierra el Misisipi. Hasta qué punto la neutralidad de Kentucky7 favorece al Norte o al Sur dependerá seguramente de las circunstancias y de los acontecimientos. En todo caso, limita de momento el teatro de la guerra al territorio situado más al oeste.
Resultado: con todos sus preparativos, el Sur no ha conseguido más que esto: que el Norte, con solo un mes de preparación, le haya arrebatado ya la capital federal y tres estados esclavistas, y que un cuarto estado esclavista no se atreva a separarse; que en el Potomac la ofensiva sudista se haya detenido y el Norte haya avanzado ya más allá de ese río, sin encontrar hasta ahora resistencia. Por cada hombre más que el Sur pueda poner ahora en pie, el Norte pondrá tres o cuatro. Los estados separados tienen unos 7½ millones de habitantes, de los que más de 3 millones son esclavos; hay que descontar por lo menos 1 millón de blancos para la vigilancia de los esclavos, de modo que apenas quedan 2½ millones como masa de población disponible para la guerra. Si de ellos se movilizara el 10 % (lo máximo que seguramente se haya movilizado nunca para una defensa), saldrían como mucho 250 000 hombres. Pero tantos, desde luego, no se reunirán. Suiza, con una población parecida (algo más de 2 millones), tiene unos 160 000 milicianos sobre el papel. En cambio, el Norte, contando solo los estados libres, tiene cerca de 20 millones, todos disponibles, salvo quizá California, Utah y los territorios del extremo oeste. Digamos 17 millones de población disponible, y tomemos como disponible para la guerra ofensiva no el 10 %, sino solo la tercera parte, el 3⅓ %: eso da más de 500 000 hombres, más que suficientes para aplastar al Sur, incluso con su esfuerzo máximo. En cuanto a la relación de hombre a hombre, no hay duda de que la gente del Norte es muy superior física y moralmente a la del Sur. La afición a la pelea del Southerner8 va muy mezclada con el asesinato alevoso y cobarde. Todo el mundo va armado, pero solo para poder, en una riña, liquidar a su adversario antes de que este espere el ataque. Eso es, por término medio… […]9
Engels responde a la petición de Marx (véase 1861-06-10 Marx a Engels) de la parte militar de un artículo sobre la guerra norteamericana para Die Presse de Viena. ↩
James Buchanan (1791-1868), presidente de los Estados Unidos de 1857 a 1861. Varios de sus ministros, sudistas, ayudaron a preparar la secesión; el de la Guerra, John B. Floyd, hizo trasladar armas a los arsenales del Sur. ↩
El 4 de marzo de 1861 tomó posesión Abraham Lincoln. ↩
Fort Sumter, en la bahía de Charleston (Carolina del Sur), que se rindió a los confederados el 13 de abril de 1861 tras su bombardeo; fue el comienzo de la guerra. ↩
El llamamiento de Lincoln del 15 de abril de 1861 a 75 000 milicianos voluntarios por tres meses. ↩
En mayo de 1861 los voluntarios alemanes de San Luis, a las órdenes del capitán Nathaniel Lyon, desarmaron a la milicia sudista del gobernador de Misuri y aseguraron San Luis para la Unión. ↩
Kentucky, estado esclavista, se había declarado neutral en mayo de 1861. ↩
«Sudista». ↩
El resto de la carta no se ha conservado. ↩