Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 17 de noviembre de 1862 (el año y el lugar los añaden los editores de la MEGA¹). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 808, pp. 110-111) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
17 de noviembre.
Querido Engels:
Muchas gracias por las 5 libras.
Me parece que miras demasiado solo un lado de las trifulcas americanas. En el American coffeehouse1 he examinado un montón de papers2 sudistas y he visto que la Confederación está en grandes apuros. Los periódicos ingleses han silenciado la batalla de «Corinth».3 Los periódicos sudistas la describen como la mayor desgracia que les ha ocurrido desde que se alzaron. El estado de Georgia ha declarado nula y sin valor el «acta de conscripción» confederada. Virginia, en la persona de Floyd the thief,4 ha disputado a las «criaturas (textual) de Jefferson Davis» el derecho a seguir reclutando en su estado. Oldham, representante de Texas en el Congreso de Richmond, ha protestado contra el traslado de las «tropas de élite» del Suroeste al Este, i. e., a Virginia. De todas estas disputes5 se desprenden dos cosas de manera innegable:
Que el confederate government6 ha tensado demasiado la cuerda en sus esfuerzos violentos por llenar las filas del ejército;
que los states hacen valer los «state rights»7 contra el Sonderbund8 igual que este los tomó como pretext9 contra la Unión.
Las victorias de los demócratas en el Norte las considero una reacción que la mala dirección de la guerra y los financial blunders10 del gobierno federal han facilitado a este elemento conservador y blackleg.11 Por lo demás, es un tipo de reacción que se da en todo movimiento revolucionario y que, por ejemplo, en tiempos de la Convención fue tan fuerte que se tenía por contrarrevolucionario querer someter la muerte del rey al suffrage universel,12 y bajo el Directorio tan fuerte que el señor Bonaparte I tuvo que cañonear París.13
Por otra parte, las elecciones no influyen en la composición del Congreso antes del 4 de diciembre de 1864; sirven, pues, solo de aguijón para el gobierno republicano, que tiene la espada sobre la cabeza. Y en todo caso la Cámara de representantes republicana aprovechará mejor el plazo de vida que le queda, aunque solo sea por odio al partido contrario.
As to14 McClellan, tiene en su propio ejército a Hooker y a otros republicanos, que cualquier día lo arrestarán por orden del gobierno.
A eso se añade la tentativa de intervención francesa,15 que provocará una reacción contra la reacción.
No veo, pues, las cosas tan negras. Lo que más bien podría quebrantar mis opiniones es la actitud de borregos de los obreros del Lancashire. Such a thing has never been heard of in the world.16 Tanto más cuanto que la chusma de los fabricantes ni siquiera finge «hacer sacrificios», sino que deja al resto de Inglaterra el honor de mantenerles en pie su ejército; es decir, impone al resto de Inglaterra los gastos de mantenimiento de su capital variable.
Inglaterra ha hecho en estos últimos tiempos más el ridículo que any other country:17 los obreros, por su naturaleza cristiana de esclavos; los bourgeois y los aristócratas, por su entusiasmo por la esclavitud in its most direct form.18 Pero ambas manifestaciones se completan.
As to our «guapo Guillermo»,19 el tipo es in fact reconfortante. Por lo demás, el ministerio Bismarck no es más que el piadoso deseo realizado de los progresistas pequeñoalemanes. Se entusiasmaban por el «hombre del progreso» Luis Bonaparte. Ahora ven lo que significa un ministerio «bonapartista» en Prusia. Bismarck, al fin y al cabo, ha sido en cierto modo nombrado por Bonaparte (y por Rusia).20
Te reuniré los números de la Presse.
Salut (también a las señoras).
Tuyo, K. M.
El café americano de Londres, donde se podían leer periódicos de los Estados Unidos. ↩
«Periódicos». ↩
La batalla de Corinth (Mississippi), del 3 y 4 de octubre de 1862, en la que las tropas de la Unión rechazaron a los confederados. ↩
«El ladrón». John B. Floyd (1806-1863), secretario de Guerra con Buchanan, acusado de malversación, luego general confederado. ↩
«Disputas». ↩
«Gobierno confederado». ↩
«Derechos de los estados». ↩
Alusión a la Liga separatista de los cantones católicos suizos (Sonderbund), derrotada en 1847: aquí, la Confederación sudista. ↩
«Pretexto». ↩
«Pifias financieras». ↩
«Esquirol», «canalla». ↩
«Sufragio universal». En el proceso de Luis XVI (enero de 1793), la Convención rechazó la propuesta de los girondinos de someter la sentencia a la ratificación del pueblo. ↩
El 13 de vendimiario del año IV (5 de octubre de 1795), Bonaparte aplastó a cañonazos el levantamiento realista de París contra la Convención. ↩
«En cuanto a». ↩
La propuesta de Napoleón III, en noviembre de 1862, de una mediación conjunta de Francia, Inglaterra y Rusia en la guerra norteamericana. ↩
«Algo así no se ha oído nunca en el mundo». ↩
«Cualquier otro país». ↩
«En su forma más directa». ↩
«En cuanto a nuestro guapo Guillermo»: Guillermo I de Prusia. ↩
Bismarck había sido embajador de Prusia en San Petersburgo (1859-1862) y en París (1862). ↩