Carta de Karl Marx a Friedrich Engels, que vivía en Manchester, escrita en Londres (el lugar no figura en la carta) el 7 de septiembre de 1864. Se conserva completa; la MEGA¹ reproduce en lámina un facsímil del manuscrito. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 873, pp. 190-192) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.
7 de septiembre de 1864.
Dear Frederick:1
La desgracia de Lassalle me ha estado dando condenadas vueltas en la cabeza estos días.2 Al fin y al cabo, seguía siendo uno de la vieille souche3 y el enemigo de nuestros enemigos. Además, la cosa llegó tan de sorpresa que cuesta creer que un hombre tan ruidoso, tan stirring y tan pushing4 esté ahora muerto y bien muerto y tenga que callarse la boca altogether.5 En cuanto al pretexto de su muerte, tienes toda la razón. Es una de las muchas faltas de tacto que cometió en su vida. With all that,6 siento que en los últimos años la relación se enturbiara, aunque fuera por culpa suya. Por otra parte, me alegro mucho de haber resistido a las incitaciones que me llegaban de distintos lados y de no haberle atacado nunca durante su «año jubilar».7
Que el diablo lo entienda: el montón es cada vez más pequeño y no llega nada nuevo. Por lo demás, estoy convencido de que, si Lassalle no hubiera estado en Suiza rodeado de military adventurers y de révolutionnaires en gants jaunes,8 nunca se habría llegado a esta catástrofe. Pero lo atraía fatalement9 una y otra vez esa Coblenza de la revolución europea.10
La «hija del enviado bávaro» no es otra que la hija del Dönniges de Berlín, compañero de demagogia universitaria de Rutenberg y consortes,11 que pertenecía en un principio a los jeunes gents o, mejor dicho, puesto que no eran gentlemen, a los jeunes gens12 del pequeño Rabunzel Ranke, a los que este hacía publicar unos espantosos anales de los viejos emperadores alemanes, etc.13 Lo que el danzarín gnomo Ranke tenía por espíritu —el juguetón chamarileo de anécdotas y la reducción de todos los grandes acontecimientos a pequeñeces y piojerías— les estaba estrictamente prohibido a estos young men from the country.14 Ellos tenían que atenerse a lo «objetivo» y dejarle el espíritu a su maestro. Nuestro amigo Dönniges pasaba en cierto modo por rebelde, porque le disputaba a Ranke el monopolio del espíritu, al menos de hecho, y demostró varias veces ad oculos15 que él era, igual que Ranke, «ayuda de cámara» nato de la «Historia».16
Ahora tengo curiosidad por ver qué será de la organización que reunió Lassalle.17 Herwegh, ese amigo platónico del «trabajo» y amigo práctico de las «musas», no es el hombre adecuado.18 En general, todo lo que había allí de subjefes era rubbish.19 Liebknecht me escribe que la asociación de Schulze-Delitzsch en Berlín solo cuenta ya con 40 members.20 Cómo está allí la situación en general queda claro con que nuestro Wilhelm Liebknecht sea a consequential political personage.21 Si la muerte de Lassalle llevara a tipos como Schulze, etc., a desvergüenzas contra el difunto, solo cabe desear que los seguidores oficiales de Lassalle se comporten de tal modo que uno pueda salir a la palestra, if necessary.22 Ahora tengo que enterarme de quién tiene sus cartas. Voy a presentar enseguida una injunction23 —porque la carroña de los memorialistas, la Ludmilla, etc., anda rondando muy de cerca esos papeles—24 para que no se imprima ni una línea mía ni tuya. En Prusia, si hace falta, eso se puede imponer por vía judicial.
En cuanto a América, considero, entre nous,25 que el momento actual es muy crítico. Si Grant sufre una gran derrota o Sherman obtiene una gran victoria, all right.26 Lo peligroso es una serie crónica de pequeños checks,27 precisamente ahora, en tiempo de elecciones. Soy completamente de tu opinión de que hasta ahora la reelección de Lincoln es bastante segura, todavía 100 contra 1. Pero este tiempo de elecciones, en el país modelo de la farsa democrática, está lleno de azares que pueden darle a la razón de los acontecimientos (expresión que Magnus Urquhartus tiene por tan disparatada como «the justice of a locomotive»)28 una bofetada del todo inesperada. Al Sur parece hacerle mucha falta un armisticio para salvarse del agotamiento total. Fue él el primero en lanzar este cry,29 no solo en sus órganos del Norte, sino directamente en los de Richmond, aunque el Richmond Examiner, ahora que ha encontrado eco en Nueva York, se lo devuelva con sorna a los yankees. Que Mr. Davis se haya decidido a tratar como «prisioneros de guerra» a los soldados negros —última orden oficial de su ministro de la Guerra— es muy característico.30
Lincoln tiene en su mano grandes medios para sacar adelante la elección. (Las propuestas de paz por su parte son, naturalmente, mere humbug.)31 La elección de un candidato contrario llevaría probablemente a una verdadera revolución.32 Pero, con todo, no puede desconocerse que en las próximas ocho semanas, en las que de momento se decide el asunto, mucho depende del azar militar. Desde el comienzo de la guerra este es, sin duda, el punto más crítico. Una vez shifted,33 el viejo Lincoln podrá blunder on34 a sus anchas. Por lo demás, el viejo no puede «hacer» generales de ningún modo. Ministros sí que podría elegirlos mejor. Pero los Confederate papers35 atacan a sus ministros exactamente igual que los yankees a los de Washington. Si Lincoln sale adelante esta vez —lo que es muy probable—, será sobre una platform36 mucho más radical y en changed circumstances37 por completo. Entonces el viejo, a su manera de jurista, encontrará compatibles con su conciencia medios más radicales.
Espero verte mañana.38 Saludos a madame Lizzy.39
Te adjunto un fotograma de Laura. El de Jenny, que espero de un momento a otro, por desgracia no ha llegado todavía. Salut, old boy.40
Tu
K. M.
«Querido Frederick». ↩
Ferdinand Lassalle había muerto en Ginebra el 31 de agosto de 1864 a consecuencia de las heridas recibidas en su duelo con Janko von Racowitza por Helene von Dönniges. Véanse la carta de Marx del 2 de septiembre y la respuesta de Engels del 4. ↩
«De la vieja cepa». ↩
«Agitador» y «emprendedor». ↩
«Del todo». ↩
«Con todo». ↩
Los años 1863 y 1864, en los que Lassalle fundó la Asociación General de Obreros Alemanes y llevó a cabo su gran campaña de agitación. ↩
«Aventureros militares» y «revolucionarios de guantes amarillos», es decir, revolucionarios de salón. ↩
«Fatalmente». ↩
Coblenza había sido en 1791-1792 el centro de la emigración contrarrevolucionaria francesa; Marx aplica la imagen a Suiza, refugio de la emigración revolucionaria europea. ↩
Wilhelm von Dönniges, historiador, discípulo de Ranke, por entonces enviado de Baviera en Suiza y padre de Helene von Dönniges. Adolf Rutenberg había sido, como Marx, miembro del círculo de los jóvenes hegelianos de Berlín. ↩
Juego de palabras entre gents (gentlemen, «caballeros») y jeunes gens, «jóvenes»: los discípulos del seminario de Ranke. ↩
El historiador Leopold von Ranke dirigió los Jahrbücher des Deutschen Reichs unter dem sächsischen Hause («Anales del Imperio alemán bajo la casa de Sajonia»), redactados por sus alumnos, entre ellos Dönniges. Rabunzel es mote burlón de Marx. ↩
«Jóvenes de provincias». ↩
«Ante los ojos». ↩
Alusión a la frase de Hegel según la cual no hay héroe para su ayuda de cámara, no porque el héroe no lo sea, sino porque el ayuda de cámara es un ayuda de cámara. ↩
La Asociación General de Obreros Alemanes, fundada por Lassalle en 1863. ↩
El poeta Georg Herwegh, plenipotenciario de la Asociación en Suiza. ↩
«Basura». ↩
«Miembros». Hermann Schulze-Delitzsch, diputado progresista, promotor de las cooperativas obreras y adversario de Lassalle. ↩
«Un personaje político de peso». ↩
«Si es necesario». ↩
«Requerimiento judicial». ↩
Ludmilla Assing, sobrina de Karl August Varnhagen von Ense, cuyos diarios y cartas estaba publicando; tenía trato con Lassalle. ↩
«Entre nosotros». ↩
«Perfecto». ↩
«Reveses». ↩
«La justicia de una locomotora». Magnus Urquhartus: David Urquhart, en latín burlesco. ↩
«Grito», «consigna». ↩
Jefferson Davis, presidente de los Estados Confederados. Hasta entonces el Sur se negaba a tratar como prisioneros de guerra a los soldados negros de la Unión. ↩
«Mera patraña». ↩
Los demócratas acababan de designar candidato, a finales de agosto de 1864, al general George McClellan, con un programa de paz con el Sur. ↩
«Superado». ↩
«Seguir metiendo la pata». ↩
«Periódicos confederados». ↩
«Programa». ↩
«Circunstancias cambiadas». ↩
Engels pasaba por Londres camino de Ostende, donde iba a ver a su madre (véase la carta de Engels del 4 de septiembre). ↩
Lizzy (Lydia) Burns, la compañera de Engels. ↩
«¡Salud, viejo!». ↩