Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 2 de enero de 1863 (el lugar lo añaden los editores de la MEGA¹). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 813, pp. 115-116) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
2 de enero de 1863.
Querido Frederick:
¡Feliz Año Nuevo!
Esta semana he tenido tantas carreras, y además sickness,1 que no he llegado a acusarte recibo de la carta con el dinero.
De Brockhaus, de momento, ninguna respuesta. Por lo demás, me entero de que «el jefe de la casa», como solía decir Bangya,2 está fuera de Leipzig.
En París mi mujer conoció por medio de Abarbanel a un tal Recluze,3 que tiene una especie de position4 en la literatura económica y entiende también el alemán. Este Recluze, junto con Massol (que es agente de commerce5), que no entiende el alemán, y algunos otros, quiere hacerse cargo de la versión. Tienen a su disposición un librero en Bruselas. En París sigue reinando el espíritu de partido y la cohesión en el parti socialiste.6 Hasta tipos como Carnot y Goudchaux7 declaran que en el próximo movimiento habrá que alzar sobre el pavés a Blanqui.8
Burnside parece haber cometido grandes pifias tácticas en la batalla de Fredericksburg. Era evidente que le daba miedo emplear fuerzas tan grandes. Pero en cuanto a la burrada fundamental, 1.º, la espera de 26 días, ahí hay sin duda traición directa en la administración militar de Washington. Hasta el corresponsal del Times en Nueva York admitió que Burnside recibió al cabo de semanas medios que le habían prometido para enseguida; 2.º, que a pesar de todo hiciera luego ese ataque muestra la debilidad moral del hombre. La buena Tribune empezó a sembrar sospechas sobre él y lo amenazó con la destitución. Este periódico, con su entusiasmo y su ignorancia, hace mucho daño.
Los demócratas y los mcclellanistas, naturalmente, gritaron al unísono para exagerar el descalabro. El «rumor» de que McClellan, «el Monk»9 del Times, había sido llamado a Washington se debe al señor Reuter.10
«Políticamente», la derrota fue buena. No convenía que a esos tipos les cayera ninguna suerte antes del 1 de enero de 1863. Algo así habría podido hacer revocar la «proclama».11
El Times y consortes se mueren de rabia por los mítines obreros de Manchester, Sheffield y Londres.12 Es muy bueno que de esta manera se les abran los ojos a los yanquis. Por lo demás, ya Opdyke13 (alcalde de Nueva York y political economist) dijo en un mitin en Nueva York: «We know that the English working class are with us, and that the governing classes of England are against us.»14
Lamento mucho que Alemania no haga manifestaciones parecidas. No cuestan nada y rinden mucho «internacionalmente». Alemania tendría tanto más derecho a ello cuanto que en esta guerra aporta a los yanquis más de lo que aportó Francia en el siglo XVIII.15 Es la vieja estupidez alemana de no hacer valer ni subrayar en el teatro del mundo lo que realmente aporta.
He recibido carta de Itzig, junto con un folleto.16 Contenido de la carta: que le devuelva el Roscher.17 Contenido del folleto: continuación de la conferencia sobre la constitución prusiana. Meollo: Lassalle es el mayor político de todos los tiempos y en especial del suyo. Es Lassalle, and no mistake,18 quien ha descubierto, y además a partir de la teoría pura, sin supuestos y puramente sin supuestos, que la constitución real de un país no es la escrita, sino que consiste en las «relaciones de fuerza» reales, etc. Incluso la Neue Preußische Zeitung19 y Bismarck y Roon20 rinden homenaje, como demuestra con citas, a «su» teoría. Sus oyentes pueden confiar, pues, en que, así como él ha descubierto la teoría correcta, posee también la solución correcta para el «momento». Y esa solución es: «Puesto que el gobierno continúa los gastos militares, etc., a pesar de los acuerdos de la Cámara, etc., y puesto que con ello la existencia de un gobierno constitucional es una mentira, etc., la Cámara suspende sus sesiones hasta que el gobierno declare que suspende esos gastos». Este es el poder «de expresar los hechos». Para ahorrar trabajo, ha formulado ya el decreto que la Cámara tiene que adoptar.
El viejo Heiman se ha mudado felizmente al seno de Abraham.
Saludos y compliments of the season to the ladies.21
Tuyo, K. M.
Veo que los precios del algodón han bajado. Pero en mi opinión es solo temporal.
«Enfermedad». ↩
János Bangya (1817-1868), oficial húngaro de 1848-1849 y espía de la policía, desenmascarado por Marx en 1853. ↩
Probablemente, según la MEGA¹, Élie Reclus (1827-1904), escritor y etnógrafo francés. ↩
«Posición». ↩
«Comercio». ↩
«Partido socialista». ↩
Hippolyte Carnot (1801-1888) y Michel Goudchaux (1797-1862), ministros republicanos moderados del gobierno provisional de 1848. ↩
Louis-Auguste Blanqui (1805-1881), el revolucionario, entonces de nuevo en la cárcel. ↩
Alusión al general George Monck, que en 1660 restauró la monarquía de los Estuardo en Inglaterra. ↩
La agencia de noticias de Paul Julius Reuter, en Londres. ↩
La proclama de emancipación de Lincoln, que entraba en vigor el 1 de enero de 1863. ↩
A finales de diciembre de 1862 se celebraron en esas ciudades mítines obreros de apoyo a la Unión y contra la esclavitud; el de Manchester, el 31 de diciembre, envió un mensaje a Lincoln. ↩
George Opdyke (1805-1880), alcalde de Nueva York y autor de un tratado de economía política. ↩
«Sabemos que la clase obrera inglesa está con nosotros y que las clases gobernantes de Inglaterra están contra nosotros». ↩
Muchos emigrados alemanes combatían en el ejército de la Unión; Francia había apoyado a las colonias norteamericanas en la guerra de Independencia. ↩
Was nun? («¿Y ahora qué?»), segunda conferencia de Lassalle sobre la esencia de la constitución (1862). ↩
Un libro del economista Wilhelm Roscher (1817-1894) que Lassalle había prestado a Marx. ↩
«Sin duda alguna». ↩
La Kreuzzeitung, órgano de los conservadores prusianos. ↩
Albrecht von Roon (1803-1879), ministro de la Guerra de Prusia, autor de la reforma del ejército. ↩
«Felicitaciones de la temporada para las señoras». ↩