Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 4 de junio de 1862. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 778, pp. 74-76) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 4 de junio de 1862.

Querido Mohr:

Espero que hayas recibido la Post Office Order de 2 libras que te mandé el viernes pasado a la oficina de correos de Kentish Town.

Así que por fin sabemos por la carta de Anneke que Halleck tenía el 26 de abril algo más de 100 000 hombres y 300 cañones, incluidos Pope y Mitchel,1 y que esperaba la llegada de Curtis y Sigel2 con más refuerzos. Hasta el 29 de abril el estado del ejército parece haber sido, en conjunto, pasable; Anneke no habla de enfermedades. Por tanto, tengo las habladurías sobre enfermedades por pura invención. Hay que decir, por lo demás, que Stanton3 y Halleck saben cómo volver desconfiados a la prensa y al público; bien fácil sería, de verdad, tener en cada ejército un corresponsal al que el general le dijera lo que tiene que escribir, para que el público reciba al menos alguna noticia. Así pues, la gran batalla se dará probablemente en cuanto lleguen Sigel y Curtis. Los cálculos de Spence de que hacen falta 120 000 hombres para mantener en orden los Border States4 son ridículos; en Kentucky no parece haber casi ni un hombre (salvo, quizá, campamentos de instrucción de reclutas cerca de Louisville, con los que seguramente se formará el cuerpo de Sigel), y en Nashville, según Anneke, solo había convalecientes, etc.; por lo demás, en los Border States, aparte de los ejércitos de Halleck y de McClellan, solo están Frémont (que, por lo visto, todavía no tiene ejército alguno), Banks (que debe de estar muy débil) y McDowell,5 que, sin embargo, cuentan todos en el ejército activo. En cambio, Spence se equivoca por el otro lado: 1.º, los ejércitos de los federales no suman en este momento, ni mucho menos, 500 000 hombres en total; 2.º, tienen sin duda más de 90 000 hombres repartidos por la costa. Yo calculo más o menos así:

  • En la costa 100 000 hombres
  • Banks y Frémont 30 000 ídem
  • Sigel y Curtis 30 000 ídem
  • McClellan 80 000 ídem
  • Junto a Washington 30 000 ídem
  • McDowell 30 000 ídem
  • Halleck 100 000 ídem,

o sea, en total 400 000 hombres en campaña, a los que se suman unos 60 000 reclutas, convalecientes y pequeños destacamentos, que estarán repartidos por Missouri, por las dos orillas del bajo Ohio y del Tennessee, y en parte por las ciudades del Nordeste; summa summarum, 460 000 hombres. Me confirma en ello la nueva leva de 50 000 hombres, a la que seguramente seguirá muy pronto otra de la misma cuantía; por lo visto se quiere mantener el ejército en su efectivo normal de 500 000 hombres.

Fue la mayor pifia de Stanton, y pura fanfarronada, suspender el reclutamiento.6 Materialmente ha hecho mucho daño y tiene la culpa de todo el tiempo perdido ante Corinth y ante Richmond; y moralmente esta revocación de ahora hace todavía mucho más daño, por no hablar de que ahora será mucho más difícil conseguir reclutas. Por lo demás, gente hay de sobra; a consecuencia de la inmigración, los estados del Norte tienen que tener por lo menos un 3 o 4 % más de su población en edades de 20 a 35 años que cualquier otro país.

Por lo demás, en sus cartas monsieur Anneke aparece como el viejo gruñón, el faultfinder7 y sabelotodo, que no juzga al ejército según las circunstancias, ni tampoco según el enemigo, sino según los viejos ejércitos europeos bien adiestrados, y tampoco según estos tal como son, sino tal como deberían ser. Ese pedazo de buey debería acordarse de la confusión que él mismo ha tenido que ver bastantes veces en las maniobras prusianas.

La comedia de Berlín se pone muy divertida. El ministerio asegura a la Cámara su liberalismo, y la Cámara al rey su realismo. Embrassez-vous et que cela finisse!8 Por lo demás, es sin duda un progreso que esa gente se enrede de manera tan bonita y tan rápida en la intriga parlamentaria; ya llegará, de todos modos, el conflicto. Muy bonito, a este propósito, que de toda la historia de Hesse Electoral no saliera nada hasta que el príncipe elector insultó personalmente al guapo Guillermo, y entonces sí que no salió nada de nada.9

¿Qué tal Jennychen?

Saluda afectuosamente a tu mujer y a las niñas. Te devuelvo con esta la cosa de Eichhoff.

Tuyo, F. E.

  1. John Pope (1822-1892) y Ormsby M. Mitchel (1809-1862), generales de la Unión. ↩

  2. Samuel R. Curtis (1805-1866), general de la Unión, vencedor en Pea Ridge (marzo de 1862); Franz Sigel (1824-1902), jefe de las tropas revolucionarias de Baden en 1849, emigrado a los Estados Unidos y general de la Unión. ↩

  3. Edwin M. Stanton (1814-1869), secretario de Guerra de Lincoln desde enero de 1862. ↩

  4. «Estados fronterizos»: los estados esclavistas que no se separaron de la Unión (Delaware, Maryland, Kentucky, Missouri). ↩

  5. Nathaniel P. Banks (1816-1894) e Irvin McDowell (1818-1885), generales de la Unión. ↩

  6. A comienzos de abril de 1862 el Departamento de Guerra cerró las oficinas de reclutamiento. ↩

  7. «Criticón». ↩

  8. «¡Abrazaos y que se acabe!». ↩

  9. En mayo de 1862 el príncipe elector de Hesse-Kassel, Federico Guillermo I, en conflicto con sus súbditos por la constitución, trató de manera ofensiva al enviado que le llevaba una carta del rey de Prusia; Prusia movilizó tropas y el elector tuvo que restablecer en junio la constitución de 1831. «El guapo Guillermo» es Guillermo I de Prusia. ↩