Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester (el lugar no figura en la carta) el 30 de mayo de 1864. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 859, pp. 172-174) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
30 de mayo de 1864.
Querido Mohr:
Los libros todavía no han salido, ni tampoco el vino; van juntos. Ni de Borchardt ni del abogado he sabido nada; pasado mañana iré a ver a este último y le daré el poder.1
Gumpert dice que, con los forúnculos, si no son más que meros rezagados, no hagas nada más. Le hablé de Jennychen; dice que su estado parece clorótico,2 que la opresión asmática repentina se da a menudo en estos estados y viene de trastornos de la circulación, que en ese caso solo se puede hacer algo contra el estado en general, y no supo añadir nada más al tratamiento de Allen; por lo demás, no pareció tomarse la cosa nada en serio.
La campaña de Virginia vuelve a tener un carácter de indecisión o, más exactamente, de dificultad para llegar en ese terreno a una decisión. A las noticias per Scotia3 no les doy importancia; solo significan que los 8 días de lluvia salvaron a Lee de la necesidad de seguir librando una tras otra batallas à la Solferino.4 Y eso es mucho para él. Con 2 batallas más de esas, su ejército, que cada noche tenía que ocupar una nueva posición más atrás, habría estado en todo caso en muy mal estado, difícilmente capaz de resistir ya en ningún sitio delante de Richmond. También Grant ha ganado seguramente con la pausa, pero no en la misma proporción. Los refuerzos que recibe ahora no valdrán gran cosa. Pero no me extrañaría que Lee se retirara pronto a Richmond. Allí se librará entonces la lucha decisiva.
Bismarck parece tener una suerte colosal; tiene todo el aire de que se va a llegar a una paz augustenburguesa. Todavía no me lo acabo de explicar, pero el artículo de hoy de la Morning Post, con sus amenazas muy flojas, me lo confirma. (En él se dice, entre otras cosas, que Schleswig debe dividirse y que ¡el Eider5 será la nueva frontera entre el Schleswig danés y el Schleswig alemán!) A pesar de todo, por plausible que parezca todo, apenas puedo imaginarme que los rusos abandonen así sin más todos sus éxitos de 1851-1852,6 y tanto menos cuanto que no se ve por ninguna parte una compensación para ellos.
Con tu Francoeur7 me he sumergido en la aritmética, de la que tú, a juzgar por las vergonzosas erratas sin corregir de las cifras, parece que te has mantenido bastante alejado. Algunas cosas son muy elegantes, pero en cambio la parte práctica de la aritmética está tratada de manera vergonzosamente mala y superficial; en cualquier escuela alemana se aprende mejor. Además, dudo de que sea práctico tratar cosas como raíces, potencias, series, logaritmos, etc., aunque sea elementalmente, solo con números (sin ninguna ayuda algebraica y, in fact, sin suponer conocimientos elementales de álgebra). Por bueno que sea añadir ejemplos numéricos como ilustración, aquí la limitación a los números me parece menos intuitiva que el sencillo tratamiento algebraico con a + b, precisamente porque la expresión general es más sencilla e intuitiva en la forma algebraica, y sin la expresión general tampoco aquí se sale adelante. Esa es, desde luego, justo la parte que en realidad está por debajo de la dignidad de los matemáticos par excellence.
Mañana te mando periódicos danske. Se dice que en varias ciudades de Jutlandia los oficiales prusianos se resistieron mucho antes de ejecutar la requisa conforme a las órdenes; en general, de la gente no se queja nadie en ningún sitio, solo de los generales y de sus órdenes. Las injurias contra Inglaterra son en el Dagblad8 todavía peores que en Alemania.
Por lo demás, nada nuevo, salvo que hace un frío que pela. Saludos cordiales a tu mujer y a las chicas. I hope Tussy is content with the cotton.9
Tuyo, F. E.
El poder por el que Marx encargaba a Engels que le representara en la ejecución del testamento de Wilhelm Wolff (Lupus), muerto el 9 de mayo; véase la carta del 23 de mayo de 1864. ↩
Clorosis: forma de anemia propia de las muchachas jóvenes, que da a la piel un tono verdoso. ↩
Por el vapor Scotia, de la Cunard, que traía el correo de Norteamérica. ↩
La batalla de Solferino (24 de junio de 1859), en la guerra de Italia, famosa por su carnicería. ↩
El río que separaba Schleswig de Holstein. ↩
El Protocolo de Varsovia (1851) y el Tratado de Londres (1852) sobre la sucesión danesa, favorables a Rusia. ↩
Louis-Benjamin Francœur (1773-1849), matemático francés, autor de un Cours complet de mathématiques pures. ↩
Dagbladet, diario de Copenhague. ↩
«Espero que Tussy esté contenta con el algodón». Tussy es Eleanor Marx, la hija menor de Marx. ↩