Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 30 de diciembre de 1862. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 812, pp. 113-114) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
252 Hyde Road, Manchester, 30 de diciembre de 1862.
Querido Mohr:
El viernes te mandé una carta certificada con 10 libras, 5 libras en un billete del Banco de Inglaterra y 5 libras en un billete provincial del Boston Bank, pagadero en Masterman & Co., bankers, Londres. Como desde entonces no sé nada de ti, estoy algo intranquilo.
La derrota de Burnside1 se exagera de un modo espantoso. Está claro que tiene que influir en la moral del ejército, pero ni de lejos tanto como si lo hubieran batido en campo abierto. Las disposiciones tácticas parecen haber sido muy malas. El ataque de flanco del ala izquierda tendría que haberse desarrollado, evidentemente, antes de que se produjera el ataque frontal mandado por Sumner. Pero eso se echó a perder del todo. Sumner parece haber estado metido hasta el cuello antes de que Franklin2 llegara siquiera a combatir en serio. Luego Burnside, por lo visto, no fue capaz de decidirse sobre el empleo de su reserva. Los éxitos del ala izquierda deberían haberle movido a mandar allí al menos una parte, ya que allí tenía que decidirse la cosa; en lugar de eso la empleó en el frente, y también allí demasiado tarde, a saber: 1.º, como relevo y no como apoyo de las tropas batidas de Sumner, y 2.º, tan cerca del anochecer que se hizo de noche antes de que la mitad llegara a combatir. Todo esto, naturalmente, como resultado de los malos materiales que dan los periódicos americanos y sin conocer el terreno. Por lo demás, me parece que Burnside habría podido muy bien desalojar del todo a esos canallas rodeándolos, sobre todo porque parece que tenía 150 000 hombres contra 100 000; pero la creencia de que Washington solo puede seguir cubierto mientras uno se le cruza por delante al enemigo se lo impidió, evidentemente. La estupidez de dejar a los confederados un mes de tiempo para atrincherarse en la posición y atacarlos luego de frente, por lo demás, solo se puede criticar a patadas en el culo.
Mary y Lizzy3 te mandan saludos.
Tuyo, F. E.