Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres el 8 de enero de 1863 (el lugar lo añaden los editores de la MEGA¹). Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 815, pp. 117-118) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

8 de enero de 1863.

Querido Engels:

La noticia de la muerte de Mary1 me ha sorprendido tanto como consternado. Era muy bondadosa, ingeniosa y estaba muy unida a ti.

El diablo sabrá por qué en nuestros círculos no pasa ahora más que desgracias. Yo tampoco sé ya en absoluto dónde tengo la cabeza. Mis intentos de conseguir dinero en Francia y en Alemania han fracasado, y era de prever, naturalmente, que con 15 libras solo podría contener la avalancha unas pocas semanas. Aparte de que ya no nos fían nada, salvo el carnicero y el panadero, y eso también se acaba a finales de esta semana, me aprietan por la escuela, por el alquiler y toda la caterva. Los pocos que recibieron unas libras a cuenta se las han embolsado astutamente para echárseme encima con fuerza redoblada. Encima, las niñas no tienen ropa ni zapatos para salir. En una palabra, el diablo anda suelto, tal como lo preví claramente cuando fui a Manchester y mandé a mi mujer a París como último coup de désespoir.2 Si no consigo reunir una suma más grande por medio de una loan society or lifeassurance3 (y no veo ninguna perspectiva de ello; con la primera clase de sociedades lo he intentado todo en vano: exigen fiadores, y hay que presentarles los recibos del alquiler y de los impuestos, cosa que no puedo), la casa aguantará aquí apenas dos semanas más.

Es espantosamente egoísta por mi parte contarte estos horreurs4 en este momento. Pero el remedio es homeopático. Una desgracia distrae de la otra. Y, au bout du compte,5 ¿qué puedo hacer? En todo Londres no hay una sola persona con la que pueda siquiera hablar con franqueza, y en mi propia casa hago de estoico silencioso para contrapesar los estallidos del otro lado. Trabajar under such circumstances6 se vuelve sencillamente imposible. ¿No habría podido, en lugar de Mary, mi madre, que de todos modos está ahora llena de achaques y ha vivido su vida de sobra…? Ya ves a qué ocurrencias extrañas llegan los «civilizados» bajo la presión de ciertas circunstancias.

Salut.

Tuyo, K. M.

¿Cómo vas a arreglarte ahora con tu establishment?7 Es durísimo para ti, porque con Mary tenías un home,8 libre y apartado de toda la basura humana, siempre que te apetecía.

  1. Mary Burns, la compañera de Engels; véase la carta de Engels del 7 de enero de 1863. Engels respondió dolido a esta carta el 13 de enero de 1863. ↩

  2. «Golpe de desesperación». ↩

  3. «Sociedad de préstamos o seguro de vida». ↩

  4. «Horrores». ↩

  5. «A fin de cuentas». ↩

  6. «En tales circunstancias». ↩

  7. «Casa», «arreglo doméstico». ↩

  8. «Hogar». ↩