Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 21 de abril de 1863. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 831, pp. 138-140) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 21 de abril de 1863.

Querido Mohr:

Qué hacer con Lassalle es difícil de decir; après tout,1 yo diría que está por debajo de la dignidad del gran Itzig2 responder a un chismorreo tan mezquino de Meyen con la artillería pesada de un desmentido. Deja que el tipo se trague su propia porquería; si vale algo, no necesita testimonia3 tuyos, ¿y para qué vas a comprometerte, después de haberle dicho una vez que él no puede ir con nosotros, o nosotros con él? Ya es una estupidez meterse en los asuntos de artesanos4 de Schulze-Delitzsch5 e intentar formarse un partido precisamente ahí, sobre la base de nuestros trabajos anteriores. Precisamente que Schulze-D[elitzsch] y otra chusma traten de elevar a los artesanos, durante esta época burguesa, a la altura de la concepción burguesa no puede sino convenirnos; si no, habríamos tenido que tragarnos este asunto durante la revolución, y en Alemania, donde la división en pequeños Estados lo complica todo tanto, nos habrían podido oponer estas mezquindades de tiquismiquis como algo nuevo y práctico. Eso ya está resuelto: ahora tenemos a nuestros adversarios en la posición correcta, y el artesano ha llegado a la conciencia de sí mismo y, con ello, ha quedado colocado en la democracia pequeñoburguesa. Pero tomar a estos tipos por representantes del proletariado, eso estaba reservado a Itzig.

Lo del studiosus Blind nos ha divertido mucho a Lupus6 y a mí. Lupus ha vuelto a tener un fuerte ataque de gota, agravado por su método testarudo de salir siempre medio curado a dar clases y no mandar llamar al médico hasta que es demasiado tarde para todo y se ha zampado todas las medicinas. Pero ahí no sirve de nada sermonear: «me voy».

Últimamente he leído historia rusa hacia atrás, es decir, primero el reparto de Polonia y Catalina, ahora Pedro I. Tengo que decir que para entusiasmarse con los polacos de 1772 hay que ser un zoquete. En la mayor parte de Europa la nobleza cayó entonces, a pesar de todo, con decoro, en parte con esprit,7 por mucho que su máxima general fuera que el materialismo consiste en lo que uno come, bebe, folla, gana en el juego o le pagan por sus canalladas; pero tan estúpida en el método de venderse a los rusos como los polacos no lo fue ninguna otra nobleza. Por lo demás, la venalidad general de los gentilshommes8 en toda Europa es un espectáculo muy divertido. Además me ha interesado mucho la historia de monsieur Patkul.9 Este tipo es de verdad el inventor de toda la diplomacia rusa y tiene ya in nuce10 todas sus tretas. Si no has podido conseguir sus informes al gobierno ruso, publicados en Berlín en 1795, intentaremos procurarnos un ejemplar con un anuncio en el Börsenblatt de los libreros.11 ¡Qué poco han añadido, por lo demás, sus sucesores! Siempre los mismos giros, siempre la misma manera frente a cada país. Por otra parte, para eso hace falta necesariamente la objetividad de los livonios, que no tienen en absoluto un interés nacional, sino a lo sumo un interés local y privado. Un ruso nunca podría hacer estas historias.

Muy bonita es también la historia del golpe de Estado de Catalina II contra Pedro III.12 Aquí hizo Boustrapa13 sus principales estudios, y la vileza rusa14 le sirvió de modelo hasta el último detalle. Es ridículo cómo se repite toda esa porquería hasta en los detalles.

Oporto no tengo en este momento, y uno bueno tampoco se encuentra on the spur of the moment.15 Pero miraré a ver; mientras tanto bajo a la bodega y saco algo de vino del Rin y de Burdeos (el primero para los sanos, el segundo para los enfermos). Por eso cierro esta carta y adjunto unos cuantos sellos más para Tussychen.

Tuyo, F. E.

De varios stamps,16 ejemplares repetidos. Aquí sirven para intercambiar. De italianos, suizos, noruegos y algunos alemanes puedo servir grandes cantidades.

  1. «Después de todo». ↩

  2. Ferdinand Lassalle. ↩

  3. «Testimonios». ↩

  4. Knotengeschichten en el original: Knoten es el término despectivo con el que Marx y Engels designaban a los oficiales artesanos alemanes y su estrechez de miras. ↩

  5. Hermann Schulze-Delitzsch (1808-1883), diputado progresista, promotor de las cooperativas de crédito y de consumo de artesanos. ↩

  6. Wilhelm Wolff (1809-1864), Lupus, viejo amigo de Marx y Engels, profesor particular en Manchester. ↩

  7. «Ingenio». ↩

  8. «Gentilhombres», «nobles». ↩

  9. Johann Reinhold von Patkul (1660-1707), noble livonio que pasó al servicio de Pedro I de Rusia. ↩

  10. «En germen». ↩

  11. El Börsenblatt für den deutschen Buchhandel, órgano del comercio librero alemán. ↩

  12. En 1762. ↩

  13. Luis Bonaparte (Napoleón III). ↩

  14. La MEGA¹ imprime «Kommunheit», palabra que no existe; traducimos como si fuera «Gemeinheit» («vileza»). ↩

  15. «Así, de improviso». ↩

  16. «Sellos». ↩