Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 18 de junio de 1862 (el lugar lo añaden los editores de la MEGA¹). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 780, pp. 77-78) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
18 de junio de 1862.
Querido Engels:
Me repugna en extremo entretenerte otra vez con mi miseria, pero que faire?1 Mi mujer me dice cada día que ojalá estuviera en la tumba con las niñas, y la verdad es que no puedo reprochárselo, porque las humillaciones, los tormentos y los sobresaltos que hay que pasar en esta situación son de verdad indescriptibles. Las 50 libras, como sabes, se fueron en deudas, de las que no se pudo pagar con ellas ni la mitad. Las 2 libras, en el gas. El dinero piojoso de Viena2 no llega hasta finales de julio y será condenadamente poco, porque esos perros ahora no imprimen ni un artículo por semana. A eso se suman de nuevo los gastos de principios de mayo. No quiero ni hablar de la situación, de verdad peligrosa en Londres, de estar siete semanas sin un céntimo, porque eso se repite entre nosotros de forma crónica. Pero sabrás por experiencia propia que hay continuamente gastos corrientes que hay que pagar al contado. Eso se hizo volviendo a empeñar las cosas que a finales de abril habíamos sacado de la casa de empeños. Pero desde hace semanas esa fuente está tan agotada que hace una semana mi mujer hizo el intento «vano» de malvender libros míos. Las pobres niñas me dan tanta más pena cuanto que todo esto ocurre en esta exhibition season,3 cuando sus conocidas se divierten y ellas solo pasan miedo de que alguien venga a verlas y se dé cuenta de la porquería.
Por lo demás, ahora trabajo de firme y, cosa curiosa, mi mollera funciona, en medio de toda la misère que me rodea, mejor que desde hace años. Este tomo lo amplío más, porque esos perros alemanes estiman el valor de los libros por su volumen cúbico. De paso, por fin he puesto en claro también la mierda de la renta de la tierra (que, sin embargo, no quiero ni siquiera insinuar en esta parte). Desde hace tiempo tenía misgivings4 sobre la completa exactitud de la teoría de Ricardo, y por fin he descubierto el truco. También he encontrado, desde que no nos vemos, algunas cosas nuevas bonitas y sorprendentes para lo que ya entra en este tomo.
Con Darwin, al que he vuelto a mirar, me divierte que diga que aplica la teoría «malthusiana» también a las plantas y a los animales, como si la gracia, en el señor Malthus, no consistiera en que esa teoría no se aplica a las plantas y a los animales, sino solo a los hombres —con la progresión geométrica—, en contraposición a las plantas y a los animales. Es curioso cómo Darwin reconoce entre las bestias y las plantas su sociedad inglesa, con su división del trabajo, su competencia, su apertura de nuevos mercados, sus «invenciones» y su malthusiana «lucha por la existencia». Es el bellum omnium contra omnes5 de Hobbes, y recuerda a Hegel en la Fenomenología, donde la sociedad burguesa figura como «reino animal del espíritu»,6 mientras que en Darwin es el reino animal el que figura como sociedad burguesa.
Buckle7 le ha jugado a Ruge8 la mala pasada de morirse. Ruge se había figurado ya toda una biblioteca que Buckle escribiría y Ruge «traficaría» al alemán. Poor Ruge! ¡Y poor Buckle, al que un «amigo» todavía hoy calumnia en el Times con un testimonium pietatis!9
¿Habéis recibido Lupus y tú los 2 Julian Schmidt10 que os mandé?
¡Apropos! Si se puede hacer muy brevemente y sin que te robe tiempo, me gustaría tener un paradigma (con su explicación) de la contabilidad italiana.11 Me sería útil para ilustrar el Tableau économique del doctor Quesnay.12
Nadie viene a verme, y me alegro, porque la humanidad que hay por aquí me puede — — —. ¡Bonita chusma!
Salut.
Tuyo, K. M.
Lassalle me ha escrito. Quizá venga en julio. A finales de otoño inaugura el comienzo de la elaboración de su «Economía», que, sin embargo, le costará «mucho tiempo». Ya se llevará una sorpresa.
«¿Qué hacer?». ↩
Los honorarios de Die Presse de Viena. ↩
«Temporada de la Exposición». ↩
«Dudas», «recelos». ↩
«Guerra de todos contra todos». ↩
En la Fenomenología del espíritu (1807), el apartado «El reino animal del espíritu y el engaño, o la cosa misma». ↩
Henry Thomas Buckle (1821-1862), historiador inglés, autor de una History of Civilization in England; murió en Damasco el 29 de mayo de 1862. ↩
Arnold Ruge (1802-1880), antiguo compañero de Marx en los Deutsch-Französische Jahrbücher, emigrado en Brighton, traductor de Buckle al alemán. ↩
«Testimonio de piedad»: aquí, un elogio fúnebre. ↩
El folleto de Lassalle Herr Julian Schmidt der Literarhistoriker (1862), contra el crítico Julian Schmidt. ↩
La contabilidad por partida doble. ↩
François Quesnay (1694-1774), médico de Luis XV y jefe de la escuela fisiocrática; su Tableau économique (1758) representa la circulación del producto anual entre las clases de la sociedad. ↩