Carta de Friedrich Engels a Karl Marx, que vivía en Londres, escrita en Manchester el 2 de noviembre de 1864. Se conserva completa. Traducida de la primera MEGA (MEGA¹ III/3, Berlín, 1930, carta n.º 875, pp. 192-194) por la Escuela de marxismo, 2026. Las notas son nuestras. Texto original.

Manchester, 2 de noviembre de 1864.

Querido Mohr:

La crisis y sus innumerables engorros tienen que disculparme por no haberte escrito antes.1 En toda mi vida había tenido tantas judiadas juntas como esta vez, y ya te puedes imaginar la correspondencia que eso exige.

Esta misma semana voy a ver a Borchardt y despacho lo de la herencia de Lupus; ya está madura para cerrarla.2

Mi viaje llegó hasta Sonderburg; a Copenhague no fui, en parte por falta de tiempo y de pasaporte, en parte porque el director del Dagblad, Bille, llegaba precisamente a Lübeck cuando yo estaba en Kiel, y así no tenía en todo Copenhague ningún contacto, ya que los demás periódicos no los vi en ninguna parte.3

Schleswig es un país curioso: la costa oriental, muy bonita y rica; la occidental, también rica; en medio, brezales y desierto. Las bahías, todas muy hermosas. El pueblo es decididamente una de las razas humanas más grandes y corpulentas de la Tierra, sobre todo los frisones de la costa occidental. Basta con viajar por el país para convencerse de que el núcleo principal de los ingleses viene de Schleswig. Ya conoces a los frisones holandeses, sobre todo a esas frisonas colosales de tez fina, blanca y sonrosada (que también predomina en Schleswig). Son los prototipos de los ingleses del norte, y en particular las mujeres colosales que se ven también aquí, en Inglaterra, tienen todas un tipo decididamente frisón. Para mí es seguro que los «jutos» (Eotena cyn, en anglosajón) que llegaron a Inglaterra con los anglos y los sajones eran frisones, y que, tanto en Jutlandia como en Schleswig, la inmigración danesa no data sino del siglo VII u VIII. El dialecto jutlandés actual basta como prueba.4

Estos tipos son unos grandes fanáticos, y por eso me han gustado mucho. Seguro que has leído algo del singular «doctor K. J. Clement, de Frisia del Norte». El sujeto es el tipo de toda la raza.5 La lucha contra los daneses es para esta gente cosa muy seria y la tarea de toda su vida, y la teoría schleswig-holsteinesa no es para ellos un fin, sino un medio. Se consideran una raza física y moralmente superior a los daneses, y lo son. Creer que podría acabar a su manera con gente de esta clase era una ilusión verdaderamente bonita de Bismarck. «Hemos aguantado quince años frente a los daneses y hemos defendido nuestro terreno, ¿y vamos a dejar que nos sometan estos burócratas prusianos?», así hablaban los tipos.

Las relaciones de lengua y de nacionalidad son muy particulares. En Flensburg, donde, según los daneses, toda la parte de delante es danesa, sobre todo junto al puerto, todos los niños, que jugaban allí en masa en el puerto, hablaban bajo alemán. En cambio, al norte de Flensburg la lengua del pueblo es el danés, es decir, el dialecto bajo danés, del que no entendí casi ni una palabra. En el Sundewitt, sin embargo, los campesinos de la taberna hablaban unas veces danés, otras bajo alemán y otras alto alemán, y ni allí ni en Sonderburg, donde siempre me dirigía a la gente en danés, me contestaron más que en alemán.6 En todo caso, el norte de Schleswig está muy carcomido por la germanización, y sería muy difícil volver a hacerlo enteramente danés, desde luego más que alemán. Yo preferiría que fuera más danés, porque más adelante habrá que ceder aquí algo a los escandinavos, aunque solo sea por decoro.

Últimamente he hecho un poco de filología y arqueología frisio-anglo-juto-escandinava, y también aquí llego a la conclusión de que los daneses son un pueblo de puros leguleyos, que incluso en cuestiones científicas, por interés de partido, mienten directa y conscientemente. Ahí está el señor Worsaae, on the Danes etc. in England, to wit.7 En cambio, cuando vengas por aquí, te enseñaré un libro, muy bueno en lo esencial, del chiflado de Clement, de Frisia del Norte, sobre Schleswig y la inmigración a Inglaterra en los siglos VI a VIII. El tipo tiene mucho fonds, con todas sus rarezas.8 Pero me parece que bebe muchísimo.

Los prusianos de Schleswig, para mi asombro, tenían muy buen aspecto, sobre todo los westfalianos, que al lado de los austriacos parecían gigantes, aunque también, claro, eran mucho más toscos. Todo el ejército andaba completamente sin afeitar, y además desabrochado y, en general, muy poco a la prusiana, de modo que los atildados austriacos hacían aquí casi el papel de los prusianos. Entre los oficiales prusianos de artillería y de ingenieros encontré algunos tipos muy simpáticos, que me contaron toda clase de cosas bonitas; pero la infantería y la caballería se mantenían muy aristocráticamente apartadas y tenían además muy mala fama entre la población. Sobre la manera de llevar la guerra del príncipe Federico Carlos no había ningún entusiasmo, y del reparto de recompensas renegaban todos sin excepción, incluso los condecorados.9 Los suboficiales se comportaban decentemente con los soldados veteranos, y también en sociedad; en cambio, vi a uno de los zapadores de Brandeburgo que instruía reclutas en Sonderburg: el viejo prusiano infame de siempre. Por lo demás, es curioso ver qué tono tan distinto reina a este respecto en el 3.º y en el 7.º cuerpo de ejército. La estirpe de la Marca, por hablar como Georg Jung, se deja dar patadas en el culo y maltratar, mientras que entre los westfalianos (muy mezclados con renanos de la orilla derecha) los suboficiales tratan casi siempre a la tropa d'égal à égal.10

¿Qué piensas de la crisis comercial? Creo que ha pasado, es decir, lo peor. Lástima que algo así ya nunca llegue a madurar como es debido.

¿Qué quiere decir Rüm Hart, klar Kimmang?11

Saluda muy cordialmente a tu mujer y a las niñas.

Tu F. E.

  1. La crisis comercial y financiera del otoño de 1864. Engels trabajaba en la empresa algodonera Ermen & Engels de Manchester, de la que se había hecho socio ese año. ↩

  2. La herencia de Wilhelm Wolff (Lupus), muerto en Manchester el 9 de mayo de 1864, que había dejado a Marx como heredero principal. El doctor Louis Borchardt, médico de Manchester, era uno de los albaceas. ↩

  3. Engels viajó en septiembre y octubre de 1864 por Schleswig-Holstein, recién arrebatado a Dinamarca por Prusia y Austria en la guerra de los Ducados. Sonderburg (Sønderborg), en la isla de Alsen, había sido escenario de los combates de ese año. El Dagbladet era un diario de Copenhague, dirigido por Carl Steen Andersen Bille. ↩

  4. Eotena cyn: «el linaje de los jutos». Según la tradición que recoge Beda, Inglaterra fue poblada en los siglos V y VI por anglos, sajones y jutos. ↩

  5. Knut Jungbohn Clement, historiador y filólogo nacido en la isla frisona de Amrum, que defendía el carácter frisón, y no danés, de la población del norte de Schleswig. ↩

  6. El Sundewitt (Sundeved) es la península frente a la isla de Alsen, donde están las trincheras de Düppel, tomadas por los prusianos en abril de 1864. ↩

  7. Jens Jacob Asmussen Worsaae, arqueólogo danés, autor de An Account of the Danes and Norwegians in England, Scotland, and Ireland (Londres, 1852). On the Danes etc. in England: «sobre los daneses, etc., en Inglaterra»; to wit: «por ejemplo», «a saber». ↩

  8. «Fondo», «sustancia». ↩

  9. El príncipe Federico Carlos de Prusia mandaba las tropas prusianas en la guerra contra Dinamarca y, desde mayo de 1864, el conjunto del ejército aliado. ↩

  10. «De igual a igual». El III Cuerpo de ejército prusiano se reclutaba en la provincia de Brandeburgo (la Marca), y el VII, en Westfalia. Georg Jung, publicista renano, había sido uno de los gerentes de la Rheinische Zeitung en 1842. ↩

  11. Dicho frisón; Marx propone su interpretación en la carta del 4 de noviembre y Engels la corrige en la del 7 de noviembre. ↩